Agradecimiento al personal de Virgen del Camino

Idoia Arangoa Goñi Familia Arangoa Goñi - Viernes, 1 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

La desgracia se ha cebado con nosotros este mes de mayo y hemos perdido a nuestro aita después de un largo ingreso en el Hospital Virgen del Camino. Sin embargo, y a pesar del triste final, queremos resaltar la enorme labor del personal del centro y el buen trato recibido. Queremos agradecer a cada una de los/as auxiliares y enfermeras/os de planta por su cariño, por ayudar a mi padre a estar cómodo, por procurar hacerle la estancia lo más confortable posible y amablemente cambiarle y asearle tantas y tantas veces como la fiebre y el medicamento lo hacían necesario.

A todos y todas, especialmente por saludarle con afecto, por cogerle la mano, y por el mínimo pero importante detalle de llamarle siempre por su nombre, haciéndole saber que no es uno más, ni un número, sino alguien de quien se van a ocupar con especial atención.

Queremos agradecer al personal de la UCI el cariño con el que nos han acompañado en el peor momento posible, por su empatía, por su comprensión y por la forma de arropar y comprender nuestro sufrimiento. Sinceramente, nos han demostrado una humanidad y ternura absolutas, la mayor profesionalidad y una delicadeza digna de agradecer. Por supuesto, no olvidamos al equipo médico de la sexta planta, por su excepcional actitud, confiados en sacar adelante a mi padre pusieron en marcha los recursos necesarios para ayudarle a mejorar. Un equipo dispuesto a atendernos, a poner siempre de su parte para hacernos más fáciles los días y mantener en nosotros la esperanza de volver a casa con mi padre curado.

Dicho esto, sólo queda resaltar la labor del doctor J.J. Lorza, neumólogo del Hospital Virgen del Camino, encargado del seguimiento y cuidado de mi padre durante años de enfermedad pulmonar, y cuya atención en este proceso ha sido sencillamente espectacular. Se ha desvivido por curarle, por encontrar el antibiótico adecuado, por intentar hasta lo imposible salvarle la vida, por inyectar esperanza a un hombre agotado, por alimentar la confianza entre nosotros, y por mostrarnos todo su afecto en nuestros días de desánimo. Para nosotros ha sido un regalo, un poco de aire fresco, el mejor medicamento en este farragoso camino. Gracias por haber estado con nosotros. Eskerrik asko.