El pasado mira al futuro

Sábado, 2 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Varios operarios trabajan en la excavación de un lienzo de muralla en el año 2002.

Varios operarios trabajan en la excavación de un lienzo de muralla en el año 2002.

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Varios operarios trabajan en la excavación de un lienzo de muralla en el año 2002.Bodega aparecida cerca de la cima del cerro de Santa Bárbara.

alcazaba en tiempo de los Banu Qasi, castillo de Teobaldo y Sancho el Fuerte, fortaleza contra los franceses y fortín frente a los carlistas. Las defensas que ha acogido el cerro de Santa Bárbara, corazón de los asentamientos en Tudela, se adecuarán, consolidarán y explicarán y podrán ser visitables a principios de 2019. Gracias a la subvención de la UE, a través de los fondos Feder, Tudela podrá poner en valor su historia y su origen, sacando a la luz numerosas huellas enterradas entre el suelo arcilloso del cerro que domina la capital ribera. El proyecto de los arquitectos María del Olmo Íñigo y Ramón Preciado adapta el Plan Director (de Zuazu, López y Llorente, como arquitectos, y Runa Arqueología en 2011) y centra la acción arqueológica y de recuperación en dos sectores: el más cercano al Paseo del Castillo (8.500 m2) y el de la ladera sobre la vía del tren (3.500 m2), de los 9 que contiene el cerro. El coste para el Consistorio rondará los 580.000 euros para acometerlo en 8 meses. En estas zonas están las ruinas de mayor entidad y también las más desconocidas. Según apunta la memoria, la finalidad es “convertir el cerro en uno de los principales focos de atracción cultural y turística de la ciudad, que complemente y multiplique el atractivo actual de la ciudad antigua construida en sus faldas, a la vez que recuperar su función como zona verde urbana estratégica, tanto en relación al Casco Antiguo como a la ciudad, como a los recursos naturales de su entorno (río Ebro y la Huerta de la Mejana)”. De esta forma se busca tener un impacto directo “en la regeneración económica y social de la zona norte del Casco Antiguo, una de las más degradadas, y en la sostenibilidad y conexión con su entorno natural”.

los recorridosLo que puede ser el pistoletazo de salida para recuperar el origen de Tudela se centraría en crear dos rutas peatonales principales y varios pasos alternativos que se acercarán a los distintos restos arqueológicos. En el entorno se realizará una tarea de desbroce y limpieza, bajo supervisión arqueológica, de los terrenos para la posterior ejecución de los caminos y escaleras peatonales. No se intervendrá en el resto de la superficie del cerro y se realizará una replantación de nuevas especies vegetales autóctonas. Además se instalarán carteles de musealización de los recorridos con la colocación de atriles informativos con datos sobre la historia del cerro, descripción de los restos hallados e información sobre las vistas sobre Tudela y la Ribera.

Los recorridos principales servirán para entender la estructura amurallada del cerro y se acercarán a los restos arqueológicos de dos puntos (RA-5 y RA-6) y a una parte del antiguo foso. Por su parte, los alternativos se acercarán a dos puntos claves (RA-1 y RA-2) donde se encuentran restos de viviendas de la antigua judería, de una posible sinagoga y de una torre con parte de la muralla exterior del siglo XII.

La intención con los recorridos principales por el sector 2 (más cercano al Paseo del Castillo) es transmitir la “importancia de las murallas como elemento defensivo y protector, los métodos constructivos, la organización del trabajo, las implicaciones sociales y económicas, el origen de los materiales, la vida en las murallas (con descripción de las torres, los paseos de ronda y las viviendas extramuros e intramuros) así como la evolución de la ciudad en relación a las propias murallas”.

Parte de lo que se busca recuperar se basa en el dibujo que en 1800 realizó Retz de una vista aérea y en planta de cómo debía ser el castillo, con un doble cerco amurallado, creado en el siglo XII y fortificado en el siglo XIV. El núcleo constaba de una torre del homenaje y distintas dependencias, cercadas por cuatro torres unidas por lienzos de murallas.

