Balonmano | Nantes 27 - Montpellier 32

Con la miel en los labios

Balonmano | el gran partido del navarro Eduardo Gurbindo no basta al Nantes en la final de la Liga de Campeones ante el Montpellier

Lunes, 28 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

El Montpellier celebra su título.

El Montpellier celebra su título. (EFE)

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El Montpellier celebra su título.

NANTES Dumoulin;Balaguer (4), Gurbindo (4, 2p), Claire (2), Nyokas (2), Klein (3) y Tournat -equipo inicial-, Siffert (ps), Lagarde (2), Guillo, Pechmalbec, Feliho, Emonet, Matulic, Lazarov (6, 1p) y Hansen (4).

MONTPELLIER Gerard;Kavticnik (5, 4), Porte, Fabregas (6), Truchanovicius (1), Faustin (1) y Guigou (3) -equipo inicial-, Portner (ps), Simonet (6), Villeminot, Causse, Richardson (4), Bonnefond, Bingo, Soussi (1) y Mamdouh (5)

Marcador cada cinco minutos 3-2, 5-5, 7-9, 9-11, 11-13 y 13-16 (descanso);16-17, 17-19, 20-22, 23-24, 24-28 y 27-32.

Árbitros Raluy y Sabroso (ESP). Excluyeron por dos minutos a Gurbindo y Nyokas por el Nantes;y a Richardson (2) y Fabregas por el Montpellier.

Pabellón Lanxess Arena de Colonia. 19.250 espectadores.

Madrid- El Montpellier culminó su cuento de hadas y, quince años después, volvió a proclamarse campeón de Europa, al imponerse ayer ante el Nantes del internacional navarro Eduardo Gurbindo. Un triunfo que nadie hubiera podido imaginar al comienzo del curso, cuando el conjunto galo quedó encuadrado en el grupo D, uno de los dos que acogen a los equipos teóricamente menos fuertes de la competición.

Pero a base de un vibrante balonmano, el Montpellier no sólo dejó en evidencia los criterios de la EHF para confeccionar los grupos, sino para superar a tres de los cocosde la competición: e la competición en los octavos de final al Barcelona Lassa, uno de los máximos favoritos al título: el Barcelona, el Flensburg alemán (en los cuartos de final) y el anterior campeón, el Vardar macedonio (en semifinales).

Un durísimo recorrido que demostró la solidez del Montpellier, que hizo de su mayor fortaleza mental una de las claves de su victoria en la final que le enfrentó al Nantes en un abarrotado Lanxess Arena.

Si en semifinales el Montpellier impuso su mayor velocidad ante el Vardar, ayer supo cómo enfrentarse a larguísimos ataques estáticos.

Eduardo Gurbindo, uno de los grandes responsables de la presencia del conjunto moradoen la final, permitió de nuevo engancharse a su equipo al partido con robo de balón y tres goles casi consecutivos de Gurbindo, dos de ellos de penalti, para igualar la contienda (24-24) a poco menos de diez minutos para la conclusión.

Pero todo el buen trabajo del internacional navarro se vino completamente abajo en los siguientes cinco minutos, en los que el Nantes, que pareció olvidarse de Gurbindo, encadenó hasta cinco perdidas consecutivas de balón que aprovechó el Montpellier para sentenciar. - Efe