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La Policía Foral busca mujeres

El Cuerpo autonómico aspira a duplicar en los próximos años la tasa de féminas, que hoy ronda el 8%. El 15 de junio acaba el plazo para apuntarse a una OPE de 17 plazas

Un reportaje de Jesús Morales. Fotografías Patxi Cascante - Domingo, 3 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Mujeres que forman parte del equipo de Policía Foral.

Mujeres que forman parte del equipo de Policía Foral. (PATXI CASCANTE)

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Mujeres que forman parte del equipo de Policía Foral.

VIRGINIA VALENCIA MUÑOZ CUSTODIA Y TRASLADO DETENIDOS

De contable de fábrica, a guardar los calabozos

Hace diez años, la pamplonesa Virginia Valencia Muñoz, de 40 años, dejó su trabajo como contable en la fábrica de Saltoki para vestir de rojo. “Cuando le conté a mi jefe que me iba a Policía Foral, alucinó. Fue un cambio de aires brutal, pero estoy muy contenta con la decisión”, afirma esta diplomada en Empresariales cuando hace balance.

Virginia recuerda que fueron sus compañeros de gimnasio, muchos de ellos policías forales y municipales, quienes la motivaron para dar un giro a su vida laboral. “Me contaban a qué se dedicaban y me llamaba mucho la atención, y justo ese año leí en el periódico que había una oposición. Así que me preparé durante tres meses, físicamente y también en una academia los fines de semana, compaginándolo con mi trabajo a jornada completa, y conseguí sacar la plaza”.

ROSA SOLA EYARALAR PROTECCIÓN DE AUTORIDADES

Dos décadas como escolta vocacional

La puentesina Rosa Sola Eyaralar, de 49 años, acumula más de 21 años como policía foral, la práctica totalidad de ellos como integrante de la unidad de Protección de Autoridades. A su cargo ha estado la seguridad de presidentes del Gobierno de Navarra, consejeros, jueces y jefes del Cuerpo autonómico, y más recientemente mujeres víctimas de violencia de género. “Suelo pasar más desapercibida que los compañeros chicos, porque la gente ve a una personalidad o a un político y busca al escolta hombre, pero no imaginan que pueda serlo una chica”, admite. Con estudios de Informática y un curso de Graduado Social, la llegada Rosa a la Policía Foral fue vocacional. “Terminé la carrera y tenía claro que quería ser policía, así que dejé el trabajo de auxiliar administrativo en el Ayuntamiento de Puente la Reina y me dediqué a prepararme para entrar en la Policía Foral.

Me presenté a la oposición porque me gustaba este trabajo, realmente quería ser policía foral”, recalca. Rosa ingresó en el Cuerpo autonómico en 1997 y su primer destino fue el grupo dedicado a la protección de edificios (comisaría central, sedes de consejerías del Gobierno de Navarra), si bien al cabo de solamente un año accedió a la División de Protección de Autoridades (hoy brigada) para trabajar como escolta, labor que ha desempeñado ininterrumpidamente durante casi dos décadas y unidad en la que coincide actualmente con otras dos compañeras, una de ellas subcomisaria. “Es cierto que en los primeros años había un riesgo mayor que ahora, pero quería trabajar de escolta”, sostiene Rosa, que destaca que “siempre me ha gustado la actividad física y he practicado todo tipo de deportes, y también tengo formación en defensa personal, en defensa personal policial y en defensa personal femenina”.

Echando la vista atrás, Rosa, que también ha impartido formación en la Escuela de Seguridad y Emergencias de Navarra, recuerda que cuando ingresó en la Policía Foral “nos conocíamos todos, porque éramos muy poquitos y muy poquitas. Seríamos unos 300 policías y de ellos, unas 30 chicas. Pero la organización ha ido creciendo con los tiempos, expandiéndose con la apertura de más comisarías y nuevas unidades, por lo que ahora hay más destinos, más trabajos que poder desarrollar que hace 20 años”. En ese sentido, Rosa “anima a cualquier mujer a que se presente a la oposición de este año, porque hacen falta más mujeres en Policía Foral. Aunque lo que más ve el ciudadano es el trabajo de los compañeros de Tráfico, hay multitud de tareas que desarrollar dentro de la Policía Foral”.

SELENE ROL TRANCHERO POLICÍA CIENTÍFICA DE LABORATORIO

Una bióloga crucial para esclarecer delitos

Por las manos de Selene Rol Tranchero, de 39 años, pasan a diario múltiples muestras orgánicas (sangre, saliva, cabello...) cuyo análisis puede contribuir decisivamente a esclarecer todo tipo de hechos delictivos. Licenciada en Biología -llegó a realizar el programa de doctorado en la UPNA- y agente de la Policía Foral desde hace ocho años, esta pamplonesa trabaja actualmente en la Brigada Criminalística de Laboratorio del Área de Investigación Criminal. “Es un trabajo muy interesante en el que, además de poder desarrollar el perfil profesional de biólogo o químico, conoces un caso desde el inicio hasta el final”, destaca Selene, que ingresó en la Policía Foral atraída por la amplitud de posibilidades profesionales que ofrece la organización. “Soy una persona a la que le motiva mucho avanzar, crecer y aprender, y pensé que la Policía Foral era el lugar adecuado por la gran variedad de trabajos que se pueden desempeñar en ella”, explica.

