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El modelo de diálogo social enfrenta a las fuerzas del cambio en el parlamento

Bildu y Podemos no logran los apoyos para eliminar el órgano
I-E vota con la oposición y Geroa Bai se abstiene

Andoni Irisarri Patxi Cascante - Viernes, 25 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Uxue Barkos;y, al fondo, Koldo Martínez y Rafa Eraso, de Geroa Bai.

Uxue Barkos;y, al fondo, Koldo Martínez y Rafa Eraso, de Geroa Bai.

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Uxue Barkos;y, al fondo, Koldo Martínez y Rafa Eraso, de Geroa Bai.

pamplona- El modelo de diálogo social partió ayer en tres el Parlamento de Navarra. Los siete partidos políticos con representación formaron tres bloques, muy distintos y revueltos, que votaron una cosa y la contraria a una proposición de Ley foral de EH Bildu y Podemos para derogar el Consejo de Diálogo Social, la mesa de concertación laboral diseñada por el último Gobierno de UPN, en la que sólo tomaban parte los sindicatos UGT, CCOO y la patronal Confederación de Empresarios de Navarra (CEN), y que consolidó en un órgano institucional un modelo de concertación exclusivista que se venía desarrollando en Navarra desde 1995.

El resultado de la votación que tumbó lo iniciativa lo dice todo: sólo 15 votos a favor, los de los proponentes EH Bildu y Podemos;26 votos en contra, los de UPN, PSN, I-E y PP;y las 9 abstenciones de Geroa Bai. Un mejunje de posicionamientos que rompió los clásicos bloques que cuatripartito y oposición forman esta legislatura, y que se explica mejor recurriendo al ámbito sindical que al político.

El papel que el Consejo de Diálogo Social debía desempeñar en el fomento de las políticas de empleo en Navarra fue uno de los temas que más debate suscitó al redactar el acuerdo programático. A finales de la última legislatura, UPN creó el Consejo de Diálogo Social como prácticamente un coto privado de UGT, CCOO y la CEN. “Con mucha prisa”, como puntualizó Adolfo Araiz, portavoz parlamentario de EH Bildu, y como “un modelo basado en la exclusión” de otras centrales sindicales, como ELA y LAB. “Este modelo tuvo un desarrollo en los sucesivos acuerdos y planes de empleo en los que, tanto los sindicatos firmantes como la patronal, fueron beneficiarios de convenios nominativos con un gasto millonario que les ha supuesto una importante financiación”, recordó Araiz.

Algo que tenía claro el actual Gobierno de Barkos era que ese órgano debía abrirse a la representación sindical y que había que suprimir los convenios nominativos que desde el Servicio Navarro de Empleo (SNE) sirvieron durante décadas para financiar a UGT, CCOO y la CEN. Fue de las primeras cosas que hizo el actual Gobierno al llegar al Palacio de Navarra. Lo que pasa es que desde entonces el debate ha estado en qué papel tiene que jugar un órgano despojado del espíritu con el que nació.

discrepanciasHay quienes, como EH Bildu y Podemos, creen que es una vieja estructura del régimen que sólo cabe eliminar y sustituir por otros foros, como el Consejo Económico y Social (CES), en “el que participan más agentes sociales y económicos y que puede servir de marco para las funciones que se pretendían con el Consejo de Diálogo Social”. Otros, como Geroa Bai e I-E (afín a CCOO), creen que el Consejo de Diálogo Social, sin cláusulas de exclusividad y sin tratos de favor, “ya no es lo que era” -como dijo Rafa Eraso, de Geroa Bai- y que no pasa de ser “una hoja en blanco” -que definió José Miguel Nuin, de I-E-. Y por último están UPN, PSN y PP, que si por ellos fuera volverían al modelo exclusivista de UGT, CCOO y CEN para partir y repartir, y que “tan buenos resultados ha dado para Navarra”, subrayó Ainhoa Unzu (PSN).

Así se entiende la disparidad de posicionamientos. “Lo que pretendemos”, dijo Araiz en su turno de réplica, “es modificar y eliminar un órgano que es la culminación de un modelo de concertación en el que la paz social tuvo un precio”. Rescató que desde 2001 y hasta 2016 UGT cobró “67 millones que no le venían por la representatividad;CCOO otros 62 de los que el 78% eran por convenios nominativos;y la CEN, 48 millones, el 86% del Servicio Navarro de Empleo”, precisó Araiz. “Eliminar la financiación encubierta está bien, pero hay que sustituir un órgano que está fuera de tiempo” e incluir “sindicatos con al menos el 10% de representación, asociaciones de pymes, de autónomos, movimiento feminista, economía social...”, sugirió Carlos Couso, copromotor de la iniciativa. El objetivo es renovar la estructura y si la actual proposición no ha aunado mayorías, el portavoz parlamentario de Podemos no descartó presentar una iniciativa no de derogación, sino en positivo, que pueda contar con los apoyos suficientes para amparar un nuevo foro.