Un apasionado de la danza

Jueves, 31 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

homenaje- Jesús Mª Zamarbide Balda, un hombre menudo pero grande y valiente, lleno de pasión y de temperamento. Fue transgresor en su tiempo. El primer bailaor, coreógrafo y maestro de danza española y flamenco de Pamplona-Iruña. Imagino a un joven Jesús que soñaba con bailar en aquella Pamplona de posguerra, en la que se imponía la moral tradicional católica e imperaba la censura.

Imagino que para él no fue nada fácil. Una misión imposible que requeriría de altas dosis de coraje;el valor necesario para enfrentarse a una sociedad conservadora llena de habladurías y de prejuicios.

Tras recibir una amplia formación, primero en San Sebastián-Donostia y después en Madrid, debutó profesionalmente con el nombre artístico de Jesús Granada, en el teatro madrileño Reina Victoria, en septiembre de 1953, como primer bailarín. Continuó su carrera en distintas compa-ñías de danza de renombre como la de Pilar López, Luisa Pericet, etc. Compartió escenario con figuras de gran relevancia como Antonio Molina, Estrellita Castro o Marifé de Triana, entre otras.

Vuelve a Pamplona y comienza una nueva etapa dedicándose a la enseñanza, y en 1964 se hace cargo de la cátedra de danza española y flamenco del conservatorio Pablo Sarasate. Y es aquí donde se produce nuestro encuentro. Hoy Pamplona llora tu pérdida;ha quedado huérfana, huérfana en danza, lágrimas de tristeza, amargas, pero también llenas de orgullo por recoger tu legado.

En palabras de sus discípulas: “Nos enseñaste a bailar, a amar la danza en todas sus versiones, a no perder la paciencia tras horas de disciplina, a tener constancia en los ensayos, a levantarte cuando te caes, a emocionarte con el rasgueo de una guitarra o la carretilla de una castañuela, a estirar las puntas de los pies bailando la jota, a entender el flamenco, a sacar lo mejor de cada cual y otras veces lo peor;todo esto con paciencia y sabiduría. Y, sobre todo, nos has enseñado a vivir con pasión, a no claudicar aunque nuestro entorno diga lo contrario, a perseverar en nuestras luchas, pase lo que pase;en definitiva, a perseguir nuestros sueños. Has dejado una huella inmensa en la danza y en nuestros corazones. Cada pirueta, golpe de tacón o quiebro flamenco te pertenecen. Gracias, maestro. Eskerrik asko maisu”. - Alicia Cancel