A la contra

Menos ese, lo que sea

Por Jorge Nagore - Viernes, 1 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Tengo en los últimos años tal saturación de Rajoy-Sánchez-Iglesias-Rivera-Garzón y de en general y en concreto todos los políticos y políticas nacionales, me da tanto la sensación de que hace milenios que entraron en nuestras vidas y que no los vamos a sacar de ahí ni con aguarrás -aunque algunos, objetivamente, sean unos recién llegados- que aunque sé que esta afirmación que voy a hacer no dice nada brillante de mí la voy a hacer: me aburren tanto todos que lo único a lo que ya aspiro es a que jamás gobierne Rivera. Sí, es cierto, por supuesto preferiría -como males menores- que gobernasen unos antes que otros, que el PP no tocara poder en décadas -tampoco el PSOE, dicho sea de paso-, pero como quizá lo que a mí idílicamente me gustaría no vaya a suceder jamás, pues me conformo con que no gobierne nunca el repelente de Rivera. Prefiero -lo juro- que sea presidente Albiol. Sé que quizá a muchos y muchas esto no les resulte muy entendible, pero es que no puedo con los oportunistas, los trepas, los populistas y los macarrillas de sala de juegos, que es lo que es Rivera. Si algo no perdonaré jamás a los independentistas catalanes es que elevaran a este sujeto y a Arrimadas a la categoría de estadistas y que absolutamente todos los medios de comunicación nacionalistas españoles -todos, casi sin excepción- nos los estén endosando como jamás en la vida. Esto no se veía ni con Felipe en los 80. Hablan del tío como si fuese una mezcla de Willy Brandt, Kennedy y Gorbachov. Y no pasa de ser lo que es y salta a la vista. Eso jamás se lo perdonaré a los independentistas. Por eso, si hoy Sánchez se convierte en presidente, pareciéndome un horror, me parecerá infinitamente mejor que tener ahí a Rivera repartiendo carnets de españolidad y de ética y de principios. Es, como dice mi rival, el clásico al que le quitaban el bocadillo en el recreo y se está vengando.