Condena de Estrasburgo por las cárceles secretas de la CIA

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos sanciona a Rumanía y Lituania por su complicidad

Javier Aguilar - Viernes, 1 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

estrasburgo- Rumanía y Lituania fueron condenadas ayer por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) por ser “cómplices”, en 2004 y 2005, del programa de cárceles secretas de la CIA y permitir que los detenidos sufrieran “tratos inhumanos” y fueran vulnerados sus derechos humanos.

El demandante contra Rumanía es Husseyn Muhammad Al Nashiri, saudí de origen yemenita del que se sospecha que atentó en 2000 en el puerto de Aden contra el destructor de la marina estadounidense USS Cole y en 2012 contra el petrolero francés MV Limburg.

El segundo, que demandó a Lituania, es Al-Abidin Husayn (conocido como Abu Zubaydah), palestino apátrida sospechoso de preparar los atentados del 11 de septiembre de 2011 y de ser “el número tres o cuatro” del fallecido líder de Al Qaeda Osama Bin Laden.

Al Nashiri estuvo en una cárcel secreta rumana entre septiembre de 2003 y noviembre de 2005 y llegó a Guantánamo en septiembre de 2006, mientras que Abu Zubaydah fue recluido en una prisión secreta de la CIA en Lituania entre febrero de 2005 y marzo de 2006.

Según la Corte europea, ambos países violaron los artículos del Convenio Europeo de Derechos Humanos sobre la prohibición de la tortura, los derechos a la libertad y a la seguridad, al respeto de la vida privada, a un recurso efectivo y a un proceso justo. Rumanía también vulneró el derecho a la vida combinado con la abolición de la pena de muerte, por el traslado del demandante de ese país europeo a EEUU, y el riesgo a ser condenado a la pena de muerte.

multas de 100.000 eurosAmbos países tendrán que indemnizarles con 100.000 euros por daños morales. Además, Lituania deberá pagar 30.000 euros a Abu Zubaydah, en concepto de gastos y honorarios.

Los demandantes fueron detenidos por la CIA en Pakistán y Dubai, en el marco de la operación “Guerra contra el terrorismo”, tras los atentados terroristas del 11-S, y estuvieron en diferentes cárceles secretas hasta ser recluidos en Guantánamo, donde aún permanecen.

En sus recursos, alegaron que Lituania y Rumanía permitieron la detención secreta de la CIA en su territorio, así como “haber sufrido torturas y diversas formas de violencia física y psíquica”. También alegaron que esos dos Estados consintieron a la agencia estadounidense el traslado a otros lugares secretos.

Antes de pasar por Rumanía y Lituania, los demandantes fueron recluidos en una cárcel secreta de la CIA en Polonia, hecho que le costó a este país una condena en 2014 por “retención, torturas y permitir sus traslados” y sendas indemnizaciones de 100.000 euros. Según el testimonio de sus representantes legales, portaron vendas en los ojos o capucha, grilletes, estuvieron aislados y expuestos al ruido y la luz.