Adiós Pamplona

Plaza de Compañía, 1916

Por Joseba Asiron (www.adiospamplona.blogspot.com) - Domingo, 3 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

(Foto: De Arazuri, J.J. ‘Pamplona, calles y barrios’.)

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En 1916 la ciudad lucía una plaza nueva, construida pocos años antes en el corazón mismo de su casco urbano: la plaza de Compañía. Debía su nombre a la aneja calle de Compañía, llamada así a su vez por el hecho de que desde 1580 se había ubicado allí la sede de la Compañía de Jesús. Entre sus muros escribiría el célebre Padre Moret los Annales del Reyno de Navarra, un manual de cabecera para quien quiera conocer la historia de esta tierra. Mucho antes, en la Edad Media, esta rúa había recibido los nombres de calle de Santa Caterina y, ya en el siglo XIV, el de calle del Alférez, puesto que aquí tenía un palacio el alférez del reino. Desaparecido el palacio (y también el alférez), y mudada la sede de la Compañía, quedó allí tan solo una huerta de gran tamaño, cuyo solar se corresponde con la actual plaza. La foto permite ver la plaza recién urbanizada, con sus arbolitos recién plantados y un estanque ajardinado en el centro.

Hoy en día el paisaje de hace 102 años puede identificarse perfectamente, especialmente las casas de la bajada de Javier, que permanecen prácticamente iguales que en 1916, así como la torre de la iglesia de San Agustín, aunque en este caso el recrecimiento de alguno de los edificios la oculta parcialmente de nuestra vista. Como tantas veces ocurrió en los años de gobierno de UPN, el subsuelo de la plaza se perforó para instalar un aparcadero de coches, lo cual ha condicionado la existencia de arbolado en superficie, y ha obligado además a instalar una enorme y feísima torre de ventilación en el centro mismo de la plaza. Y volviendo a los Annales del Padre Moret, que fueron escritos en esta calle hacia 1674, recordaremos que la primera frase de su primer volumen empieza así: “Los navarros en lo antiguo se llamaron vascones...”. A más de uno y más de una habría que recitárselo a diario. Y no miro a nadie...