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La AN no ve terrorismo en el caso Altsasu pero arma penas máximas de hasta 13 años

La sentencia de la Audiencia, que la defensa recurrirá por “desproporcionada”, supondría cárcel para 7 de los 8 jóvenes

Combina delitos de “atentado a la autoridad”, “lesiones”, “desórdenes públicos y amenazas” en su versión más grave

La acusación de terrorismo sirvió para que el caso pasara de la Policía Foral a la Guardia Civil y evitar un juicio en Navarra

Txus Iribarren | Javier Bergasa - Sábado, 2 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Más de 50.000 personas acudieron a la manifestación en apoyo a los detenidos de Altsasu para reclamar justicia.

Más de 50.000 personas acudieron a la manifestación anterior en apoyo a los detenidos de Altsasu para reclamar justicia. (JAVIER BERGASA)

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Más de 50.000 personas acudieron a la manifestación en apoyo a los detenidos de Altsasu para reclamar justicia.

Pamplona- La Audiencia Nacional descarta el delito de terrorismo para el caso Altsasu pero conforma una dura sentencia que podría llevar a la cárcel a siete de los ocho acusados con penas de entre 9 y 13 años mientras que la única chica quedaría con una pena de 2 años, que no conlleva prisión. La sala de este tribunal combina delitos de “atentado a agentes de la autoridad”, “lesiones”, “desórdenes públicos y amenazas” con los agravantes de “abuso de autoridad” (por ir en grupo) y “discriminación” (por tratarse de una agresión contra unas personas por su estatus de guardias civiles) para construir una sentencia que ha satisfecho a las varias de las acusaciones, mientras que ha generado una fuerte indignación en Altsasu y en las familias, que anuncian recursos y recibieron muestra de apoyo de muchos sectores y lugares.

La tesis de los magistrados es que no fue terrorismo, pero tampoco un incidente en un bar ya que consideran determinante que los implicados fueran guardias civiles, aunque se encontraran fuera de servicio con sus parejas. Más aún, los jueces dan total credibilidad a sus testimonios, mientras que no tienen en cuenta la mayoría de los testimonios y pruebas aportados por las defensas. En espera de que la Fiscalía mueva ficha (podría pedir el ingreso en prisión) y que la defensa agote las vías de recursos en apelación y casación, en principio la situación de los jóvenes seguirá como hasta ahora, con tres en la cárcel -Jokin Unamuno (12 años), Oihan Arnanz (13 años) y Adur Ramírez (12 años)- y otros cuatro en libertad con condena: Iñaki Abad (13 años), Jon Ander Cob (9 años), Julen Goikoetxea (9 años) y Arratz Urrizola (9 años). Solo Ainara Urkijo (2 años) no tiene que temer su ingreso penitenciario. La sala también les condena indemnizaciones económicas por 90.000 euros. Altsasu vivió ayer una masiva concentración de rechazo y las familias anuncian movilizaciones el día 16.

los hechos

El factor de ser guardia civil

Los jueces dan por buena la versión de los guardias civiles y sus parejas

La sentencia parte de que en el juicio se acreditaron los hechos tal y como los contaron los agredidos y sus testigos así como los diversos cuerpos policiales. En resumen se produjo un incidente en un bar a altas horas de la madrugada pero fue desigual en el sentido que, según la sentencia, los jóvenes condenados fueron los que lo provocaron con diferentes acciones verbales y físicas mientras que elogia la reacción de los guardias civiles y sus parejas. De hecho el fallo destaca la “actuación significativamente profesional” que tuvieron los agentes, que “no se dejaron llevar por la agresividad frente a las provocaciones”... Por el contrario, la sentencia resta credibilidad a los testimonios de los jóvenes y de los testigos que aportaron en la vista oral y en la fase de instrucción, muchos de los cuales desvincularon a los condenados de los hechos y de su relación con “Ospa” y hablaban de un rifi rafe con participación activa también de los agentes y sus parejas. La sentencia considera que el enfrentamiento no se produjo por razones personales en un ambiente festivo sino porque se trataba de guardias civiles en representación de una “institución”, razón en la que basa su condena por “discriminación”.

