Casco rojo

El último revolcón

Por Sergio Garbisu - Lunes, 4 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Galería Noticia

A contece con frecuencia que cuando una pareja ya ha decidido definitivamente romper su historia en común, se entrega a un último acto de amor. Ocurre que, además, también en muchos casos resulta ser el mejor que han tenido en su relación, liberados ya de la presión por la decisión tomada.

Lo de ayer entre Lorenzo y Ducati bien pudo ser esto. Antes incluso de que se empezara a jugar las cartas este fin de semana en Mugello, era un secreto a voces que Jorge regresará a Yamaha el año que viene, en una estructura satélite, sabiendo incluso patrocinadores y compañero. Porque resulta impensable pensar que tal y como afirma el mallorquín, una pieza de apenas cinco dólares que varía la altura del depósito de su Ducati sea la clave para que haya ganado su primera carrera con la marca Italiana, tras casi año y medio. Y que si le hubieran hecho caso antes los ingenieros transalpinos, esta victoria podría haber llegado mucho antes.

Esta historia de amor bien pudiera haber sido distinta, desde luego, ahí está Dovi.

Pero como en toda pareja que se rompe, siempre hay culpas en ambos lados. Y en esta, está muy claro. Porque Lorenzo nos caerá mejor o peor, pero es un piloto como la copa de un pino. Tres veces Campeón del Mundo en GP, fino, terriblemente constante en tiempos, pero que necesita un gran trabajo de adaptación en caso de cambio de moto. Y bajarse del corcel de Yamaha como tenía y subirse al animal desbocado de Ducati, merece su mérito y reconocimiento, a pesar del fracaso que ha supuesto. Igual que lo fue con Rossi, aunque con muchos matices. Pero él debe entonar también el mea culpa y resguardarse de esa soberbia suya tan característica, que poco le ayuda a ser reconocido.

Se acabó el amor, no pudo ser y ya está. Puede que aún haya algún otro revolcón, pero lo seguro es que el año que viene habrá otra historia, y el Mundial recuperará un gran piloto en las peleas dominicales.