Nueva vida para la nuez

La marca ternua ha desarrollado ropa con tinte natural a partir de las cáscaras de las nueces consumidas en las sidrerías

Un reportaje de Alex Zubiria - Jueves, 31 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 17:16h

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Presentación del proyecto "Lurrekolore"

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Ir a una tienda guipuzcoana y encontrarse con camisetas y sudaderas elaboradas a partir de las botellas de reciclaje y de las cáscaras de nuez de las sidrerías será una realidad en febrero del año que viene. La marca Ternua pondrá a la venta 10.000 prendas deportivas creadas a partir de “un proceso innovador” que convierte el único residuo de las sidrerías que aún no se reutilizaba, la cáscara de nuez, en un tinte natural que se aplica en la ropa para darle color.

En Gipuzkoa se consumen entre 50.000 y 55.000 kilos de nueces al año. “Hasta que no recibimos la llamada de Ternua preguntándonos, pensábamos que no podíamos darles ningún uso”, afirmó ayer Olatz Mitxelena, coordinadora de la Asociación de Sidra Natural de Gipuzkoa, acompañada del diputado de Medio Ambiente, José Ignacio Asensio, y el fundador de la marca textil, Edu Uribesalgo, durante la presentación del proyecto, denominado Lurrekolore. “Queríamos usar residuos agrícolas no comestibles como colorante, tratando de generar de este modo una economía circular de calidad. Y pensamos en las cáscaras de nuez”, indicó Uribesalgo, explicando que tres marcas internacionales ya realizan este proceso con otros tipo de alimentos, “pero nunca de un deshecho que se genera en su propio territorio”.

La Asociación de Sidreros vio con buenos ojos esta iniciativa y, con el apoyo de la Diputación, comenzaron a buscar la mejor fórmula para recoger las cáscaras. “Comprobamos que lo más sencillo era que los propios clientes lo hicieran depositando los restos en unas cestas”, explicó Mitxelena.

Así, desde Semana Santa, cuatro sidrerías -Petritegi, Saizar, Iparragirre y Aburuza- contaron con un total de 200 cuencos en los que los propios usuarios dejaban las cáscaras. En total, se recogieron 300 kilos para el proyecto piloto, con el que Ternua creará una partida inicial de 10.000 prendas.

Para ello, los deshechos serán enviados a una fábrica de calefactores de Tutera, donde serán triturados antes de convertirse en tinte en Barcelona. “Incluso desde la fábrica nos han planteado hacer pruebas para ver cómo podrían utilizar las cáscaras en sus productos”, adelantó el fundador de Ternua.

Ya en Catalunya, otra empresa es la encargada de transformar el material en colorante a través de la aplicación de altas temperaturas e impresión. “Ya no es que en ningún momento se usen químicos, sino que reducimos la huella hídrica al no utilizar casi agua ni petróleo”, añadió.

El resultado final es un color similar al de las propias cáscaras que los creadores de la prenda solo se han atrevido a denominar como “color nuez”. “No hemos patentando el color, pero somos los únicos que lo tenemos”, bromeó Uribesalgo.

Para que el producto final sea 100% sostenible, Ternua combina el tinte natural con poliéster salido de botellas recicladas y algodón de prendas que ya no se usan. “No hemos tenido en cuenta a los alérgicos a las nueces, por lo que tendremos que hacer la prueba antes de comercializarlo”, aseguró Uribesalgo preguntado sobre ello.

El proyecto se presentará en las próximas semanas en Alemania y en febrero del año que viene saldrán a la venta las camisetas y las sudaderas, tanto para hombre como para mujer, a un precio de 34 y 74 euros, respectivamente.

FUTURO SOSTENIBLE

Lurrekolore quiere ser la chispa que haga a otras empresas buscar la manera de reutilizar los residuos en sus productos. “Nosotros con 300 kilos tenemos para 10.000 prendas, pero hay hasta 55.000 kilos que se pueden utilizar”, aseguró el fundador de la marca textil, añadiendo que aunque se plantean aumentar en un futuro las prendas con este tinte, incluyendo pantalones y abrigos, es una cantidad excesiva solo para ellos.

“Siempre hablamos de estrategias gigantes para luchar contra el cambio climático, pero esta es una demostración de que las decisiones del día a día afectan y aportan”, indicó al respecto Asensio.

Otras sidrerías han mostrado su intención de unirse al proyecto. “Cuando hablábamos de reutilizar alimentos, antes solo pensábamos en las manzanas. Ver que hay mucho más ha sido una sorpresa positiva y estamos preparados para participar en más iniciativas así”, afirmó, por último, la coordinadora de la Asociación de sidreros guipuzcoanos.

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