Agua y conflicto en Yemen

Jaime Aznar Auzmendi Historiador - Domingo, 3 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

La fallida transición entre Ali Abdullah Saleh y Abd Rabbu Mansour Hadi sumió a Yemen en un caos inenarrable. La toma de la capital (Sana’a) por parte de los rebeldes hutíes en septiembre de 2014 desencadenó una tragedia en la que se han visto implicadas varias naciones del entorno. Pero en esta conflictiva región del mundo existe un problema todavía mayor: el agua.

La superficie yemení no está atravesada por ningún río, necesitando fuentes alternativas para poder subsistir. Una de ellas se encuentra en los acuíferos subterráneos. Bombear el preciado líquido requiere de maquinaria impulsada por diesel, combustible cuya obtención se ha visto seriamente restringida. Otra de las soluciones pasa por el agua comercial transportada en camiones, sin embargo, el precio ha llegado ha multiplicarse por seis desde el comienzo de las hostilidades. Según Cruz Roja, un 95% de la población depende precisamente de este tipo de suministro. Aproximadamente 15 millones de personas encuentran dificultades para proveerse de agua, entre las que deben contarse 8,5 millones de niños. Los combates han afectado gravemente a los sistemas de distribución de Aden, Sana’a, Sa’ada o Hajjah por poner algunos ejemplos. En muchos casos se trata de acciones premeditadas, como el bombardeo llevado a cabo por Arabia Saudí contra las instalaciones de Al-Nahdin en febrero de 2016. También las plantas depuradoras han sido blanco de los ataques, vertiendo o filtrando su insalubre contenido en zonas de cultivo. Este hecho ayuda a explicar la alarmante extensión del cólera. Más de 775.000 casos han sido documentados desde el inicio de la contienda, una cifra que supera a la registrada en Haití entre los años 2010 y 2015.

Sin embargo, la lucha por el agua en Yemen es anterior a la propia Guerra Civil. Diferentes grupos armados se disputan el control de los pozos, causando la muerte de unas 4.000 personas al año. La creciente escasez está detrás de este fenómeno. En 1990 el 71% de la población tenía acceso al agua, en 2004 se redujo al 64% y en 2014 al 55%. En 2009 la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) advirtió que Yemen podría ser el primer país en perder por completo sus recursos hídricos. A todo ello debemos sumar una política agraria irresponsable, en vigor desde el año 2000, y el imparable avance del cambio climático. Con estos datos es fácil aventurar que los yemeníes seguirán migrando, aun cuando se haya alcanzado la paz.