Adiós Pamplona

Botería de las Tres ZZZ en la calle Comedias, 1965

Por Joseba Asiron (www.adiospamplona.blogspot.com) - Domingo, 27 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

(Foto: Vicente Galbete (de J.J. Arazuri, ‘Pamplona, calles y barrios’))

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En 1965la botería de las Tres ZZZ era uno de los muchos y boyantes comercios que salpicaban las calles del Casco Antiguo pamplonés. Había sido fundada en 1873 por un botero oscense establecido en Pamplona, Gregorio Pérez, y el nombre hacía alusión a sus hijas trillizas, sus tres zagalas, en cuyo honor puso el nombre al taller artesano.

La imagen, obtenida por Vicente Galbete cuando el comercio tenía ya la friolera de 92 años, muestra el sobrio exterior del establecimiento. Vemos el arco de piedra de sabor antiguo, del que cuelgan algunas botas, y la ventana adyacente que permitía ver el taller. Encima, semiborrado ya por el paso del tiempo, vemos el letrero pintado donde aún podía leerse “Botería de S. de Iglesias. G. Pérez”, y que hace alusión al fundador Gregorio Pérez y a sus sucesores. Adivinamos también que el interior estaba literalmente cuajado de sus celebérrimas botas, famosas en el mundo entero.

Hoy en díael antiquísimo comercio, que no en vano ha cumplido ya 145 años, se encuentra abierto y en plena actividad, y sorprendentemente conserva el mismo aspecto que en la foto de 1965, lo cual es, ya de por sí, digno de admiración.

Según hemos sabido, las tres zagalas del botero oscense, nacidas de un mismo parto en 1916, salieron adelante y llegaron a la edad adulta, algo realmente meritorio para la época, y según nos dijeron en la propia tienda, la última de ellas murió hace no demasiado tiempo y casi centenaria. Mientras tanto la botería de las Tres ZZZ, como la mayoría del comercio tradicional pamplonés, pugna por sobrevivir en el mismo sitio en que fuera fundada hace siglo y medio, ofreciendo a sus clientes las mejores botas del mundo, y ampliando su catálogo con todo tipo de objetos de regalo, manufacturas de cuero y piel etc. Desde aquí les deseamos mucha suerte y que duren otros 150 años más... por lo menos.