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Críticos y oficialistas agudizan la crisis interna de Podemos Navarra

El sector afín a Pérez podría registrar el cambio de nombre del grupo en pocos días Aznárez, Buil y Sáez dicen ser los “legítimos” representantes

Jueves, 31 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Tere Sáez, Mikel Buil y Ainhoa Aznárez.

Tere Sáez, Mikel Buil y Ainhoa Aznárez. (Javier Bergasa)

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Tere Sáez, Mikel Buil y Ainhoa Aznárez.

“Se llaman tránsfugas quienes se quedan un escaño que no les pertenece y dan un golpe de Estado” “Tenemos las cuentas bloqueadas y un intento de hurtar el nombre del grupo a Podemos” “Si hacen tambalear la presidencia, harán tambalear el cambio para hoy y la próxima legislatura”

pamplona- La crisis interna que vive Podemos Navarra sigue sumando episodios a una historia que cada vez tiene un desenlace más incierto. Los dos sectores en los que se ha partido el grupo parlamentario de Podemos en el Parlamento foral (por un lado, Carlos Couso, Laura Pérez, Fanny Carrillo y Rubén Velasco, en contra de la dirección autonómica del partido y lo que consideran una deriva del espíritu de la formación;y Ainhoa Aznárez, Mikel Buil y Tere Sáez enfrente, fieles a las tesis más cercanas al oficialismo) vivieron ayer un cruce de declaraciones que no hace sino ahondar en la incertidumbre de una formación vital para el cambio.

A primera hora de la mañana, los oficialistas dieron una rueda de prensa en la que se reivindicaron como los “legítimos representantes de Podemos”, denunciaban el “golpe de Estado” que habrían dado los críticos, a los que acusaban de “transfuguismo y fraude electoral y democrático”. Poco después, los cuatro parlamentarios críticos reaccionaban a las “graves acusaciones” invitando a los oficialistas a “retomar la senda del compromiso con el cambio”, defendiendo “el programa de 2015 frente a la deriva antidemocrática de la actual dirección navarra” y acusándolos de “purgar la diferencia”.

Toda esta tensión verbal hay que entenderla en un contexto bien concreto: ese en el que no es descartable, en un futuro muy a corto plazo (cuestión de días), que los críticos se lancen a registrar el cambio de nombre del grupo parlamentario. Sería la culminación de la ruptura total entre dos facciones que de facto funcionan ya como órganos independientes, aunque estén condenadas a convivir juntas hasta el final de la legislatura. De lo contrario, el juego de mayorías en el Parlamento podría verse afectado, y con él el propio cambio. Un nuevo nombre, además, tendría dos sentidos: por un lado, podría relanzar una marca de cara a las elecciones de 2019. Pero también tendría un sentido más práctico: dominar un grupo parlamentario daría las riendas de funcionamiento interno en todos los aspectos de gestión.

Aznárez advirtió: “Si hacen tambalear la institución y la presidencia, tambalea el cambio, no solamente hoy sino en la próxima legislatura”. Apeló así “a la responsabilidad, a la altura política, a la lealtad con Podemos, a la lealtad con el acuerdo programático y con ese cambio institucional y político”.

Por su parte, el parlamentario Mikel Buil decidió romper el silencio “tras mucho tiempo intentando solventar lo que parecían discrepancias organizativas, que no políticas, se han transformado en un golpe de Estado”. Criticó que tienen “unas cuentas bloqueadas, un intento de hurtar el nombre del grupo parlamentario a Podemos, y cuatro parlamentarios que quieren formar un grupo nuevo”. En la misma línea, Tere Sáez insistió en que “se llaman tránsfugas quienes se quedan con un escaño que no le pertenece y secuestra a un grupo parlamentario o da un golpe de Estado”.

cuidar el espacioLa réplica llegó en un comunicado firmado por Laura Pérez, Carlos Couso, Rubén Velasco y Fanny Carrillo. Censuraron las “graves acusaciones” y animaron a los oficialistas a “retomar la senda del compromiso con el cambio”.

Aseguraron, no obstante, no sentirse “interpelados” por las “graves acusaciones de golpe de Estado y transfuguismo”. En su opinión, “tránsfuga” es “quien abandona sus principios y compromisos con la ciudadanía y los sustituye por su acomodamiento en el partido por intereses personales”, criticando que esa beligerancia no se dirija hacia “una dirección en Navarra y en Madrid que cada día más se aleja de los principios programáticos con los que se presentó a las elecciones”.

Por ello, “por encima de las profundas diferencias políticas y de principios existentes”, les invitó a “retomar la senda del compromiso con el cambio y a cesar en sus acusaciones de pretender utilizar el escaño para crear un nuevo partido”. “El único nuevo partido que hay es el que ha surgido de la mano de personas como Santos, Aznárez, Sáez y Buil, renegando de todo lo que Podemos decía ser en sus orígenes”. Los críticos reiteraron su “compromiso” con “la unidad del espacio político que ocupó Podemos y que la actual dirección ha fracturado sigue estando intacto”. “Solo el debate abierto, participativo y desde abajo hará cambiar el preocupante rumbo de un proyecto que fue crucial para garantizar el cambio, y que debemos reconstruir colectivamente para que perdure”. - D.N.