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Sí es lo que parece: transfuguismo

Sábado, 2 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Es hora de hablar claro. Cuatro tránsfugas ponen en peligro el Cambio en nuestra Comunidad. No hay más y no intentemos disfrazarlo de otras cosas.

Recordamos hacer campaña con estas personas, codo con codo, en mayo del 2015. Recorriendo Navarra, sus pueblos. Creíamos en el proyecto que iba a traer por fin el Cambio. Estábamos emocionados. Hoy, estos cuatro excompañeros y excompañeras, en un alarde de transfuguismo sin precedentes, se plantean crear un nuevo partido, y lo hacen desde los escaños que Podemos Ahal Dugu les puso en bandeja, actuando al más puro estilo de la vieja política.

La transcendencia de las decisiones tomadas por nuestras excompañeras superan con creces el ámbito de nuestro grupo. No es un simple desbarajuste interno de los de Podemos. Lo que estas cuatro personas tránsfugas están haciendo tiene consecuencias más allá del propio grupo parlamentario.

Seremos esquemáticas en esta exposición para clasificar cómo afecta la situación actual en cuatro aspectos fundamentales.

Empezamos por el que nos afecta a todas las personas de Navarra, los 640.647 habitantes independientemente del partido al que votemos.

Se ha abierto una peligrosa brecha en el reglamento del Parlamento en esta legislatura, que interpreta que los grupos parlamentarios son absolutamente autónomos de los partidos que los elevan a la Cámara. Es decir, que los miembros de los grupos parlamentarios no responden al reglamento de su propio partido, si logran su propia mayoría.

Esta opinión jurídica, que fue refrendada y permitida por los portavoces de todos los grupos parlamentarios, supone de facto el mantenimiento de los superpoderes de la clase política y tiene el riesgo evidente de cambiar sustancialmente los resultados de unas elecciones a posteriori, dando lugar a una clara “desrepresentación” de todos y todas las votantes.

Pongamos un ejemplo sencillo. Imagínense que los dos representantes del Partido Popular decidiesen personalmente ser de Ciudadanos y que con esa mayoría traspasaran la financiación y la representación a este otro partido. Un partido que no obtuvo los votos suficientes para tener representación y que ahora tendría dos escaños, frente a otro partido y sus votantes que sí la tuvieron y que dejarían de estar representados. La pregunta es evidente ¿para qué votamos en las urnas, si después un parlamentario, abusando de su acta, puede cambiar el partido al que pertenece? Estamos ante un fraude democrático en toda regla. Un fraude democrático que supone un robo a quienes han votado ese nombre, ese proyecto, programa y acuerdo programático. Un robo a las personas que votaron a Podemos Ahal Dugu. Abandonar estas siglas, ese nombre, supone traicionar literalmente la voluntad de la gente. El escaño no es nuestro, es de la gente que nos ha votado.

En segundo lugar, la actitud anti-Podemos de los cuatro miembros del grupo parlamentario afecta directamente el cambio social y político en Nafarroa. Es completamente irracional, y de una irresponsabilidad política tremenda, que representantes supuestamente progresistas promuevan con sus acciones no votar a Podemos en este momento histórico de cambio, sabiendo, como se sabe, que es una pieza fundamental para continuar gobernando para la gente. Podemos supone un proyecto de cambio profundo, instalado en el acuerdo programático, acuerdo que por cierto, apoyamos sin fisuras, por mucho que se quiera instalar el mensaje contrario. No disfracemos esta historia de lo que no es: no existen diferencias, sino intereses personales de una persona expulsada del partido, por un Comité de Garantías que es elegido de manera democrática, otro que se ha dado de baja, y dos más que hace meses que tampoco responden antes los órganos del partido.

Desde Podemos seguimos realizando un trabajo incansable por progresar, redistribuir, mientras los cuatro parlamentarios tránsfugas atacan con más vehemencia que UPN-PSN-PP, intentando así serrar una de las patas de este Cambio por el que tantas décadas hemos trabajado. Y esto hay que decirlo alto y claro.

En tercer lugar está la afectación sobre los 46.000 votantes, inscritos, órganos y militantes de Podemos a los que se les ha robado cuatro escaños, la portavocía y ahora pretenden repartirse 413.856 € anuales de la asignación al grupo parlamentario, e incluso el nombre del Grupo Parlamentario. La vergüenza y la pérdida de confianza que muchas personas sienten en esta situación es prácticamente irreparable. La creciente indignación generada por estas personas, que niegan a votantes, inscritos, órganos y militantes su dignidad prácticamente a diario supone de hecho el mayor acicate para que hayamos salido, a defender los votos de quienes confiaron en Podemos y el proyecto que nos trajo hasta aquí.

Y ahí es donde llega el cuarto nivel de afectación, más pequeño, más personal, a pesar de ser en el que se ponen los focos. Las relaciones entre los 7 miembros del Grupo Parlamentario, sosteniendo la estructura de grupo, a fin de proteger el Cambio. Dos subgrupos: uno minoritario en el que hemos permanecido en “búsqueda de solución conjunta” y otro no solo agresivo, sino violento, e irresponsable, como hemos podido ir viendo en las declaraciones de sus portavoces. Con amenazas, como las del otro día en las que leíamos al Portavoz de los cuatro que tienen informaciones sobre conductas “poco éticas” de alguna de nosotras y que poco a poco las irán filtrando, dejando claro que lo que algunas personas se han visto obligadas a denunciar a nivel interno es patente ya para toda la población.

Las personas que nos han traído hasta esta situación deberán ser conscientes y consecuentes con sus actos. Quienes ponen en peligro la estabilidad del Gobierno, del Parlamento y del acuerdo programático, que tanto costó forjar, quienes amenazan la Presidencia y se adueñan de votos que no les pertenecen, deberán asumir sus responsabilidades sociales. Cuatro tránsfugas han traicionado a Podemos, al Cambio y a la democracia. Son una estafa política.

Por eso, hoy seguimos mostrando con nuestros votantes, los votantes del Cambio y con toda Navarra, nuestro firme compromiso y convicción de que ante la irresponsabilidad política, el fraude democrático, la vergüenza y la amenaza vamos a seguir defendiendo la ética democrática frente a los partidos que la han menoscabado, la participación social, el cambio, el municipalismo, la soberanía navarra... En definitiva: Podemos.

Ainhoa Aznarez, Mikel Buil y Tere Sáez (Parlamentarios de Podemos Navarra)