David Gálvez y Anne Miren Troyas | Director y presidenta de la coral de cámara de pamplona

“Sin las mujeres y hombres de la Coral habría sido imposible llegar hasta aquí”

A. Jiménez/A. Rodríguez Javier Bergasa - Domingo, 27 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

David Gálvez y Anne Miren Troyas sostienen el Premio Príncipe de Viana 2018.

David Gálvez y Anne Miren Troyas sostienen el Premio Príncipe de Viana 2018. (JAVIER BERGASA)

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David Gálvez y Anne Miren Troyas sostienen el Premio Príncipe de Viana 2018.

OLITE- El de David Gálvez fue, probablemente, el discurso más cercano y emotivo de toda la jornada de ayer. Emotivo porque el propio director de la Coral de Cámara de Pamplona tuvo que carraspear un par de veces al tener la voz entrecortada por los nervios. Y cercano porque durante todo su discurso no paró de hacer referencias a las mujeres y hombres de la Coral, a quienes no paró de señalar con palabras de agradecimiento tras recibir el Premio Príncipe de Viana 2018.

Fue humilde al señalar que no es merecedor “del honor que supone esta intervención”, la cual, no obstante, admitió recibir “con emoción y completamente revuelto”. “Revuelto -dijo- tengo el estómago, el corazón y la cabeza;revueltos, como los ensayos de nuestras niñas y niños a quienes también debemos este premio;revueltos como los buenos y los malos momentos que hemos vivido en todos estos años;estamos revueltos, aturdidos, emocionados, felices y alterados”. Y así, natural, como es él y como lo es la formación de dirige, comenzó Gálvez un discurso en el que se permitió dos licencias artísticas, porque es lo que hacen los artistas cundo están “sobre un escenario”.

Pero antes de hacerlo, recibió el calor de un gran aplauso propiciado por todos los asistentes a la Iglesia de Santa María de Olite, que animaron así al director a continuar con su conmovedor discurso. Gálvez templó sus nervios y, con voz firme, agradeció a la Junta Directiva de la Coral su fe en el trabajo del equipo artístico y administrativo. “Una confianza ciega y un apoyo constante que ha desembocado en este acto irrepetible para la Coral”, indicó, y agradeció la especial labor de “Pipe, por haber liberado contra viento y marea a la Coral y haberla mantenido viva y activa”. También a Jesús, por haberle traído “a esta institución única” y haberle enseñado “sus secretos”;y, como no podía ser de otra manera, a Anne, la presidenta de la entidad, “por todo lo que se puede estar agradecido y mucho, muchísimo más”. En este momento, paró el momento de agradecimientos para reivindicar la necesidad de las instituciones artísticas por “ser lideradas, sostenidas, por mujeres y hombres con fe y convicción en sus artistas”, lo cual, añadió, “es un riesgo pero es necesario”.

La segunda libertad que se tomó el director fue la de hacer referencia al trabajo incansable y constante de las mujeres y hombres de la Coral. “Nuestro Príncipe de Viana es sin duda un premio de todos los que pertenecen a la Coral o se identifican con ella”, decía, para después centrarse en la labor de los coralistas. “Son mujeres y hombres que, como bien dice otra ilustre miembro de la junta, excoralista, hija de coralista y nieta de coralista, han entendido que pertenecer a la Coral de cámara de Pamplona es implicarse con la mayor de las responsabilidades para mantener el prestigio y el legado de un referente cultural que excede, con mucho, las paredes de este recinto”, indicó, para añadir que, sin ellos, “sería absolutamente imposible, no solamente estar hoy aquí, tampoco la realización del más pequeño de los conciertos”. “Desde hace mucho tiempo estamos unidos en algo que es importante y relevante;hoy más que nunca, juntos y revueltos”, concluyó.

troyas, agradecidaLa presidenta de la Coral de Cámara de Pamplona, Anne Miren Troyas, también dedicó unas palabras de agradecimiento a todos los presentes en la Iglesia de Santa María de Olite tras recibir el Príncipe de Viana. Según destacó, “es un gran honor recibir el Premio Príncipe de Viana de la Cultura en nombre de la Agrupación Coral de Cámara de Pamplona”, un premio que, al provenir de las instituciones de esta tierra, le llena de “orgullo” y ratifica que su “labor cultural a lo largo de estos más de 70 años llevando el nombre de Navarra y Pamplona por el mundo no ha sido en vano”.

La Coral de Cámara de Pamplona ha recibido numerosos galardones a lo largo de su larga trayectoria, aunque nunca había sido reconocida con un premio en Navarra. Es por eso que la presidenta de la entidad destacó que el Príncipe de Viana “siempre ocupará un lugar muy especial” dentro del corazón de la agrupación. Por eso, y en nombre de todos los hombres y mujeres “que formaron y forman parte de la Coral Cámara de Pamplona y que dedicaron y dedican sus vidas y su entusiasmo a esta institución”, no pudo decir otra cosa que no fuera “muchas gracias, eskerrik asko”.