A la contra

Atropello

Por Jorge Nagore - Sábado, 2 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Tampoco hace falta ser Perry Mason o saberse de memoria todo lo editado jamás por Aranzadi para saber que una condena de 13 años de cárcel, o de 12, o de 9, por la agresión de Alsasua -insistamos por vez 1.000: deleznable, condenable y por la que hay que pagar- es una desproporción, una aberración, un atropello y una barbaridad que practica, no lo olvidemos, todo un llamado Estado de Derecho, todo un llamado sistema judicial que supuestamente está ahí para defendernos a los unos de los otros e incluso de nosotros mismos pero también para defendernos del propio Estado de Derecho. Privar de libertad a alguien es una cosa muy seria que no se puede sustentar en lo bien, mal o regular que nos caiga, en el pasado, en el contexto o en mil cosas más: se debe sustentar en la gravedad de lo que ha cometido y en la certeza plena de que lo ha cometido sin ningún género de duda. 13, 12 o 9 años de privación de libertad por algo como lo de Alsasua es la pura demostración de que este juicio ha sido desde su inicio un puro despropósito, pero que puede destrozar la vida de varios jóvenes y de varias familias y, como consecuencia, no hacer sino alimentar claramente y con alevosía aquello que supuestamente deberían intentar minimizar pero de otra manera: el odio o clara animadversión hacia el Estado y hacia todo lo que lo represente, algo que es innegable que existe aún en partes de nuestra geografía, aunque en ocasiones con motivos sobrados, motivos que por supuesto no justifican ninguna agresión. Pero ese odio o animadversión unidos a una agresión jamás puede dar como resultado 13, 12 y 9 años de cárcel. Eso es practicar la mafia judicial con total alevosía y con el silencio cómplice esta vez de quienes se les llena la boca con lo de democracia y libertad pero ante casos así callan, justifican e incluso aplauden. 13, 12 o 9 años de cárcel... Es indefendible.