Tránsfugas son quienes reniegan de los programas y compromisos que les situaron como representantes en las instituciones

Carlos Couso Chamarro, Parlamentario Foral - Jueves, 31 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 20:27h

Jamás pude llegar a pensar cuando entraba a formar parte del ilusionante y necesario proyecto político de Podemos, que cuando hablábamos de defender el derecho a la vivienda esto incluía defender también el derecho a comprarse un megachalet de lujo de nuestro Jefe Supremo, tan sencillo él y tan apegado a la ciudadanía normal. Porque pensábamos (y algun@s seguimos pensando) que l@s polític@s que viven apartad@s y muy por encima de las posibilidades y la realidad cotidiana de la gente normal no pueden ser buenos representantes ni aunque lo pretendan. Y nosotr@as no íbamos a ser así. La política no nos iba a cambiar en nada.

Juan Andrade (POUM) ya nos explicaba estas cosas en 1935, en su libro "La Burocracia Reformista en el Movimiento Obrero", en el que con precisión quirúrgica disecciona, analiza, describe, y advierte de las nefastas consecuencias que tiene para las organizaciones políticas y sindicales de la izquierda la acción de una burocracia reformista acomodada en sus cuadros de dirección, a través de personas a quienes ya entonces se les calificaba como "casta" (el término no lo inventó Podemos), pues est@s, en cuanto alcanzan una mínima posición de poder, lo utilizan para procurarse progresivamente mejoras en su confort vital alejándose poco a poco de las personas a las que tendrían que representar, insertándose al mismo tiempo y de forma progresiva en los círculos sociales a los que deberían combatir, y con quienes sin embargo acaban compartiendo un modo de vida e intereses que les llevan a ser más comprensivos con ést@s que con quienes l@s eligieron para representarl@s.

Reproduzco literalmente uno de los muchos párrafos del libro antes citado que se podrían exponer para obtener una explicación que nos da otra perspectiva a considerar sobre el asunto:

"Les ocurre a los burócratas, según expresión del propio De Man, que tan bien les conoce e interpreta, lo que al Ludwig Boerne de la sátira de Heine: Desde que el pobre diablo se ha comprado una excelente vajilla de porcelana dorada, se halla atormentado por el temor de que se rompa si una acción revolucionaria comprometiese su tranquilidad doméstica. Su tetera le impide toda libertad de acción".

Tener pequeñas contradicciones en nuestros comportamientos cotidianos es algo inherente al ser humano, y por ello algo de lo que incluso se puede estar orgulloso. Pero tener una contradicción inmobiliaria de 2000 metros cuadrados con mansión, piscina y casa de invitad@s, cuando antes les has estado sacudiendo de lo lindo a quienes tenían eso mismo es ya otro cantar. Más aún si con ese discurso de denuncia de la "casta" y defensa de la normalidad has provocado una explosión de votos para tu formación política de personas que se identifican contigo y comparten ese mensaje político.

El asunto no se resuelve con una votación de refrendo de tu persona y tu contradicción en el seno del partido político. Al revés, estropea mucho más las cosas. Porque esparces tu contradicción personal y en caso de que el voto de consentimiento y apoyo sea mayoritario, tu contradicción personal pasa a ser la de todo el partido, cuyo discurso político y credibilidad quedan triturados sobre todo de puertas afuera. Esto viene muy bien hacerlo a unos meses de elecciones...Y es lo que ha ocurrido.

L@s inscrit@s de Podemos que han apoyado al lider dando el visto bueno a su contradicción de 2000 metros cuadrados no son ni el 5% de las personas que dieron su voto al partido en las elecciones autonómicas y generales. El otro 95% de los votos, los ponen esas otras personas que a la vista de como están las cosas por si acaso ni se inscriben ni se afilian con nadie. Y es ese 95% de personas quienes al final van a decidir lo oportuna que ha resultado la compra del chalecito. Y est@s votantes ya no van a juzgar sólo la coherencia de una o dos personas que pertenecen a un partido, sino que ahora van a juzgar a todo el partido en conjunto. Se han tirado por el barranco detrás de su amadísimo líder. Perfecto.

Y dado el resultado de la votación, se destapan otras muchas cosas que dan que pensar. Juan Andrade también nos explicaba algo sobre el asunto. Reproduzco otro párrafo del mismo libro a considerar:

(...) " Los trabajadores, en la fábrica, en el taller o en la obra, no dejan de censurar duramente la política de sus dirigentes, de los bonzos, y de reconocer la necesidad de su sustitución por otros elementos progresivos. (...) Pero cuando esta opinión es tan generalizada y sería lógico esperar la expulsión de los bonzos, en la primera asamblea que se celebra concurre la masa muerta que al reformismo siempre le es fácil movilizar y la minoría de oposición. Y en estas condiciones a la burocracia no le es difícil conseguir la ratificación de la confianza. No es tampoco que resulte fácil derrotar a los practicones sindicales en una asamblea, y menos echarlos de la dirección de la organización. Se precisa algo más. Por una votación adversa, incluso aunque sea en la elección de directiva o comité, los burócratas de ninguna manera se dan por derrotados. Recurren a todo tipo de género de procedimientos para no perder su hegemonía. El burócrata es siempre un maestro casi científico en el arte de interpretar el reglamento, en saber llevar las discusiones, en distinguir las cuestiones previas de las urgentes, y éstas de las de orden, en distribuir los turnos de discusión, etcétera. Sabe también en qué momento preciso deben realizarse las votaciones."

Pues nada. Quien les escribe ha visto estas maniobras una y mil veces en el ámbito sindical, y ahora lo tiene que ver también en el político. Eso sí, hasta ahora siempre lo había visto desde fuera, nunca me había tocado verlo dentro de la otra organización a la que he pertenecido y sigo perteneciendo desde mucho antes. Ni lo veré ahí, seguro.

Y en estas estamos ahora cuatro parlamentari@s (con el respaldo de mucha gente desde dentro y desde fuera del partido). Intentando que aquell@s que se decían "de l@s nuestr@s" no nos hagan lo que jamás les hemos permitido a otr@s. Y no se trata tan solo de la compra de un chalet, por delante de este asunto hay otras muchas cuestiones de carácter político donde Podemos está haciendo dejación de sus programas y de los compromisos adquiridos ante la ciudadanía, lo que viene provocando duras luchas internas y la purga de tod@s l@s disidentes de la oficialidad que pretende convertir la organización en otra cosa distinta de la que se presentó en 2015.

Esta inevitable lucha interna no nos convierte en tránsfugas a l@s cuatro parlamentari@s de Navarra que no hemos claudicado ni nos hemos dejado comprar con promesas de continuidad. Porque nuestra acta de parlamentari@s no está cosida ni a nuestras personas ni al partido, sino a los principios, el compromiso, el discurso y el programa político en el que creyeron quienes nos votaron en 2015 y 2016. Y nosotr@s no nos hemos movido de eso ni un milímetro. Son tránsfugas y golpistas quienes ahora reniegan de todo lo que nos puso en unas instituciones en las que ahora otr@s pretenden acomodarse justificándose con palabras que siempre hemos rechazado cuando las pronuncian otr@s.

Vergüenza.

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