En fin

La tormenta perfecta de Oncineda

por javier arizaleta - Sábado, 2 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

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Visto con perspectiva, es un fracaso que del ambicioso proyecto deportivo de Oncineda que se manejó en Estella-Lizarra, solo quede la amenaza de una ruina para la ciudad diez años después. Una mala noticia sin duda a pesar de que el dictamen de Consejo de Navarra exonere del pago de una cantidad que hubiera llevado a la ciudad a la ruina. Del recuerdo colectivo de aquel proyecto apenas queda nada mientras siguen en pie las reivindicaciones y los anhelos que lo pusieron en marcha. Lo que hace una década era necesario lo sigue siendo hoy en día. Pero hoy contamos con la losa de una experiencia de una nefasta gestión porque unos convenios y anexos nunca debieron ser firmados y no se terminan de conocer los motivos por los que se activaron. En el futuro y mirando también con perspectiva, también podremos ver que esta infraestructura es una más de las que no se ha sacado adelante como le ocurriera a la segunda gran calle de la ciudad conocida como el Bulevar, un vial y todo una reclamación histórica que ya imaginara el arquitecto estellés Matías Colmenares hace más de cien años y que, por más veces que se haya intentado, nunca se dieron las circunstancias que permitieran realizarla. Apartados los nubarrones que presagiaban una bancarrota para la Vieja Lizarra, queda la tarea de establecer responsabilidades, rehacer las cuentas y seguir pensando en positivo. Además de las reclamaciones históricas hay mucho por hacer. Afortunadamente, la tormenta perfecta que se cernía sobre la ciudad ha escampado en parte. Ya se pueden ver esas claros por donde volveremos a imaginar cómo hacer de Estella-Lizarra el lugar donde merezca la pena seguir viviendo. Y a donde seguir yendo.