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quería una relación que ella rechazaba

6 meses de prisión por acosar a su masajista para que saliera con él

La mujer cesó en el tratamiento de espalda al ver sus intenciones y él la siguió incluso por la A-21

Enrique Conde - Viernes, 1 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Un hombre persigue con la mirada a una mujer.

Un hombre persigue con la mirada a una mujer. (Iban Aguinaga)

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Un hombre persigue con la mirada a una mujer.

pamplona- La Sección 1ª de la Audiencia navarra ha confirmado una condena de seis meses de prisión y una indemnización de 1.000 euros a Sergio P.G. por un delito de acoso después de haber hostigado con mensajes de móvil, cartas, haberse presentado en el local en el que trabajaba su masajista para proponerle una relación que ella rechazaba e incluso de haberla seguido en coche por la autovía A-21 hasta Pamplona con el mismo propósito. Al acusado se le impuso también en el Juzgado de lo Penal número 4 una orden de alejamiento de 200 metros respecto a la víctima, así como le prohibió comunicarse durante año y medio con ella, decisiones que también ratifica la Audiencia. El tribunal ha decidido desestimar el recurso que presentó el procesado y así se reproducen los hechos que ya se dieron por probados. El fallo se puede recurrir al Supremo.

El acusado acudió al centro de masajes de la víctima en febrero de 2016 para tratarse un problema de espalda. Allí se acordó, como pauta de tratamiento, que realizara una serie de sesiones cada dos semanas. Pero las mismas acabaron el 31 de marzo, cuando la especialista dio por finalizado el tratamiento puesto que el acusado trataba de establecer una relación personal más allá de la meramente profesional. Pese a ello, el acusado no aceptó tal decisión y comenzó a intensificar el contacto con la mujer. Así, le mandó decenas de mensajes entre el 1 de marzo y el 17 de mayo de 2016 (primero por WhatsApp y, una vez que la mujer le bloqueó como contacto, por sms), acudió al local de masajes en tres ocasiones y se presentó sin previo aviso para hablar con la denunciante y, en otra ocasión, siguió a la mujer por la autovía con su coche. Además, le escribió hasta cartas manuscritas y se las entregó directamente en su local de trabajo, siendo la última entrega el 8 de septiembre de 2016, fecha en la que la joven denunció interponer denuncia “ante lo insostenible de la situación”. El acusado realizó tales acciones pese a que le dijo reiteradamente “que no quería salir ni hablar con él”.

La sentencia recalca que “estas conductas del procesado consiguieron alterar el desarrollo de la vida cotidiana de la mujer, ya que comenzó a controlar los vehículos que aparcaban al lado de su centro de trabajo y a realizar un filtro más exigente para aceptar nuevos clientes. Asimismo, hasta interponer la denuncia, “la mujer estuvo asustada, agobiada, con miedo en ocasiones a volver a su centro de trabajo y baja de ánimo”. La Audiencia relata que no cabe duda de que el procesado conocía la oposición de la denunciante a que comunicara o se relacionara con ella y los síntomas que presentaba la mujer se generan objetivamente por una actuación de acoso o de hostigamiento.

EL DESASOSIEGO DE LA VÍCTIMAEl juez de lo Penal que dictó la condena ahora confirmada ya sentenció que en este caso “no nos hallamos, como señala el Supremo, ante simples molestias o incomodidades, sino ante hechos objetivos susceptibles de causar un temor racional y fundado en cualquier persona. Esto obviamente afectó gravemente al desarrollo de la vida cotidiana de la denunciante, pues nadie tiene derecho a crear un temor permanente a otra persona por el solo hecho de no querer hablar contigo”. El novio de la víctima llegó a relatar en el juicio que el estado de temor de la joven era cierto y afirmó que la notaba “cambiada y asustada, hasta que le contó lo qué le sucedía”, que la veía agobiada y acojonada y que ella temía que pudiera pasarle algo más grave. Una amiga de la masajista señaló también que la veía “rara y baja de ánimo, que fueron varios meses los que duró la situación y que cuando denunció estaba mal porque había intentado gestionarlo de muchas maneras sin conseguirlo”.