Por otra parte, los recorridos alternativos (instalados en el sector 1) se adaptarán a la topografía existente mediante rampas y escaleras, acercándose al resto de intervenciones arqueológicas realizadas hasta el momento en el cerro, completando así la visita. Gracias a estas intervenciones se ha constatado una ocupación permanente desde el siglo IX antes de Cristo (Edad de Hierro) hasta el XVI. En este recorrido se podrá descubrir la importancia de la secuencia de ocupación ininterrumpida en el Cerro de Santa Bárbara, el poblado y el hogar de los primeros habitantes, la judería instalada en sus faldas, la vida dentro de las murallas, los gremios intramuros, los sistemas de defensa empleados en más de 2.800 años y los usos de las diversas religiones (también se encuentra los restos de la antigua iglesia de San Pedro).

cómo eraLas murallas de Tudela eran un complicado entramado de torreones, puertas, pasos de ronda y cinturones defensivos. Los principales accesos eran la Puerta de Leza (inicio del puente), Puerta del Puente (acceso a la ciudad por la iglesia de la Magdalena), Puerta del Cierzo (en el mismo torreón en dirección hacia el Cristo), Puerta de Mosquera (el mismo torreón hacia Ribotas), Puerta de Ribotas (sobre la desembocadura del río Mediavilla), Puerta de Zaragoza (en la salida de la plaza de la Judería), Puerta de Albazares (al inicio de la calle Concarera), Puerta de la Morería (parte alta de la calle Herrerías), Puerta de Gazoz (unión de las calles Yeseros y Mediavilla) y Puerta de Calahorra (se encontraba donde salía el camino en dirección hacia esta ciudad). Según la Revista Internacional de Estudios Vascos, el comedor del rey estaba ricamente decorado, “le daban luz muchas ventas de pintados vidrios y alabastros. Adornaban las paredes múltiples flores talladas en relieve y diversos escudos y cadenas con las armas de Francia y Navarra. El suelo era todo de ladrillos pintados y la techumbre de madera blanca con adornos de arquería”. La cocina mayor “tenía nada menos que cinco chimeneas y se hallaba rodeada de una serie de claustro con gradas de piedra y pilares de yeso. Los ventanales de estas galerías aparecían cubiertos por vidrieras en las que estaban pintados los reyes y emperadores cristianos”. También la cámara “de la bella vista”, desde la que se divisaba toda la vega del Ebro y la Bardena y la gran joya, la cámara del rey. Esta estancia estaba iluminada por cuatro amplios ventanales de vidrieras pintadas y marcos de alabastro”.

estructuras

l En sector 1.RA-1: restos de judería nueva asentada en el núcleo fuerte del castillo y el recinto exterior. Se instalará un atril explicativo con imágenes y texto explicando las estructuras domésticas de la judería (bodega abovedada, caja escalera, pozo, viviendas y depósito de agua). RA-2: muralla del recinto exterior del castillo en la zona noreste. Muralla del S. XII y torre. Se conserva la base de uno de los torreones con 14 hiladas de piedra, construida tras la reconquista. Se pondrá un atril explicativo con las características y reconstrucción de la muralla exterior de los siglos XII y XIV, su configuración y torreones.

l En sector 2.RA-4: lugar donde se encontraba parte del foso del castillo. RA-5: lienzo largo de muralla (30 metros) en el que se

aprecian varias etapas y una torre. Se colocará un atril que explique el recinto exterior del castillo (que albergaba en su interior la judería entre 1170 y 1498). RA-6: lienzo largo de muralla exterior de 2 a 3 metros de altura situado en el extremo norte del sector. El atril realizará una reconstrucción gráfica de las murallas.

otros restos

l Alcazaba.Las excavaciones realizadas ponen de manifiesto, según Del Olmo, que la alcazaba de Tudela (siglo IX) “debió ser

un edificio de gran envergadura.

Los muros no existen y solo se conservan las manchas de cal de su base y la impronta de las zanjas”. El muro, con anchura de 1,30 metros, presenta pequeños contrafuertes al exterior. De la alcazaba también podrían ser tres sillares almohadillados integrados dentro de los muros del fortín, ya que este tipo de sillares son característicos de la arquitectura islámica. El análisis de los materiales indica que su construcción procede del momento fundacional, año 802, o ligeramente posterior. No hay datos sobre cómo pudo ser el recinto defensivo árabe, pero el proyecto señala que era “un recinto amurallado, fuertemente defendido y sin lujos”.

l ¿Sinagoga?.Príncipe de Viana baraja la hipótesis de que la construcción ubicada en la zona de la bodega pudo ser una sinagoga.