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La otra crónica

Matemáticas primarias

Por Javi Gómez - Lunes, 28 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Si a eso de las ocho de la tarde de ayer a un rojillo le cuentan cómo iba a resolverse la penúltima jornada de Liga seguramente habría esbozado una sonrisa con cierto aire de ilusión y escepticismo. Pero realmente se dio. Osasuna venció y el resto de los equipos convencieron de que la posibilidad es real. Los de Diego Martínez han pasado de hacer un máster en matemáticas a tener que hacer unas más primarias.

Esto es así hasta el punto de que a Osasuna le puede valer hasta el empate y que depende de sí mismo para quedar quinto en la clasificación tras la temporada vivida (y sufrida) si se gana. Luego hay otra multitud de posibilidades pero todo lo que sea sumar en Valladolid, en resumidas cuentas, deja el panorama bastante positivo.

Osasuna ha pasado de tener que hacer un máster en matemáticas a unas más fáciles. Puntuar en Valladolid deja el asunto muy bien

No realizó Osasuna un partido de esos de enmarcar, pero el contexto de la situación invitaba a ganar y luego a mirar otros resultados más allá de otros asuntos. Aún pudo el equipo rojillo lograr marcar más goles, pero la puntería no está siendo una virtud esta temporada (de hecho, el día que mejor la tuvo, contra el Valladolid en casa, puede acabar siendo fundamental).

Pero, ante la falta de un hombre que absorba un buen porcentaje de goles como Mata o Borja Iglesias, han ayudado otros. Uno de ellos es Unai, que con cuatro goles esta temporada es uno de los defensas más goleadores de la categoría. El de Eskirotz cada vez tiene más planta de líder del futuro.

Siempre está bien tener líderes cuando se juegan finales. Osasuna tiene la última el sábado que viene. Y la tiene ya que se la ha ganado, especialmente, en este tramo final de la temporada. Los rojillos han sumado 10 puntos de 12 posibles. Casualidad, o más bien causalidad, los únicos cuatro partidos de Miguel Flaño en el campo. El capitán, unido a Oier y Unai, ha dado un empaque al equipo que va más allá de la seguridad defensiva.

Osasuna tiene un hueso duro de roer el sábado que viene, pero ahora tiene muy claro lo que tiene que hacer. Seguro que tiene a unos cuantos matemáticos vestidos de rojo en la grada. Falta rematar la faena. Una faena que durante buena parte de la temporada ha estado muy lejos de ser la encargada. Ahora, por lo menos, se puede alargar. Que Valladolid entre en el imaginario rojillo como lo hizo Oviedo hace dos años está más a mano que nunca. Solamente hay que hacer algunas matemáticas primarias.

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