Kepa

Miren Ibarrola Sario - Miércoles, 23 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Verdadero cura navarro. Sin concesiones al pietismo, beatería, derechismo, al dinero y al poder que hoy campan entre los clérigos navarros.

Oriundo de las entrañas del Pirineo navarro, Kepa amó el euskera y lo defendió contra la jerarquía de la Iglesia navarra que desvergonzadamente lo desprecia. Aún así, amaba a los jerarcas y a lo que llamamos Iglesia. Me ofreció gratuitamente la casa parroquial de Betelu para inmergirme en el euskera. Libertad total, sin cambalaches, exigencias ni controles. Recuerdo la comida de Pascua en un Aralar nevado como colofón de Semana Santa. Me contaba sus comidas con los pastores del valle de Araitz, su perspectiva de futuro laical con una iglesia sin clérigos para nuestros valles y su espiritualidad femenina y confiada como Teresita del Niño Jesús. La santa era una de sus referentes espirituales. Al comienzo de la crisis Kepa se planteó dar la mitad de sus sueldo a los desahuciados. Estoy segura que así fue. Cura franciscano y de los de Francisco -el hermano de Roma-, recogía en su libreta cualquier palabra que dijéramos los de abajo, lo que no contamos en una Iglesia machista y despiadada. Aceptaba las reivindicaciones femeninas, le dolía el estado de los laicos y nuestras inmensas carencias. Ha muerto el día del aliento del Espíritu de Jesús, en plena eclosión de romerías a Orreaga, con la naturaleza desbordante de Auritzberri. Kepa: ¡En el cielo de las mujeres estás!

Orreagako Ama: Gorde gaitzazu zeru arte.

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