los delitos

Maniobra política y mediática

Se ‘pincha’ el globo del terrorismo, no hay caso de género, pero se suman penas altas por otras vías

Paradójicamente la sentencia supone un varapalo a la tesis que más telediarios y páginas de periódicos estatales ha llenado (la de que era un acto de “terrorismo”) y sienta un precedente interesante para otros casos (Catalunya, etc) pero, en el caso juzgado no supone un alivio real para los condenados ya que se les imponen las penas más altas de la horquilla del resto de delitos por el que se les acusa. La defensa considera que se corrobora la idea de que en realidad la acusación de terrorismo (auspiciada por altos mandos de la Guardia Civil y por el propio ministerio Fiscal dependiente del Ejecutivo...) fue una maniobra para trasladar el caso a la justicia excepcional de Madrid en lugar de juzgarla donde ocurrieron los hechos y se empezaron a investigar mediante la Policía Foral. De hecho, la sentencia supone un duro revés para los informes de “inteligencia” de la Guardia Civil (apoyados por la Fiscalía vehementemente) que trataban de encuadrar todo los sucedido en una estrategia que emanaban de la misma ETA o sus secuelas. Sin embargo, el auto señala que “los procesados ni siquiera eran mayores de edad cuando en el año 2011 o 2012 la banda terrorista manifestó que abandonaba la lucha armada”por lo que se trata de un intento de “descontextualización” de los hechos. Al mismo tiempo los jueces tampoco encuentran en las pruebas aportadas que los jóvenes estuvieran vinculados a ETA ni siquiera como “lobos solitarios” al estilo yihadista. Sí que constatan relaciones de algunos con movimientos como “Ospa” pero ligan esto y otros hechos a un “sentimiento de menosprecio y clara voluntad de rechazo a un determinado colectivo profesional” hacia los agredidos, no a un delito de terrorismo sino de “atentado contra la autoridad” y “desórdenes públicos”. Pero el fallo le suma el agravante de “discriminación” y de “superioridad”, derivados de su propia dinámica, según los jueces: agresión en grupo y “orquestada” con “amenazas”, otro delito que se les adjudica. La sentencia subraya repetidamente que fue la circunstancia de ser guardia civiles el móvil de la agresión. Además señala que los guardias civiles habían sido destinados recientemente a Altsasu por lo que pesaba, en su opinión, más el “rechazo” al cuerpo a que a las personas concretas, aunque un detonante del altercado fue un cruce de palabras entre un condenado y un agente que se conocían de otras circunstancias. La sentencia considera esta “discriminación” o “rechazo” ideológico un elemento clave del caso, que derivó también en “desórdenes públicos” (para lo que el fallo echa mano del testimonio de la Unidad Antidisturbios de Policía Foral) ya en la calle, con un “tumulto” de un grupo numeroso de personas. La sala también acepta la versión y los informes de las acusaciones y Fiscalía sobre las causas y la gravedad de las lesiones físicas y psicológicas de los agentes y sus acompañantes. Cree acreditados los golpes, fracturas y estrés psicológico denunciados. De hecho condena a los acusados a indemnizaciones acumuladas de casi 90.000 euros, de ellos 75.000 para las novias de los agentes aunque se descarta un efecto de género, como también se llegó a pedir.

las pruebas

Poca incidencia de la vista oral

Dan validez a la rueda de reconocimiento y restan valor a los vídeos

La defensa denunció con anterioridad al juicio su temor a la indefensión por la imposibilidad de presentar diferentes pruebas sobre el carácter de los hechos y la presencia o no de los acusados. Especialmente llamativo fue la rueda de reconocimiento en la que la fisonomía de los acusados contrastaba, dijeron, con otros de origen latino. Durante la vista oral se mostraron más optimistas con la aceptación de algunas y la inclusión de otras como el vídeo de ETB en el que se veía a uno de los acusados con una ropa diferente a la que luego se describía en su identificación. Al final la sentencia no atiende estas pruebas.

