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primer triunfo de una moción de censura

Poder de convocatoria

SÁNCHEZ TIENE LA FACULTAD DE LLAMAR A URNAS Y EL PACTO CON POdemos y nacionalistas le exime de hacerlo de forma inminente

Un reportaje de Txus Díez - Viernes, 1 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Rajoy estuvo ausente del hemiciclo durante toda la sesión de tarde de la moción de censura.

Rajoy estuvo ausente del hemiciclo durante toda la sesión de tarde de la moción de censura. (EFE)

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Rajoy estuvo ausente del hemiciclo durante toda la sesión de tarde de la moción de censura.

escenarios probables e improbables

Sánchez gana la moción y se convierte en presidente.

La moción de censura en la legislación española es de carácter constructivo. Eso quiere decir que se quita a un presidente para poner a otro. En este caso, si la votación, que tendrá lugar hoy, da la victoria a Sánchez, el líder socialista desbancaría a Mariano Rajoy y se convertiría en el nuevo presidente. Por primera vez en la historia reciente de España habría prosperado una moción de censura. De forma inmediata, la presidenta del Congreso, Ana Pastor, comunicaría al Rey el resultado, que se publicaría en el Boletín Oficial del Estado (BOE) mañana. El lunes, e incluso el finde de semana, Sánchez ya podría tomar posesión. Después nombraría un nuevo Gobierno, que estaría operativo hasta que el líder del PSOE cumpla su promesa de convocar elecciones en una fecha que no ha desvelado. Para que se llegue a esta situación solo faltaba una incógnita por resolver: ¿qué haría el PNV? Sus cinco votos son decisivos para inclinar la balanza hacia el lado de Rajoy o hacia el de Sánchez. Ayer todo eran especulaciones en el Congreso, pero finalmente el PNV confirmó su apoyo a la moción socialista.

Rajoy supera por sorpresa la moción y convoca elecciones.

Solo una extraña carambola política, por ejemplo un cambio de voto de última hora o un error, en una moción que puede decidirse por un voto podría hacer que Sánchez fracasara por segunda vez en un intento de convertirse en presidente, pues ya cuenta en su haber con la investidura fallida de 2015. Pero las cosas no se quedarían en ese simple titular. Rajoy ya no puede mantenerse al frente del Gobierno, porque la oposición en bloque le ha retirado el apoyo y amenaza con nuevas mociones. Para evitar la presentación de esas mociones, el presidente del Gobierno podría convocar elecciones inmediatamente después del pleno de la moción de censura. Los comicios se celebrarían el 29 de julio. Rajoy tiene otra opción que pasaría por anunciar que llamará a los españoles a las urnas, pero dentro de unos meses para no acelerar los procesos. En ese caso, los comicios podrían celebrarse en otoño.

Rajoy supera la moción y Podemos plantea una nueva.

Pablo Iglesias anunció el martes que, si la moción de Sánchez no prospera, Podemos presentará una nueva. Será la tercera en lo que va de legislatura. El compromiso de Iglesias pasa por poner como presidenciable a un candidato que sea neutro, que no esté vinculado a la política y que convoque elecciones generales de forma inmediata. Con esta promesa, el líder de la formación morada espera atraer los votos del PSOE y de Cs, lo que le aseguraría la victoria. Pero el plan tiene sus fallos. La ley establece que entre la convocatoria y la celebración de las elecciones deben pasar al menos 54 días. Después si el resultado es muy ajustado, como ya ocurrió tras las dos últimas elecciones, se puede abrir un largo periodo de negociaciones antes de que se designe a un nuevo Gobierno. En ese caso, el candidato “instrumental” de Iglesias podría estar en Moncloa durante un largo periodo de tiempo y se vería obligado a formar un Ejecutivo propio no se sabe con ministros de qué partidos. Con lo cual se produciría la paradoja de que España estaría gobernado por alguien ajeno a la política. Además, la operación que Iglesias ha puesto sobre la mesa reviste otras complejidades. El líder de la formación morada tendrá que entablar negociaciones con Rivera y con Sánchez para ganarse sus votos. También tendrá que darse prisa en presentar su moción en el registro, pues el verano está a las puertas y el debate se podría posponer para el siguiente periodo de sesiones después de las vacaciones.

Rajoy dimite hoy pese a lo anunciado por el PP.

A lo largo de la jornada de la pasada jornada se alimentaron los rumores sobre una inminente dimisión de Rajoy que provocaría el decaimiento de la moción y dejaría paso a un Gobierno en funciones. Después se buscaría un candidato, que se sometería a una investidura de resultado incierto. De esta opción se habló mucho en el Congreso, pero María Dolores de Cospedal, número del PP, la descartó. En todo caso, si eso ocurriera, la moción decaería, quedaría sin efecto. Rajoy se convertiría en presidente en funciones hasta que hubiera uno nuevo y se pondría en marcha el mecanismo que prevé la Constitución. El rey debería proponer a un nuevo candidato, previa ronda de consultas con los partidos que determinaría cuál tendría más apoyos. Cuando se produjera la primera votación, empezaría a correr el reloj y habría dos meses de plazo para que, si no lo lograse el primero, el rey propusiera a otro u otros aspirantes. Si nadie lo consiguiera, al vencer el plazo de dos meses, se convocarían automáticamente las elecciones generales. Esta opción tendría la ventaja para Rajoy de que sería él quien tomaría la iniciativa de marcharse, en lugar de ser desalojado por la oposición. Pero también tendría cierta ventaja para Pedro Sánchez. Si el rey comprobase que es el que más apoyos podría reunir y le propusiera, tendría más fácil ser presidente en una votación de este tipo que mediante moción de censura. En una investidura ordinaria, en segunda votación, hacen falta más síes que noes en lugar de los 176 de la mayoría absoluta.

