Editorial DE DIARIO DE NOTICIAS

Ni la huida de Rajoy es ya útil

A Rajoy se le acorta el tiempo en la Moncloa y ni siquiera una dimisión a la desesperada para intentar frustrar una moción de censura que gana enteros parece ya un paso viable para cambiar la realidad de un modelo político agotado

Jueves, 31 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

cuando el tic-tac del reloj político parece ir acortando los tiempos de Rajoy en la Moncloa, la comparecencia ayer de la secretaria general del PP y ministra de Defensa del Gobierno español, María Dolores de Cospedal, ante la comisión del Congreso de los Diputados que investiga la supuesta financiación ilegal de la formación popular pesa ahora más aún como una intolerable muestra de prepotencia, de desprecio por la labor fiscalizadora de los órganos de la representación popular democrática y un insólito cuestionamiento por parte de un altísimo cargo gubernamental de una sentencia judicial. Cuando a Rajoy parece quedarle ya solo una dimisión in extremispara intentar evitar que triunfe la moción de censura -un paso que no cambia nada de la profunda crisis política del PP, del Gobierno de Rajoy y del mismo Estado, de manera deliberada, Cospedal abordó su testimonio ante la comisión como un nuevo intento de lavado de imagen de un partido que acaba de ser condenado por la Audiencia Nacional como beneficiario a título lucrativo de unas gravísimas y probadas actuaciones de corrupción. Para ello, no tuvo empacho alguno en desairar y deslegitimar a los jueces que han tomado la decisión al afirmar de manera rotunda que la sentencia condenatoria utiliza un “argumento muy poco jurídico y muy tendencioso” en la apreciación contenida en el fallo respecto a la falta de credibilidad del testimonio que ofreció Mariano Rajoy como testigo durante la vista oral del caso Gürtel. La conducta de Cospedal -que en ocasiones rozó la actitud chulesca- rompe, así, con el supuesto respeto con el que el Gobierno español y el PP dicen acoger las sentencias judiciales y, por el contrario, entra de lleno a cuestionar la división de poderes en un sistema democrático. Cospedal, además de dirigente del PP, es ministra y sus palabras en sede parlamentaria no son de recibo ni tolerables. Como no lo es tampoco la defensa a ultranza del ministro Zoido del torturador franquista Billy el Niño en la misma sede parlamentaria. Y lo más grave de todo es que llueve sobre mojado. Esta posición refleja a las claras la estrategia de huida hacia delante adoptada por el PP ante las graves constataciones -léase hechos probados- y acusaciones de corrupción y la posible pérdida del poder. Un ejemplo más -que, por otro lado, es común a la gran mayoría de los partidos- de que la necesaria regeneración democrática en el Estado español está aún muy lejos.

etiquetas: editorial, rajoy, opinion

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