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Víctor Moreno relata el “infierno bajo el terror golpista” vivido en Villafranca en 1936-39

El nuevo libro es la segunda entrega de la vasta investigación que inició hace 40 años

Lola Cabasés Hita Unai Beroiz - Miércoles, 30 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

pamplona- La barbarie vivida en el municipio de Villafranca a partir del golpe de Estado de 1936 ha sido recopilada por Víctor Moreno en una nueva entrega de una vasta investigación iniciada hace 40 años. En esta ocasión, y con el título Villafranca bajo el terror golpista (1936-1939). Tiempos de malquerer, Moreno relata la historia de culpables y de inocentes. “Culpables fueron los falangistas y los carlistas, la Guardia Civil y el párroco;quienes teniendo el poder político público e institucional no lo utilizaron para evitar la masacre. E inocentes fueron los 43 asesinados”.

El libro, editado por Pamiela y que fue presentado ayer en la librería Katakrak de Pamplona, “es una descripción minuciosa y analítica de los hechos que, mes a mes, protagonizaron los falangistas, carlistas, Iglesia, Ayuntamiento y vecindario, desde 1936 a 1940, convirtiendo Villafranca en un infierno para quienes habían sido republicanos, sobre todo, socialistas”, indica Moreno. Un infierno, añade, que como en la mayoría de los pueblos, tuvo dos momentos claves. Primero en forma de aniquilamiento físico como exigía el bando de Mola y el segundo, de brutal represión.

En Villafranca fueron asesinadas 43 personas en una población de 3.485 habitantes. La investigación de Moreno le ha llevado a indagar en archivos locales con lo que ha podido concretar el número de muertos por meses, sus identidades y su filiación política. Excepto tres personas -José Calvo Verde, Ruperto Legaz Muñoz y José Mª Jiménez Bretos, asesinados en Pamplona, Hernani y Barcelona, respectivamente-, en el resto de los casos, fueron asesinados en este pueblo ubicado en la Ribera de Tudela, un espacio en el que se asesinó a 456 personas.

Todos los vecinos de Villafranca eran afiliados a UGT, a la Agrupación Socialista y a la CNT, y a partidos como Izquierda Republicana (IR) y Unión Republicana (UR). Tres de ellos habían ocupado cargos públicos, y cita en concreto a Agustín Arana, alcalde durante el bienio negro;Miguel Cristóbal, de IR y concejal elegido por el Frente Popular, y Modesto Manuel Azcona Goicocechea, de UR, gestor provincial de la Gestora de la Diputación de Álava, asesinado en Bayas (Burgos), cercade Miranda. La mayoría, explica Moreno, eran jornaleros y labradores, comerciantes (3), maestros (2), dos ferroviarios y dos albañiles.

De los asesinados, 26 estaban casados, 16 solteros, y uno viudo. “El más joven tenía 18 años (Lucio Rudi Barcos), asesinado en la plaza del Castillo, un crimen que presenció el escritor falangista Pedro Laín Entralgo y que narró en su libro Descargo de Conciencia. El mayor tenía 71 años, era Ruperto Legaz, publica el autor.

A este negro listado se suman dos mujeres, “Carmen Lafraya Fernández, soltera que fue violada y asesinada junto a su padre, Esteban, en uno de los crímenes más bárbaros y crueles, y Jesusa Ruiz Melero, viuda y con una hija”, recoge el autor. Moreno se adentra en “la brutal represión que convirtió al pueblo en un campo de concentración para las familias de los asesinados y defensores de la República”, y en las consecuencias criminales y atroces de la aplicación de las dos leyes promulgadas por los golpistas: responsabilidades políticas (1939) y la que eximía de responsabilidades penales a quienes actuaron en pro del levantamiento, aunque sus delitos fueran crímenes. “Con ellas, el terror se hizo extensivo”, afirma este doctor en Filología Hispánica, historiador, escritor, crítico y exprofesor de instituto.