cuando Ciudadanos dejó claro al PSOE que no apoyaría una moción de censura con Pedro Sánchez como candidato, los socialistas se vieron liberados de la responsabilidad de convocar elecciones de forma inmediata, tal y como desea la formación de Albert Rivera. Si Sánchez resulta hoy elegido presidente, como todo indica que sucederá, quedará única y exclusivamente en su mano señalar la fecha de la cita con las urnas, tal y como le recordó ayer el Aitor Esteban. Esa es una gran baza para el líder socialista, que puede forjar su candidatura a los comicios a través del BOE y los minutos de exposición televisiva, y que dispone de un Presupuesto que no es el suyo pero que le da margen para trabajar.

Así pues, Sánchez podrá convocar elecciones cuando más le convenga, y a ello se suma que a todo el arco parlamentario salvo a Ciudadanos le beneficia esperar para coser heridas internas y coger un poco del aire que les está quitando en las encuestas el Ciudadnos desde que la crisis catalana le aupó a la cabeza de las quinielas. Ni Podemos ni el PSOE ni por supuesto el PP pasan por su mejor momento y unas elecciones con la fotografía actual podría ser desastrosa para todos.

Sin embargo, la otra cara de la moneda es la debilidad de un gobierno sostenido por 84 parlamentarios y fiscalizado por formaciones con diferentes intereses que, ya lo han dicho varias de ellas, ven en Sánchez más un mero instrumento para echar a Rajoy que un eventual socio a medio plazo. Una vez desaparezca la euforia y la tregua dialéctica que está caracterizando el debate de la moción de censura, la crispación volverá al Congreso con más fuerza que nunca, con la misma aritmética a la hora de las votaciones y con un gobierno mucho más endeble que el recién neutralizado. Para complicar aún más las cosas, el PP sigue teniendo mayoría absoluta en el Senado y está en su mano tumbarle los Presupuestos, una jugada arriesgada por cuanto supone bajarle la pensión a los jubilados. Los populares, en todo caso, dicen no contemplar esa posibilidad.

Así pues, ayer Sánchez le admitía a Esteban que “los días” que le esperan “van a ser complicados”, pero antes de terminar la frase se corregía y hablaba de meses. Por lo tanto, antes de octubre no va a haber elecciones, pero tampoco pueden los socialistas dilatar demasiado su decisión por la dificultad para gobernar antes mencionada y porque al partido que ha sido decisivo para decantar la balanza de su lado, el PNV, no le conviene. Tampoco a EH Bildu. En mayo la ciudadanía vasca tendrá que ir a las urnas para elegir alcaldes y diputados generales, y en Euskadi buena parte el electorado vota distinto en las convocatoria propias y en las generales. A los partidos nacionalistas no les interesa, por tanto, confundir lo más mínimo a los electores, a quienes además deben presentar compromisos de Sánchez en materia territorial.

la elección del gabinetePor otro lado, también Unidos Podemos, además de nacionalistas vascos y catalanes, ha prestado su apoyo a Sánchez, en principio gratis, aunque Pablo Iglesias ya ha verbalizado su deseo de tener representación en el Gobierno. Acceda o no el líder del PSOE a sus deseos, sí que tendrá que diseñar con cuidado su Ejecutivo para no generar demasiado malestar entre los partidos que le han apoyado, toda vez que de PP y Ciudadanos solo puede esperar la conflagración abierta. Pero es que además deberá mirar con el otro ojo a Ferraz, donde quedan focos de guerrilla tras el Congreso que restauró a Sánchez en la jefatura del partido, liderados por históricos del partido y por la presidenta del más importante feudo socialista en el Estado;Andalucía. También los mercados esperarán con ansiedad a conocer los nombres y apellidos de quienes decidirán la política económica del país en los próximos meses.

El Post-it

Mínimo 54 días de antelación para los comicios. El presidente tiene la facultad de convocar elecciones. El decreto correspondiente debe publicarse en el BOE, y llamará a la ciudadanía a votar 54 días naturales después. Sánchez podría convocar de forma inmediata para votar el 29 de julio, pero no entra en sus planes. Como mínimo los comicios tendrían lugar a mediados de octubre, aunque el líder del PSOE ya ha avanzado su intención de estabilizar el país antes, cosa que no podrá hacer en un verano. Por otro lado, en mayo tocan municipales y forales y una convocatoria coincidente no sería del agrado del PNV.