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Períodico de Diario de Noticias de Navarra

Barkos defiende el trabajo del Gobierno en el fin de ETA como un mandato de la sociedad

Prioriza a las víctimas y afea a UPN que las use para intentar volver a gobernar

Andoni Irisarri Unai Beroiz - Miércoles, 30 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

pamplona- La presidenta del Gobierno de Navarra, Uxue Barkos, defendió ayer el trabajo que su Ejecutivo llevó a cabo en colaboración con otras instituciones como el Gobierno Vasco para contribuir en lo posible a “la disolución y desaparición de ETA”, cumpliendo así con el mandato mayoritario de la sociedad navarra que “quiere que las nuevas generaciones vivan en paz, sin violencia ni terrorismo”.

Así resumió el ánimo que movió a su gabinete a consensuar declaraciones y planes de trabajo específicos para un nuevo escenario sin violencia terrorista, y que se sustanciaron en la Declaración de Bertiz que suscribió la propia presidenta Barkos con Iñigo Urkullu, lehendakari de la CAV, el pasado 4 de mayo. Barkos dio estas y otras explicaciones en una comparecencia en el Parlamento foral, que empezó tranquila -con una presidenta que prácticamente se remitió a las declaraciones institucionales del Gobierno de Navarra y los acuerdos firmados- y que terminó embroncando hasta lo obsceno Javier Esparza.

Dio la sensación, incluso, de que el presidente de UPN (que había solicitado la comparecencia de Barkos) aprovechó la cita simplemente para proferir a la presidenta una serie de descalificaciones (que todo lo dicho eran “palabras vacías”;que el Gobierno foral “no es capaz” de hacer nada sin permiso del PNV;que es una “cínica”;o que el nacionalismo lleva “40 años recogiendo nueces”) que poco tenían que ver con una petición de información concreta. La salida fue tan exagerada que el resto de grupos (a excepción del PP) afearon el tono a Esparza. Y la propia Barkos, en su turno de réplica, tildó de “esperpento democrático” la intervención, por contener incluso apreciaciones que, por hirientes, serían susceptibles de llevarse hasta a los tribunales.

víctimas y memoriaBarkos comenzó haciendo referencia al comunicado de ETA del pasado 3 de mayo. Un comunicado “con carencias importantes”, pero que apuntaba a “una disolución unilateral y definitiva”. Por ello, una vez conocido este comunicado, el Gobierno foral tomó la decisión de hacer una declaración institucional conjunta con el Gobierno Vasco en Bertiz, previo aviso a todos los portavoces parlamentarios de Navarra.

De la Declaración de Bertiz, Barkos destacó el “punto nuclear en la memoria y reparación de las víctimas” y su fondo de querer “construir una convivencia pacífica, real y justa”. El acuerdo en sí, defendió, está avalado también por los convenios de colaboración suscritos en 2016 con el Gobierno de Urkullu en materia de Paz, Convivencia y Derechos Humanos. También en lo referente a una mesa a tres bandas entre Navarra, la CAV y el Estado para hablar sobre política penitenciaria, que sólo busca “trabajar en el cumplimiento de la ley y los estándares internacionales en Derechos Humanos”. “Lo que el documento solicita es el final de la excepcionalidad de la política penitenciaria, siempre dentro de la ley. Nadie está pidiendo otra cosa”, remarcó. Con las víctimas y la memoria por delante, Barkos consideró que el Gobierno “trabajó para dar una respuesta adecuada a una exigencia, la disolución y desaparición de ETA”. “No podíamos, no debíamos y no queríamos pasar esta oportunidad para que ahora que ETA desaparecía las futuras generaciones puedan vivir en paz, sin violencia o terrorismo”.

Pero una vez zanjó las explicaciones, Barkos no pudo contenerse y contestó a Esparza tras su declaración. Sobre si lo firmado son palabras vacías, Barkos contestó que “lo que son palabras vacías es darse golpes en el pecho por las víctimas y dejar a más de una al desamparo durante décadas”, como ha constatado la oficina específica de atención a las víctimas que ha creado este Gobierno. “Viene a darse golpes en el pecho y utiliza el drama del terror de ETA contra el Gobierno, frivolizando y haciendo un dibujo injusto de la presidencia”, reprochó Barkos, que también afeó a UPN que haya “chantajeado a Rajoy” amenazando con no apoyar los Presupuestos si se convocaba la mesa sobre política penitenciaria. “La intervención ha sido un esperpento democrático: sus votantes no se merecen una actuación tan lamentable, y usar a las víctimas para volver al Palacio de Navarra provoca náuseas”, concluyó la presidenta.