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Seis razones para acabar con la zonificación del euskera

Euskarabidea considera que hay base sociolingüística y jurídica para modificar la Ley del Euskera y garantizar la igualdad de derechos de los ciudadanos en su relación con los servicios públicos con una cooficialidad graduada.

Un reportaje de Txus Iribarren. Fotografía Javier Bergasa Infografía Itxaso Mitxitorena - Jueves, 31 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Paula Kasares y Mikel Arregi, ante la bancada vacía de UPN y PPN.

Paula Kasares y Mikel Arregi, ante la bancada vacía de UPN y PPN. (Javier Bergasa)

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Paula Kasares y Mikel Arregi, ante la bancada vacía de UPN y PPN.

Euskarabidea volvió a poner ayer datos, reflexiones y perspectiva histórica al vivo debate sobre política lingüística que está viviendo Navarra. El espacio y el momento fue la ponencia especial sobre una nueva ley del euskera que está desarrollando el Parlamento foral pero coyunturalmente coincidió con la intensa semana pre-manifestación del 2 de junio. El director gerente de Euskarabidea, Mikel Arregi, compareció junto a la directora del Servicio de Planificación y Promoción del Euskera, Paula Kasares. Tras un exhaustivo repaso a la realidad pasada y presente del euskera (actualizaron estadísticas sobre las plantillas de la Administración foral, entre otras cuestiones) llegaron a una doble conclusión: es posible compaginar la cooficialidad en todo el territorio del euskera con una aplicación de este principio jurídico de forma graduada que atienda a la diversidad sociolingüística de la Comunidad Foral pero superando la actual limitación geográfica de zonas para garantizar la igualdad de toda la ciudadanía en su relación con la Administración tal y como se hace en otras autonomías con dos lenguas. Para ello repasaron una media docena de razones de diferente tipología para superar el artículo 5º de la Ley del Euskera que establece las zonas actuales (un “caso único en el ámbito de las autonomías) al tiempo que deja abierta una puerta a su revisión.

excepcionalidad política

Constitución española

De la solución “política” de las zonas como caso único a nivel estatal, al ‘cambiazo’ en la Lorafna

Querer es poder. El tema es un asunto de voluntad política. Según recordó Arregi, el artº 3 de la Constitución Española dispone que las lenguas españolas distintas del castellano «serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos». “Atendiendo a la literalidad de la redacción, parece que la oficialidad se prevé en todo el territorio autonómico, y no solo en parte de él. En la práctica, los estatutos que hacen declaración de oficialidad del catalán, valenciano, gallego y euskera (en la CAV), lo hacen de forma general, declarando la cooficialidad en todo el ámbito territorial de la respectiva comunidad. En ese sentido, Navarra es la excepción. A finales de la década de 1970 y la primera mitad de a década 1980, se aprobaron las leyes de normalización lingüística y, tras todas ellas, la Ley Foral del Euskera. Había comunidades tan heterogéneas lingüísticamente como Navarra ―como es el caso de la Comunidad Autónoma Vasca o la Comunidad Valenciana― que contaban con extensas zonas del territorio donde la lengua propia, el euskera y el valenciano respectivamente, no era ni hablada ni conocida. En esas comunidades el bilingüismo se reguló de manera que, estableciendo el mismo estatus de oficialidad para las dos lenguas en toda la comunidad, se previeron formas de modulación de la política lingüística graduada a las diferentes situaciones sociolingüísticas. Sin embargo, en el caso de Navarra, los legisladores no lo hicieron así, y se ha justificado la zonificación como una respuesta lógica y natural a la heterogeneidad lingüística de Navarra. Más aún, la zonificación se ha presentado como la única solución posible, sin atender al modo en que otras comunidades autónomas gestionaron su diversidad lingüística, reconociéndoles a las lenguas propias el estatus oficial en todo el territorio de la comunidad con el objetivo de garantizar los mismos derechos lingüísticos a toda la ciudadanía. La zonificación no fue la respuesta natural a la diversidad lingüística de Navarra, fue una elección política”, concluyó.

