50 años de dantzaris txikis en Estella-Lizarra

El 25 de mayo de 1968, hace hoy 50 años, 22 niños y niñas llenaron de ilusión la fiesta de la Virgen del Puy , con la salida del primer grupo infantil de danzas

Maite González - Viernes, 25 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Varios de los estelleses que formaron el primer grupo infantil de dantzaris y que actuaron hace hoy 50 años. De izquierda a derecha, Patxi Aguirre, Gloria Erdozáin, Ana Arnedillo, Tito Sánchez ( que fue su profesor), Mª Jesús Legaria, Juan Jesús Sánchez,

Varios de los estelleses que formaron el primer grupo infantil de dantzaris y que actuaron hace hoy 50 años. De izquierda a derecha, Patxi Aguirre, Gloria Erdozáin, Ana Arnedillo, Tito Sánchez ( que fue su profesor), Mª Jesús Legaria, Juan Jesús Sánchez, Isabel Lasheras y Luis Esteban Arnedillo. (MAITE GONZÁLEZ)

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Varios de los estelleses que formaron el primer grupo infantil de dantzaris y que actuaron hace hoy 50 años. De izquierda a derecha, Patxi Aguirre, Gloria Erdozáin, Ana Arnedillo, Tito Sánchez ( que fue su profesor), Mª Jesús Legaria, Juan Jesús Sánchez,Los dantzaris txikis (falta Mª José Sánchez), en la primera actuación en el Puy el 25 de mayo de 1968.

estella-lizarra- El 25 de mayo de 1968, hace hoy mismo 50 años, 11 parejas de niños y niñas llenaron de alegría infantil y aplausos las calles de Estella-Lizarra en la festividad de la Virgen del Puy de aquel año. La salida por las calles de la primera sección infantil del grupo Larraiza, con sus trajes recién estrenados, supuso una novedad en la Ciudad del Ega, que hasta entonces no había podido ver pasos infantiles para sus danzas. El grupo infantil realizó la subida y bajada a la basílica acompañando a la corporación municipal. Su testigo pionero lo recogerán hoy otros niños y niñas dantzaris actuales, que subirán al Puy con el ayuntamiento.

Varios de aquellos primeros dantzaris txikis se han reunido esta semana para recordar con este periódico aquellos felices años de infancia, ensayos y bailes. Quien fuera profesor de estos niños y niñas, Tito Sánchez, recuerda que , aunque el grupo de adultos de Larraiza ya había dado sus primeros pasos, también surgió la idea y la necesidad de contar con un grupo infantil, para que las danzas de Estella-Lizarra tuvieran continuidad. Para ello, se fue por los colegios animando a los chavales a participar y también corrió el boca a boca en los distintos barrios, por ejemplo. “Como estábamos todo el día en la calle, hablando unos con otros fuimos apuntándonos. En nuestro caso, por ejemplo, del barrio de San Pedro fuimos 6 o 7”, recuerda Gloria Erdozáin. “Era una manera de juntarnos e íbamos muy agusto”, añade Juan Jesús Sánchez. En otros casos, los padres habían sido dantzaris y animaron a sus hijos. Fue el caso de los tres hermanos Luis Esteban, José Ángel (ya fallecido) y Ana Arnedillo Remírez. “Nuestros padres, Florentino y Alicia, habían bailado y nos animaron a acudir. Mi madre se encargó de la confección de los primeros trajes”, apuntan Luis Esteban y Ana Arnedillo.

Este primer grupo infantil de dantzaris del curso 1967-68 estuvo formado por once parejas. Los niños y niñas tenían entre 6 y 12 años y en concreto fueron, en el caso de los chicos, Mari Zábal, José Ángel y Luis Esteban Arnedillo, Pedro Mª Goyache, Toño Soravilla, Ricardo y Vicente Salguero, Juan Jesús Sánchez, José Manuel Muñoz, José Manuel Telletxea y Patxi Aguirre. Junto a ellos las chicas, Marian Echeverría, Isabel Lasheras, Mª Puy y Florinda Aguirre, Gloria Erdozáin, Maribel Telletxea, Maite Galdeano, Ana Echávarri, Mª Jesús Legaria, Mª José Sánchez y Ana Arnedillo.

ensayos y actuacionesLos ensayos se realizaban los viernes por la tarde en el antiguo palacio de los Reyes de Navarra, actual Museo Gustavo de Maeztu. “No teníamos música, y Tito entonaba de viva voz las melodías de los bailes. Luego ya tuvimos un magnetofón, que nos pareció alta tecnología. Tito nos cortaba y corregía, era muy recto y aprendimos mucho. Tuvimos buen maestro. Ahora reconocemos la paciencia que tenía”, recuerdan. En este sentido, el propio Tito Sánchez señala que “se trataba de repetir y les exigía mucho para lograr calidad, para que marcasen bien los pasos y luego se reflejase en las actuaciones”, explica.

Poco a poco, éstas fueron llegando. Así, a un ensayo general en el local del Club Montañero siguió el 30 de noviembre de 1967, festividad de San Andrés, una actuación en la residencia de ancianos San Jerónimo.

Pero el gran estreno llegó el 25 de mayo de 1968, cuando los dantzaris txikis bailaron por primera vez por las calles de Estella-Lizarra. Acompañando a la corporación, interpretaron kalejiras y boleras, interpretadas por los gaiteros Moisés y Miguel Ángel Elizaga y Sanz al tambor.

Para esta primera actuación, el grupo lució ya sus trajes, los chicos de blanco y rojo con pantalón corto y las chicas con el traje regional estrenado para la ocasión. “A la gente le sorprendió aquel día ver a niños bailando, aquello no se conocía, y nos aplaudieron mucho, sobre todo las madres y abuelas”, recuerdan bromeando. Tito Sánchez apunta que “entonces no había grupos infantiles en Navarra, salvo Oberena que sí tenía uno de adolescentes, con chavales de 13 o 14 años. Fue una novedad”.

Tras esta primera salida, siguieron bailando en las distintas citas del calendario estellés. Poco a poco, el repertorio de bailes se fue ampliando y el grupo aprendió coreografías como el Baile de la Era, la Jota Navarra, el Baile de la Balsa o las ballestas.

salidas fueraLos dantzaris txikis tuvieron además la oportunidad de conocer distintos puntos de la geografía. “La primera actuación que hicimos fuera fue en Durango, ya que allí estaba de maestra Estíbaliz Vergara, que era de Estella, y nos invitó. Fuimos con las danzas navarras y las gaitas y allí les encantó, porque era diferente”, rememora Tito Sánchez. Por su parte, los y las ex dantzaris txikis recuerdan que “así pudimos viajar y salir, conocimos muchos lugares”. Así, las actuaciones se sucedieron a lo largo de los años en localidades como Durango, Legazpia, Azkoitia o en el refugio de Belagua, entre otros puntos. Como anécdota recuerdan que, una vez se dejaron los palos en Estella. “Nos dieron en un caserío unos palos que eran de sujetar las alubias y se empezaron a romper con los primeros pasos que dimos”, señalan. Asimismo, desde el grupo recuerdan con especial cariño el viaje que hicieron en 1971 a Santiago de Compostela por el Año Santo Compostelano que organizaba Navarra. “Hicimos boleras en la plaza del Obradoiro como pasillo para las autoridades”, concluyen.