Intensa e infinita

Artium se deja atrapar por la trayectoria de Joan Brossa en una amplia revisión de su obra.

Un reportaje de Carlos González. Fotografía Jorge Muñoz/cedidas - Lunes, 4 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Recuerda Daniel Castillejo, director de Artium, cuando Joan Brossa estuvo en Gasteiz a cuenta de una exposición que sobre su obra realizó la sala Amárica. El creador barcelonés, que entre sus múltiples facetas también desarrollaba la de diseñador gráfico, solicitó acudir a Fournier. “Preguntó si se podía quedar con un pliego defectuoso. Le contestaron que sí. Lo firmó, lo dedicó al Museo de Bellas Artes de Álava y lo convirtió en una de sus obras de arte”. Desde hace unos días, es una de las innumerables piezas que conforman Poesía Brossa, que se podrá visitar en el centro de arte contemporáneo de la capital alavesa hasta el 23 de septiembre.

“Se me ocurren muchos adjetivos para esta exposición: intensa, abrumadora, muy libre, infinita” enumera Castillejo. No le falta razón. No hay ni un sólo hueco de la sala Norte del museo que no esté tomado, de manera literal, por esta coproducción realizada junto al Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA). Escritura, pintura, audiovisual, escultura... imposible acotar con palabras los mil y un reclamos -bueno, y más- que propone una muestra nacida a partir de los fondo del autor que el centro catalán custodia desde 2011.

En esa colección han buceado Teresa Grandas y Pedro G. Romero para componer una revisión de formas y fondos que también tiene sus reclamos en paralelo. De hecho, ambos protagonizaron el día de la inauguración una conferencia de entrada libre en la que desbrozaron parte de una producción en la que el carácter performativo de la obra de Brossa se ha completado con las acciones que hasta hoy han realizado Idoia Zabaleta, Txubio Fernández de Jauregi y Pako Revueltas. Además, tanto en junio como en septiembre se producirán cuatro conferencias sobre la figura y la trayectoria del creador fallecido en 1998.

Con la exposición, como describe G. Romero, no se pretende ni valorar ni evaluar, sino visibilizar lecturas, lenguajes y herramientas de un hombre que se expresó en diferentes campos. De hecho, sería más rápido empezar por hablar de lo que ni hizo. Para ello se cuenta con esta selección de 600 piezas, a lo que hay que sumar una amplia documentación. Todo ello configura un recorrido que necesita de tiempo para ser visitado con unos mínimos.

En este aspecto, cabe decir que Poesía Brossase estructura en cinco ámbitos. En el primero de ellos se recogen sus primeros escritos, así como obras que muestran cómo toma partido por Miró frente a Dalí, su giro materialista afín al desplazamiento informalista de Tàpies o la influencia de Joâo Cabral de Melo, entre otros aspectos. En el segundo se expone una amplia selección de las Suites (1959-1969) y los Poemas habitables (1970), en los que Brossa incorpora elementos a modo de juegos o diálogos con la página que tienen como resultado un lenguaje poético basado en intervenciones mínimas.

El tercer ámbito revisa la poética del autor catalán a través del transformismo y de lenguajes no considerados convencionalmente artísticos pero que él incluye en su gramática personal, como el estriptis y la magia, entre otros. El penúltimo apartado es una recapitulación visual que presenta las obras a partir de un diseño expositivo inspirado en tres muestras realizadas entre 1988 y 1989 en tres galerías (Mosel &Tschechow de Múnich, La Máquina Española de Madrid y Joan Prats de Barcelona). Por último, un apartado sobre las Constelaciones Brossa amplía las referencias hacia otros artistas con los que evidenció numerosas coincidencias temáticas, formales y conceptuales.