REAL MADRID 3-1 LIVERPOOL

Bale, el guía inesperado

Champions | Dos goles del galés, que no fue titular, dan al Real Madrid la 13ª, tercera seguida

Domingo, 27 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Bale ejecuta ante Lovren la chilena con la que consiguió el 2-1.

Bale ejecuta ante Lovren la chilena con la que consiguió el 2-1. (EFE)

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Bale ejecuta ante Lovren la chilena con la que consiguió el 2-1.

Real Madrid 3

Liverpool 1

REAL MADRID Keylor Navas, Carvajal (Nacho, m.37), Varane, Sergio Ramos, Marcelo, Casemiro, Kroos, Modric, Isco (Bale, m.61), Cristiano Ronaldo y Benzema (Marco Asensio, m.89).

LIVERPOOL Karius;Alexander-Arnold, Lovren, Van Dijk, Robertson;Henderson, Milner (Emre Can, m.83), Wijnaldum;Salah (Lallana, m.30), Firmino y Mané.

Goles 1-0 m.50: Benzema. 1-1 m.55: Mané. 2-1 m.63: Bale. 3-1 m.83: Bale.

Árbitro Milorad Mazic (SRB). Amonestó a Mané (82) por el Liverpool.

Estadio Olímpico de Kiev. 60.000 espectadores.

kiev- La entrada en la final de Gareth Bale, con una chilena de ensueño en el primero de su dos tantos, impulsó la leyenda del rey de Europa, un Real Madrid que conquistó en Kiev su 13ª Champions, ante un Liverpool que acusó la lesión de Salah y acabó siendo víctima de los errores de su portero en el primer y tercer goles.

La Liga de Campeones de las chilenas. De la deseada de Cristiano Ronaldo en cuartos a la de Bale en la final. Un tanto de dibujos animados que decidió una gran final de Liga de Campeones.

Del Real Madrid de Alfredo di Stéfano al de Cristiano, que dejó un mensaje enigmático sobre su futuro en un Real Madrid que firmó un hecho inédito con tres títulos consecutivos, una hegemonía inalcanzable con la conquista de cuatro Ligas de Campeones de las cinco últimas.

El Liverpool mostró por qué se convirtió en el equipo más goleador de una edición de Champions. Su presencia en la final estaba justificada con unos minutos de vértigo que finalizaron por el impacto psicológico de perder a su estrella. Ramos mordió por un balón y en el choque con una roca el rival siempre tiende a salir malparado. La caída de Salah, jugador revelación del año con 44 tantos, fue en tan mala postura que su hombro izquierdo quedó dañado. El partido de su vida había llegado al final. Su intento por volver acabó en un mar de lágrimas de impotencia.

Con su líder en la final el Liverpool fue una apisonadora. Sin él, el Real Madrid pasaba a adueñarse del balón, a encontrar la movilidad de Benzema, haciendo daño cayendo a bandas y asociándose en el inicio de un recital en su lectura de partido.

Ni siquiera la lesión muscular de Carvajal, sustituido por Nacho, cambió el nuevo panorama.

En el segundo tiempo, Benzema encontró un regalo del portero: de un balón largo de Kroos que detuvo Karius nació el saque con la mano de puerta, la intuición de Karim para meter el pie y mandarlo a la red en uno de los tantos más absurdo de una final en el fútbol moderno.

El Liverpool consiguió el empate apenas cinco minutos después, a balón parado, con Lovren ganando el salto a Ramos y Mané atento para remachar a la red. Pero era el último guiño de orgullo de los reds.

Isco se marchaba del campo a la hora de partido y Bale, quizás en su último partido con el Real Madrid, entraba en escena. Era su final.

En el primer balón que tocó, al centro de derecha de Marcelo, se inventó una chilena de ensueño. En el aire, de zurda, golpeó el esférico con una parábola imparable.

Y, para rematar la faena, Bale volvía a marcar, con un zurdazo lejano que dobló las manos al portero del Liverpool y sentenciaba la final. - Efe