Una navarra en Gipuzkoa

Mª Teresa Estenaga Los Arcos - Sábado, 2 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Leo y oigo sobre el miedo a la imposición del euskera y la invasión de giputzisque se está queriendo extender en Navarra, y no puedo evitar recordar mi experiencia como una navarra que fue muy bien recibida en Gipuzkoa. Soy consciente de que el tema exige una detenida reflexión pero, ante la convocatoria de la manifestación del hoy, considero que el testimonio de mi experiencia puede aportar algo de mesura.

Sí, parafraseando la canción de Sting -I’m an english man in New York-, yo soy una navarra en Gipuzkoa, pero no me siento extraña.

Soy una de las tantas personas que a finales de los 70 llegamos a la CAV a ocupar puestos de docencia en el sistema educativo de la CAV ya que Navarra no era capaz de absorbernos. Llegamos en tromba a un sistema que se estaba planteando seriamente la recuperación del euskera, idioma que la inmensa mayoría no conocíamos. En mi caso, nacida en Tierra-Estella, formada en la Universidad del Opus…, estaba más próxima a lenguas como el francés o el inglés que al euskera.

Una vez allí, la necesidad de profesorado que impartiese su asignatura en euskera, me/nos dio la posibilidad de aprender esta lengua, la lingua navarrorum. ¿Era una oportunidad o un obstáculo? Personalmente entendí lo primero -como tant@s que he conocido- e inicié un proceso de inmersión en el euskera que verdaderamente disfruté -aunque supuso un esfuerzo-, y que me dotó de nuevas capacidades tales como impartir docencia en euskera y acceder al universo cultural euskaldun. Aprender una lengua significa abrir una nueva ventana al mundo, ampliar tu capacidad para percibirlo y disfrutar de él. Está claro: si una lengua es un tesoro… el euskera también lo es. ¿Por qué tenerle miedo?

Las gentes de la CAV podrían habernos visto como una invasión, como extrañ@s que les iban a ocupar lugares en la Administración que consideraban suyos… ¿No está sucediendo eso en Navarra? Yo sentí, sin embargo, que era acogida con los brazos abiertos. Eskerrik asko guztioi.

No, no me he sentido extraña en Gipuzkoa.