Iñaki Gabilondo periodista

“Las ‘fake news’ o cuentos chinos han existido toda la vida de Dios”

En la nueva temporada del programa ‘Cuando ya no esté’, el periodista se muestra optimista respecto al “gran futuro” del periodismo, muy ligado a las nuevas tecnologías

Raquel de Blas Oskar Montero - Viernes, 25 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

madrid- 50 años de profesión a sus espaldas le sirven a Iñaki Gabilondo para afirmar que el fenómeno de las fake news no es nuevo, ya que “la intoxicación, la mentira, el globo sonda y el cuento chino han existido toda la vida de Dios”, pero ahora con una gran dimensión por las nuevas tecnologías.

Las palabras del periodista llegan con motivo del estreno de la tercera temporada del programa Cuando ya no esté. El mundo dentro de 25 años, que ha vuelto esta semana a #0 (Movistar+), y que para el veterano comunicador supone un “regalo de fin de carrera” para satisfacer su “extensa curiosidad”.

Con esta serie, Gabilondo (San Sebastián, 1942) intenta arrojar luz sobre las grandes incógnitas del futuro y se lanza a desentrañar el nuevo periodismo convencido del “gran futuro” que le espera al oficio tras la revolución tecnológica en la que está inmerso.

¿Qué papel tendrán los medios en ese futuro que imagina?

-Los medios tienen suficiente con ver cómo flotan en el cambio que se está produciendo delante de sus ojos y que está poniendo patas arriba sus estructuras históricas . Yo no sé cómo van a sobrevivir ni qué tipo de fórmulas van a encontrar, pero sé que el periodismo sí va a sobrevivir y con un gran futuro. Desconozco si se mantendrán las estructuras actuales o si surgirán manifestaciones organizativas que no tienen absolutamente nada que ver con las que hemos conocido, pero estoy convencido de que el periodismo no va a morir porque la gente se ha dado cuenta de que necesita identificar las señales de valor. Ahora mismo recibimos cientos de notificaciones diarias de todos los medios y es necesario saber dónde colocar la credibilidad y la solvencia de uno mismo. Esto va a transformar las cosas, pero asegurará la supervivencia del oficio.

En la entrega dedicada al nuevo periodismo charla con el director de The Washington Post, Martin Baron, que apuesta por que los profesionales recuperen los valores tradicionales del oficio y recuerden que la credibilidad solo se consigue con tiempo y honestidad. ¿Comparte esta opinión?

-Sí. Además, The Washington Post está metido, como todos los grandes periódicos, en un gran proceso de transformación. Baron deposita en ese cambio tecnológico grandes esperanzas, aunque no se detiene en las novedades tecnológicas, sino que te hace un discurso absolutamente tradicional y asegura que, si nos olvidamos de que nuestro valor es la credibilidad y la independencia, estamos perdidos.

¿Cómo se recupera esa credibilidad perdida y la falta de confianza de la opinión pública?

-Eso es lo que no sé. Yo intento vivir lo más seriamente posible mi trabajo y lo más decentemente posible, pero no tengo una receta universal para nada. En estas transformaciones cada ser humano va a ser desafiado con nuevas dificultades e interrogantes.

¿Cuáles son las grandes amenazas que enfrenta el nuevo periodismo?

-La primera gran amenaza es la de no encontrar la manera de sostener económicamente el tinglado, es decir, financiar una actividad objetivamente costosa como el periodismo. La segunda es la de creerse que sólo se sobrevive ofreciendo a la gente espejuelos llenos de colorines y mercancía muy ligera, muy rápida, muy digerible, muy a toda velocidad, muy de impacto fulminante... Ese camino es dañino, y a lo mejor consigue sobrevivir un poco y sacar las migajas de la atención de la gente, pero no va a conseguir el respeto del público ni su atención profunda.

¿Qué lugar ocupa el fenómeno de la desinformación y las noticias falsas en los desafíos que afronta a día de hoy el periodismo?

-Enorme, pero forma parte del nuevo mundo. Creo que no ha pasado nada que no haya sucedido toda la vida, pero ahora, con la globalización y las nuevas tecnologías, todo ha adquirido una dimensión multiplicada y ocurre a una velocidad de vértigo. La mentira, el globo sonda, la intoxicación y el cuento china han existido toda la vida de Dios, pero ahora han adquirido esa gran dimensión y se consideran un activo. De hecho, existe ya una industria de las fake news. No es que haya solamente una serie de derivadas indeseables como consecuencia de las nuevas tecnologías, sino que hay pensamientos y estructuras de organizaciones dispuestas a manejar las falsedades de las noticias como una pieza de la batalla por el poder, y eso me asusta. Ésta es la gran novedad;por lo demás, la mentira ha existido toda la vida pero no ha tenido la envergadura que tiene ahora, no se ha propagado como len la actualidad y no había sido descubierta como una industria capaz de producir.

¿Cómo nos defendemos de las noticias falsas que circulan online?

-No es fácil responder a esta pregunta porque muchas veces no sabemos que son falsas. Las noticias no vienen con una bandera de color naranja diciendo: “¡Atención: noticia falsa!”, sino que vienen disfrazadas. Hay que desarrollar el criterio, la capacidad de observar... Puede haber organizaciones que establezcan controles, pero en última instancia no se va a poder evitar la circulación de información equivocada. Además, uno de los problemas de nuestro tiempo es que la sociedad es al mismo tiempo la más incrédula que ha habido en la historia y la más crédula: no se cree ni a su padre pero al mismo tiempo se lo cree todo a la vez, por lo cual tendrá que decidir si se hace más cauta o se fía de todo.

Algunos gobiernos han mostrado su voluntad de legislar sobre el fenómeno de las noticias falsas. ¿Es una decisión acertada?

-Puede ser, pero lo que no sé es si se puede acertar con un mecanismo capaz de controlar eso. A mí me parece bien que se estudie un sistema así, pero no tengo mucha fe en que sea posible.

50 años de profesión dan para mucho, y usted ha vivido la época dorada del periodismo en España. ¿Cree que éste ha bajado los brazos en relación al poder?

-En absoluto creo que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero cada cual se dedica a idealizar su pasado. Antes había problemas que no hay ahora, y ahora hay problemas que no había entonces;hay comportamientos inadecuados que antes no se daban, pero siempre se han dado comportamientos inadecuados. No es verdad que el periodismo haya sido un maravilloso pájaro en libertad, limpio, puro, mondo y lirondo, y que ahora se ha ensuciado porque han empezado a cagar encima los pájaros... No, no hay que desgarrarse las tripas pensando que este es el peor mundo posible porque eso es mentira.

¿Falta autocrítica?

-El periodismo nunca ha sido muy autocrítico. Según él, hay que controlar el poder, y eso es verdad, pero uno de los poderes que hay que controlar es el periodístico, y no tenemos mucha práctica en eso.

las claves

“Si olvidamos que el valor del periodismo es la credibilidad y la independencia, estamos totalmente perdidos”

“Hay quien maneja las falsedades de las noticias como una pieza de la batalla por el poder, y eso me asusta”