Por si fuera poco, “la zonificación se estableció ya en la LORAFNA contradiciendo una resolución «sobre la oficialidad del euskera» del Parlamento Foral tomada el 3 de noviembre de 1980, en la que se afirmaba en su apartado primero que «el castellano y el euskera serán las lengua oficiales de Navarra»;y el apartado segundo dice que dicho principio se incorporará a la LORAFNA y que se regulará mediante una Ley”, recordó.

dudas desde ciencia

Sociolingüística

La zonificación, hoy desfasada, una decisión sin base científica

Arregi utilizó tres líneas de argumentación para señalar que la zonificación que hasta ahora parecía inamovible tiene unas bases más aleatorias que científicas. En primer lugar en 1985, a solicitud del Gobierno de Navarra, el equipo de investigación que dirigía en antropólogo navarro Jesús Azcona Mauleón realizó el estudio titulado Límites geográfico-sociales del euskera en Navarra, “trabajo sistemático de investigación de campo llevado a cabo en toda la Comunidad Foral. Dicho estudio reveló “… un importante esfuerzo social por detener el proceso de pérdida de función comunicativa del euskera…” (Azcona, 1985: 493) y concluyó, a modo de recomendación al Gobierno de Navarra que ya preparaba la Ley que “si quiere protegerse el euskera, debe hacerse en toda la geografía de la Comunidad Navarra (Azcona, 1985: 497). Sin embargo, tampoco se atendió a la principal conclusión de ese estudio exhaustivo”, dijo. Por otra parte, en su opinión, “la zonificación se estableció sin ningún criterio demolingüístico objetivo. De manera que se incluyeron en la zona mixta municipios cuyo porcentaje de vascohablantes era mayor que el de otros incluidos en la zona vascófona, pasando lo mismo con municipios incluidos en la zona no vascófona con respecto a municipios encuadrados en la zona mixta. Municipios de la zona vascófona como Arano tenían el 99,4% de vascohablantes y Garaioa el 7,1%. En la zona mixta podían encontrarse municipios con el 12,4% de vascohablantes, como Juslapeña, o con Vidángoz con el 0%. En la zona no vascófona se encuadró Navascués con el 6,1% de vascohablantes”.

Además, las lenguas son elementos vivos y las comunidades van cambiando mientras las leyes suele ser más estáticas. La Ley Foral del Vascuence ha tenido 3 cambios desde 2010 (pero sin cuestionar de raíz la zonificación), pero el panorama sigue cambiante. “Así, mientras la población bilingüe de Navarra ha pasado a ser del 13% en 2015, el euskera era requisito en menos del 1% de las plazas de la Administración Foral. En estos 3 años ha pasado al 1,3%, número insuficiente para atender a quien demande atención en euskera, pero la normativa vigente dificulta una planificación”.

ética

Derechos según código postal

“La zonificación quiebra la igualdad ante la Administración”

Mikel Arregi añadió otra “objección” más a la zonificacion legal que tiene que ver con el principio de igualdad. “La zonificación establece diferencias en el derecho a recibir servicios públicos en euskera creando una segregación entre la ciudadanía Navarra que sería inaceptable en cualquier otro ámbito. La zonificación entendida como prohibición a la atención en euskera quiebra la igualdad. No es compatible el reconocimiento del euskera y el castellano como lenguas propias de Navarra con impedir que las administraciones públicas adopten medidas de fomento respetuosas con la realidad sociolingüística de Navarra y los derechos lingüísticos de toda la ciudadanía”.

