Diego ‘premia’ a sus mejores clientes

El cupón diario de la once reparte 245.000 euros en san jorge, en 7 cupones premiados el 31 de mayo

Un reportaje de Miren Yoldi Fotografía Iñaki Porto - Sábado, 2 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Diego con el cartel que anuncia el premio.

Diego con el cartel que anuncia el premio.

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Diego con el cartel que anuncia el premio.

“Me hacía falta dar un premio elegante y estoy encantado de la vida”. Así de entusiasmado se mostró el vendedor de la ONCE Diego Sernández Garde, ya que hacía tres o cuatro años que no repartía tanta suerte. La noticia le vino totalmente por sorpresa: “Estaba haciendo unas gestiones en el banco cuando me ha llamado la representante aquí en Navarra para felicitarme”. El número premiado fue el 76.086. Según el vendedor, es el premio más grande que ha concedido: “Había dado dos veces las cuatro últimas cifras, pero nunca el gordo. Suelo dar lo puesto y poco más, hasta las dos últimas cifras resulta raro”. A todo esto hay que añadir una doble recompensa: la ilusión de que una de las agraciadas sea clienta habitual. Ambos se fundieron en un abrazo en la calle. Hasta el momento, conoce a dos afortunadas: “Una segunda premiada se presentó en el puesto incrédula, temblando y a su vez, repleta de felicidad”.

Diego Sernández lleva ya seis años dedicándose a la venta de cupones que compagina cubriendo el cambio de turno en la Volkswagen una hora al día. Hace varios años sufrió un grave accidente de tráfico en la autopista de Navarra. Su vida cambió radicalmente. “Después de estar en la UCI estuve dos años de baja, y luego me concedieron la minusvalía”, explicó Sernández. “Es como volver a nacer, hay momentos en los que quieres quitarte la vida, pero con el tiempo te das cuenta de que hay mil cosas a las que te puedes dedicar”, relató el vendedor. Ahora su intención es apoyar a gente, que ha vivido casos parecidos y por ello quiere ir a Granada a ver a un joven que está aprendiendo a caminar a causa de un gravísimo accidente de moto. Lo que intentará es “revivirle”.

Él se define como un hombre activo, al que le gusta ir al monte y practicar otro tipo de actividades. Le gusta su trabajo y su idea es seguir con ello, aunque como en todos los oficios, uno no siempre está entretenido: “En las mañanas y tardes que hay mucha clientela, el tiempo pasa rápido”. Su kiosco está situado en la calle San Jorge, número 75.

Diego Sernández espera que este último premio de un impulso a sus ventas y sobre todo “seguir repartiendo alegrías”.

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