79 años en total: las penas una a una

jokin Unamuno (12 años)

Lo que le pedían. En total 50 años de prisión por varios delitos. A lo que le condenan. La sentencia le considera iniciador de los actos de hostigamiento, aunque tiene una pena inferior a Oihan Aranz e Iñaki Abad, a los que sentencia a 13 años aunque el abogado de este último ve un error formal en la sentencia en la suma de la pena que, según la lógica de la misma, sería menor. Los 12 años de Jokin salen de: atentado a la autoridad (3 años) + tres delitos de lesiones con agravantes (3X3= 9 años).

De lo que le absuelven. Delito de lesiones terroristas y delito de desórdenes públicos terroristas.

Situación actual. En prisión preventiva desde hace 565 días, más de 1 año y medio.

Oihan aranz (13 años)

Lo que le pedían. En total 62,5 años de prisión por varios delitos.

A lo que le condenan. Las mismas penas que a Jokin Unamuno, al que consideran que secundó, más desórdenes públicos. Los 13 años salen de atentado (3 años) + 3 delitos de lesiones (9 años) + 1 año por desórdenes públicos.

De lo que le absuelven. Delito de lesiones terroristas y delito de desórdenes públicos y amenazas terroristas.

Situación actual. En prisión preventiva desde hace 565 días, más de 1 año y medio.

adur ramírez (12 años)

Lo que le pedían. En total 50 años de prisión por varios delitos.

A lo que le condenan. La sentencia lo pone al nivel de Jokin: atentado a la autoridad (3 años) + tres delitos de lesiones con agravantes (3X3= 9 años).

De lo que le absuelven. Delito de lesiones terroristas y delito de desórdenes públicos terroristas.

Situación actual. En prisión preventiva desde hace 565 días, más de 1 año y medio.

jon ander cob (9 años)

Lo que le pedían. En total 50 años de prisión por varios delitos.

A lo que le condenan. Un delito de “atentado a agentes de la autoridad” (3 años) + tres delitos de lesiones (en este caso, a diferencia de Jokin, Oihan y Adur, son 2 años por cada una), lo que dan esos 9 años.

De lo que le absuelven. Delito de lesiones terroristas y delito de desórdenes públicos terroristas.

Situación actual. En libertad provisional con cargos a expensas de sentencia firme o nuevos autos.

julen goikoetxea (9 años)

Lo que le pedían. En total 50 años de prisión por varios delitos.

A lo que le condenan. Un delito de “atentado a agentes de la autoridad” (3 años) + tres delitos de lesiones (en este caso, a diferencia de Jokin, Oihan y Adur, son 2 años por cada una), lo que dan esos 9 años.

De lo que le absuelven. Delito de lesiones terroristas y delito de desórdenes públicos terroristas.

Situación actual. En libertad provisional con cargos a expensas de sentencia firme o nuevos autos.

aratz urrizola (9 años)

Lo que le pedían. En total 50 años de prisión por varios delitos.

A lo que le condenan. Un delito de “atentado a agentes de la autoridad” (3 años) + tres delitos de lesiones (en este caso, a diferencia de Jokin, Oihan y Adur, son 2 años por cada una), lo que dan esos 9 años.

De lo que le absuelven. Delito de lesiones terroristas y delito de desórdenes públicos terroristas.

Situación actual. En libertad provisional con cargos a expensas de sentencia firme o nuevos autos.

Iñaki abad (13 años)

Lo que le pedían. En total 50 años de prisión por varios delitos.

A lo que le condenan. Un delito de “atentado a agentes de la autoridad” (3 años) + tres delitos de lesiones (como los primeros, de 3 años, lo que dan 9 ) + delito de desórdenes públicos (1 año).

De lo que le absuelven. Delito de desórdenes públicos terroristas y de amenazas terroristas.

Situación actual. En libertad provisional con cargos a expensas de sentencia firme o nuevos autos.

ainara urquijo (2 años)

Lo que le pedían. 12,6 años de prisión por amenazas terroristas y, alternativamente, a otros 6 años por desordenes y amenazas.

A lo que le condenan. Un delito de desórdenes públicos (1 año) y un delito de “amenazas” (1 año).

De lo que le absuelven. Delito de desórdenes públicos terroristas y de amenazas terroristas.

Situación actual. En libertad provisional con cargos. Con esta condena es la única que tiene asegurado no entrar en la cárcel porque su pena es inferior al mínimo penitenciario sin antecedentes.