realismo y pragmatismo

Sociedades sin fronteras

La oficialidad está circunscrita a una zona rural con 61 localidades


La oficialidad está circunscrita a la zona denominada vascófona, una zona rural formada por 61 pequeños, cuyas tres cuartas partes incluso no llegan a los 1.000 vecinos, y donde residen un 9% de los navarros, de los cuales en torno al 70% son vascohablantes. “¿Puede ser real una oficialidad reducida a una zona rural, donde no se localizan ni servicios generales de la administración, ni hospitales, ni tribunales, ni universidades?”, se preguntó Arregi. “La oficialidad del euskera en Navarra viene a significar que una persona del norte de Navarra tiene reconocidos sus derechos lingüísticos mientras no salga de su zona lingüística, ya que en el momento en que se dirige a la capital, donde, por otra parte, se encuentran los servicios generales a los que irremediablemente tiene que recurrir, queda desprotegida en su derecho a recibir servicio público en euskera, sea en cualquier ventanilla de la administración, en el hospital, en el juzgado o en la comisaría. . La Administración abre ya sus ventanillas virtuales que ofrecen servicios a toda la ciudadanía independientemente de la localidad de residencia”.

respeto

Libertad y voluntariedad

“La oficialidad no es sinónimo de imposición sino de progresividad”

“La oficialidad no es sinónimo de imposición y se olvida de forma reiterada que el «castellano y el euskera son lenguas propias de Navarra y, en consecuencia, todos los ciudadanos tienen derecho a conocerlas y a usarlas» (art. 2 de la LFE). Es sinónimo de progresividad porque se respeta la realidad sociolingüística de Navarra, a los derechos de toda la ciudadanía de Navarra ya que es la manera de «amparar el derecho de los ciudadanos a conocer y usar el euskera y definir los instrumentos para hacerlo efectivo» (art. 1 de la LFE)”, consideró Arregi. “Y es sinónimo de libertad y voluntariedad porque es la ciudadanía la que tiene el derecho a elegir y no la Administración la que tiene la potestad de decidir en su nombre si le reconoce sus derechos lingüísticos”, concluyó.

legislación estatal y europea

Seguridad jurídica

Las zonas, un obstáculo para las leyes estatales y la Carta de las Lenguas

La zonificación, por su singularidad, se ha convertido en una pega para aplicar aquí leyes de ámbito estatal tan sencillas como en qué idioma se pone el DNI según zonas, etc... La trasposición de la propia Carta Europea de las lenguas regionales también se complica. “En dicho tratado internacional el Estado se compromete a basar su política lingüística, su legislación y su práctica en materia de lenguas regionales o minoritarias de su territorio, y entre ellas, el euskera en Navarra, en los objetivos y principios de la Carta, que son entre otros, el respeto al área geográfica de cada lengua regional o minoritaria, actuando de tal suerte que las divisiones administrativas ya existentes o nuevas no sean un obstáculo para el fomento de la lengua minoritaria. Por lo que puede entenderse que la zonificación es una división administrativa que obstaculiza el fomento del euskera en toda Navarra y que impone un trato desigual entre la ciudadanía”.

los cambios en la ley

2010: tres nuevos municipios pasan a la zona mixta. La ley foral 2/2010 permitió la incorporación a la zona mixta de 3 municipios de la zona no-vascófona situados en la Comarca de Pamplona (Aranguren, Belascoáin y Galar).

2015: el modelo D público se extiende a toda Navarra. La ley foral 4/2015 extendió a la zona no vascófona el derecho a escolarizarse en euskera que se establecía para la zona mixta.

2017: 44 municipios de la zona no vascófona entran en la mixta. La ley foral 9/2017 supuso que 44 municipios de la zona no vascófona que así lo decidieron en sus plenos, pasaron a integrarse en la mixta, y uno de la zona mixta pasó a la zona vascófona.

¿Nueva ley en 2018?

Ponencia: De momento hay una ponencia técnica en marcha. Falta ver correlación de fuerzas.

El Post-it

La propuesta de síntesis de Euskarabidea. “CCAA tan o más heterogéneas que Navarra (CAV o Valencia) no zonificaron el territorio, sino que optaron por reconocer a la lengua propia un estatus oficial en todo el territorio. Una nueva Ley del Euskera debería conjugar dos aspectos:

-La garantía de igualdad de derechos a toda la ciudadanía en todo el territorio.

-La atención y adecuación a la diversidad sociolingüística por parte de una normativa y política lingüística flexible y graduada”.