El superhombre contra el superequipo

Cleveland y Golden State arrancan esta madrugada su cuarta lucha consecutiva por el anillo de la NBA

Jon Larrauri - Jueves, 31 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:04h

LeBron James intenta anotar ante Marcus Morris.

LeBron James intenta anotar ante Marcus Morris. (EFE)

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LeBron James intenta anotar ante Marcus Morris.Stephen Curry celebra un triple durante la final del Oeste.LeBron estalla tras una jugada en el TD Garden de Boston.LeBron James, durante el séptimo partido.Marcus Morris trata de frenar a LeBron James.
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oakland- A las finales entre los Cleveland Cavaliers y los Golden State Warriors solo les falta el paso de los años, el matiz histórico y la fijación de los protagonistas y los acontecimientos en la memoria colectiva que solo se consigue cuando los recuerdos tienen ya un poso asentado, para ser consideradas una de las grandes rivalidades en la historia del deporte estadounidense. Ambas franquicias protagonizarán desde esta próxima madrugada (3.00 horas) su cuarta lucha consecutiva en pos del anillo de campeón, algo jamás visto no solo en la NBA, sino tampoco en la NFL de fútbol americano, la NHL de hockey sobre hielo y la MLB de béisbol. La franquicia de Oakland se llevó el gato al agua en dos ocasiones (2015 y 2017) y los de Ohio levantaron el título entre medias. ¿Conseguirán equilibrar la balanza? La opinión generalizada es que no será así. De hecho, en las casas de apuestas estadounidenses el favoritismo de los Warriors es incluso superior al que ya hizo gala en las anteriores tres finales. De hecho, a Golden State le dan como favorito por 12 puntos de cara al primer enfrentamiento, el mayor índice registrado en el último cuarto de siglo en las finales, igualado con la contienda inaugural entre Los Angeles Lakers y Philadelphia 76ers de 2001. Curiosamente, los californianos ganaron aquel título, pero no ese partido.

¿Y por qué esa diferencia? El universo baloncestístico tiene interiorizado que en esta lucha deportiva colisionarán un superjugador, LeBron James, y un superequipo, los brillantes Warriors de Stephen Curry, Kevin Durant, Klay Thompson y Draymond Green. Y por mucho que King James se encuentre en el mejor momento de su ya de por sí brutal trayectoria deportiva, se antoja misión imposible verle capacitado para dar la campanada en las circunstancias que ha tenido que afrontar esta postemporada: prácticamente solo ante el peligro, exigido hasta el límite en todo momento por la falta de recursos humanos, algo que en las filas enemigas sobra, al menos en lo referente a la primera línea de batalla.

Los números hablan por sí solos. LeBron promedia 34 puntos por partido en estos play-offs;los tres siguientes jugadores de su equipo en la faceta anotadora se quedan en 33,4: Kevin Love (13,9), Kyle Korver (9,8) y George Hill (9,7). Por contra, todo es más armonioso y equilibrado en Golden State. Durant lidera a los suyos con 28,7 puntos, pero Curry (24,6) y Thompson (20,6) no le van a zaga.

El fenómeno de Akron está protagonizando una postemporada prodigiosa más por necesidad que por gusto. Su acompañamiento es el más flojo que ha tenido a su disposición en estos ocho viajes consecutivos hasta la final de la NBA. Ya en la temporada regular, con la franquicia protagonizando profundos dientes de sierra en lo referente a su rendimiento, una irregularidad escasamente maquillada por los profundos cambios de plantilla llevados a cabo en febrero, tuvo que jugar los 82 partidos, mientras que en los play-offs su presencia en cancha ha sido casi siempre imprescindible, sobre todo en las eliminatorias ante los Indiana Pacers (primera ronda) y Boston Celtics (final del Este). En postemporada ha jugado 743 minutos de los 864 posibles y en los dos últimos duelos de la antesala de la gran final actuó 46 y 48 minutos respectivamente.

Los terceros cuartos Por su parte, los Warriors se vieron contra las cuerdas (2-3) en las finales del Oeste ante los Houston Rockets, pero respondieron como campeones, impulsados sobre todo por sus brutales exhibiciones en los terceros cuartos. Este factor no es casualidad y parece responder a una estrategia de revitalización impulsada por Steve Kerr desde los banquillos. Y es que la franquicia de Oakland presenta un +130 respecto a sus rivales en estos play-offs en los terceros actos, una cifra insultantemente contundente si se compara con el resto de los cuartos: +1 en los primeros, +9 en los segundos y +10 en los cuartos. El mayor motivo de preocupación en las filas californianas radica en los problemas de rodilla de Andre Iguodala. Iggy ha estado ausente en los últimos cuatro partidos, lo que ha impedido a Kerr utilizar su quinteto favorito, mezclándole con sus cuatro All Stars (Curry, Durant, Thompson y Green), una formación que acostumbra a arrollar a sus rivales por su polivalencia defensiva y magnífica capacidad anotadora, sobre todo desde el perímetro. La debilidad de su banquillo -Zaza Pachulia y Javale McGee apenas han tenido minutos últimamente y todo queda en manos del volátil Nick Young, Kevon Looney, Jordan Bell y Quinn Cook- puede ser uno de los aspectos a explotar por los Cavaliers -ya lo hicieron los Rockets- pero es tanta la pólvora que tienen los actores principales.

Y es que en lo referente al fondo de armario, los problemas para Tyronn Lue empiezan mucho antes. Salvo el irregular pero efectivo Kevin Love, el resto tendrá que dar un paso al frente para acompañar a James. Tristan Thompson no ha desentonado en el trabajo interior, pero es difícilmente adaptable a los quintetos pequeños de Golden State, mientras que los puntos exteriores de Korver, J.R. Smith y un Rodney Hood caído en desgracia serán imprescindibles para que la lucha por el título de la NBA no sea la de un superhombre contra un superequipo.

Cleveland Cavaliers

Temporada regular. Campeón de la División Central, acabó con el cuarto mejor balance (50 victorias y 32 derrotas) en la Conferencia Este.

Camino en el ‘play-off’. Sufrió para batir en primera ronda a los Indiana Pacers (4-3), arrolló a unos Toronto Raptors (4-0) que lucían el mejor balance del Este y en la final de conferencia dejaron en la cuneta a los Boston Celtics (4-3) ganando el último choque a domicilio.

Palmarés. El conquistado en 2016 contra los propios Warriors es su único título de la NBA.

Golden State Warriors

Temporada regular. Campeón de la División Pacífico, acabó con el segundo mejor balance (58 victorias y 24 derrotas) en la Conferencia Oeste.

Camino en el ‘play-off’. En primera ronda superó sin demasiados problemas a los San Antonio Spurs (4-1), los New Orleans Pelicans tampoco fueron un escollo muy complicado (4-1), pero en la final del Oeste tuvo que exprimirse para eliminar con factor cancha en contra a los Houston Rockets (4-3).

Palmarés. Campeón en 1947, 1956, 1975, 2015 y 2017, las dos últimas veces contra Cleveland.