Antes de integrarse en el Cuerpo autónomico, Selene trabajó como bióloga en la Cruz Roja y “en el mundo de las ambulancias de emergencias durante siete años. Pero llegó un momento en el que creí que había tocado techo y que necesitaba buscar otras motivaciones profesionales”. Tras conseguir su plaza en 2009, estuvo destinada en el Área de Seguridad Ciudadana y en gestión y administración, aunque “siempre fui dirigiendo mi promoción a la rama de Policía Científica o a la parte de Medio Ambiente”.

El actual trabajo de Selene consiste en tratar todas aquellas muestras biológicas que llegan al laboratorio de la Policía Foral, ubicado en la comisaría central de Beloso, donde también se procesan las pruebas de tipo lofoscópico (huellas dactilares) y se llevan a cabo los análisis de dispositivos electrónicos como teléfonos móviles u ordenadores (informática forense). “Nos llegan las evidencias que recogen los compañeros de la Brigada de Policía Científica de Campo, las diferentes brigadas de Policía Judicial o incluso otros cuerpos policiales de posibles hechos delictivos. Las cribamos y aquellas que pueden ser interesantes las remitimos al laboratorio de referencia de Nasertic, donde son analizadas”.

Aunque la tarea que lleva a cabo es solamente un eslabón en una cadena de trabajo más amplia en la que participan otras unidades de la Policía Foral, su resultado es crucial para identificar al autor de un delito, según admite Selene, que incide en que “la Policía Foral es una organización con múltiples puestos y tareas, donde muchas personas, y por supuesto muchas mujeres, pueden encontrar un lugar para desarrollarse profesionalmente y aportar sus capacidades”.

ISABEL JUANIZ OJER grupo de radar de tráfico

Enemiga de la velocidad y de la siniestralidad vial

Controlar la velocidad en las carreteras navarras es la principal tarea que desempeña la pamplonesa Isabel Juaniz Ojer, de 34 años, como integrante del Grupo de Radar del Área de Tráfico y Seguridad Vial. Licenciada en Derecho, ingresó en la Policía Foral en 2009 después de que el marido de su hermana, también miembro del Cuerpo, le hablase de la organización. “Si no hubiera sido por él, quizá no se me habría ocurrido, pero con mis estudios en Derecho pensé que era una salida profesional interesante y me animé a opositar”, reconoce Isabel, que admite que las pruebas físicas fueron la parte de la oposición que más le intimidaba. “Sabía que eran mi talón de Aquiles, pero me preparé y pude sacar la plaza”.

Al acceder a Policía Foral, Isabel trabajó en el área de gestión de Investigación Criminal y en el Área de Seguridad Ciudadana, puesto previo a ingresar en el Grupo de Radar hace cinco años, una unidad especializada del Área de Tráfico y Seguridad Vial encargada de vigilar y sancionar los excesos de velocidad que se cometen en las vías interurbanas de la Comunidad Foral. “En base a diferentes criterios, como es la existencia de puntos negros con gran siniestralidad o vías en las que sabemos que se corre mucho, nuestro trabajo es realizar controles de radar para que los conductores disminuyan la velocidad y de esa forma, prevenir o reducir los accidentes”, explica Isabel, que admite que “en algunas carreteras detectamos velocidades estratosféricas. Se corre mucho en la N-121-A, por ejemplo, que es una vía peligrosa en la que estos meses vamos a intensificar los controles por el cierre de los túneles de Belate”.

Aunque afirma que le gusta “mucho” su actual trabajo, espera poder enfocar en el futuro su desempeño en Policía Foral hacia su formación en Derecho. “Me gustaría estar en la Brigada Asistencial, que se encarga de la violencia de género. Hasta ahora no ha sido mi prioridad, porque he sido madre dos veces y mis hijos son muy pequeños, y son puestos con horarios menos regulares y ahora no tan compatibles con mi vida, pero me gusta mucho la carrera que estudié y me gustan los puestos en los que mis estudios son una base buena para desarrollarlos”, comenta.

Aunque pone de manifiesto las “pocas mujeres que hay actualmente en Tráfico”, Isabel destaca que “la mujer es muy bien recibida en la Policía Foral, porque nuestras compañeras veteranas nos han abierto este camino. Hay muchísimos objetivos personales y laborales se pueden desarrollar en la Policía Foral, porque las mujeres podemos estar en una oficina o en un laboratorio, pero también podemos patrullar, estar en la calle... A aquellas chicas que se lo están pensando, les diría que conozcan la organización y que opositen”, finaliza Isabel.