Jon Mendia Actor en ‘Presunto culpable’ de antena 3

“Grabar en el lugar en el que veraneo, Mundaka, ha sido extremadamente extraño y un regalo”

Vive en Madrid desde hace diez años, pero ha sido en su tierra donde ha grabado uno de los mejores personajes de su carrera: Pedro, el ertzaina

Una entrevista de R. Lakunza Fotografía de Juan Lazkano - Martes, 5 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

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pamplona- Jon Mendia (Bilbao, 1985) es uno de los secundarios fijos del elenco de Presunto culpable. El actor vasco se enteró de que su pueblo de veraneo, Mundaka, iba a acoger el rodaje de la serie y sus representantes gestionaron la posibilidad de que se presentara al casting.

¿Cómo llega usted al mundo de la interpretación?

-Estudié Gráfica Publicitaria en Bilbao. Un día se me cruzaron los cables y dije: “No me llena, me voy a Madrid a probar suerte”. Estuve tres años en el Instituto del Cine y luego empezó el proceso habitual.

¿Cuál fue en su caso?

-Buscarme la vida, tener un representante, hacer pruebas, intentar hacer muchas cosas pequeñitas y tener mucha constancia, sabiendo que todo es muy difícil.

¿Se horrorizaron en su casa cuando les dijo que quería ser actor?

-He tenido suerte en casa. Siempre me han dicho que hiciera otra cosa para complementar mi interés por ser actor. Saben que es bonito, pero que está todo muy difícil. En mi casa siempre me han apoyado, no me puedo quejar.

Lleva diez años en Madrid. Los hijos no se van de casa a los 23 años... ¿Le resultó difícil vivir en Madrid por su cuenta?

-Es cierto que la gente se va de casa de sus padres mucho más tarde. Es fácil tomar la decisión cuando crees que tienes que irte, cuando crees que el proyecto de vida o algo que te apasiona está en una ciudad determinada;en mi caso, Madrid.

¿Algún pero?

-Sí, que es un sacrificio bestial porque estás lejos de casa, de los tuyos. Lo que ocurre es que pensar en el sitio donde están tus sueños te hace muy fácil la salida.

Vivir a golpe de casting tiene que ser toda una experiencia.

-Siempre lo hablo con los amigos. Los que nos dedicamos a algo que hemos podido elegir es un regalo, pero esa inestabilidad que tiene esta profesión te genera mucha adrenalina. Al año podemos hacer treinta o cuarenta pruebas. Son, al fin y al cabo, entrevistas de trabajo.

La intensidad de la adrenalina generará también ansiedad, supongo.

-Sí. Pero necesitamos esas llamadas, esos síes, esos noes. Quizá es que los que nos dedicamos a esto tenemos el cerebro diferente;hay miedo, respeto. Cuando te dicen un sí, sientes que vale por mil de los noes que has recibido.

¿Puede vivir exclusivamente de ser actor?

-Va por épocas. Me he dedicado a la hostelería, incluso trabajando en lo audiovisual, y ahora son épocas mucho más dulces. La situación es más manejable.

Usted es Pedro en Presunto culpable. ¿Cómo le llega la oportunidad de convertirse en uno de los ertzainas de esta serie?

-Es muy curioso, yo veraneo en Mundaka desde hace veinte años. Jon, el dueño de uno de los hoteles, El Puerto, me comentó que habían llegado de una serie preguntando por lugares de la zona. Investigué, indagué y me di cuenta de que era un proyecto para Antena 3 que se llamaba Presunto culpable.Hablé con mis representantes, les conté la historia y tocaron puertas, llegaron a las personas que tenían que hacer la prueba y me dieron el ok para el trabajo. Pedro, mi personaje, tiene mucho que contar.

¿Y cómo es él?

-Cree mucho en la Justicia y en la ley. Es muy correcto y formal.

Le podrían haber dado un poco de vidilla, ¿no? Los personajes un poco canallas atraen más.

-Ja, ja, ja... La gente va donde él a pedir favores y él, en todo momento, muestra su corrección. Pero luego se desata un poco, cómo lo diría...

¿Pierde la vergüenza?

-Ja, ja, ja... Empieza a soltarse, a darse un poco más. Lo veremos a lo largo de la serie.

¿Cómo ha sido para usted rodar en el lugar donde ha veraneado siempre, Mundaka?

-Extremadamente extraño y un regalo. Es difícil de explicar;tengo una compañera de rodaje, María Arrasate, nacida en Mundaka, y siempre decíamos que algún día llegaría un equipo de grabación y nosotros teníamos que estar allí. He vivido tantas cosas en este pueblo que me ha vuelto a regalar una cosa más y a nivel laboral es lo más grande que he hecho. Es bestial, casi me sentía embajador.

Algunos compañeros suyos, como Miguel Ángel Muñoz, estaban casi dispuestos a empadronarse.

-Y lo habrían hecho todos si el tiempo hubiera sido mejor, menos frío. Hemos pasado días duritos, sobre todo en la primera parte de la grabación. Después hemos tenido otro bloque de grabaciones en abril y ahí sí han dicho: “Esto con sol, calité”.

Veraneando en Mundaka, supongo que el surf es asignatura obligada.

-Te mentiría, he indagado. Como veraneante de Mundaka, si miras al mar algún día lo tienes que hacer, pero lo he hecho a nivel muy básico. Soy más de potear y pasear.

Los que pasan los veranos allí la venden como un paraíso.

-Y lo es, no lo dudes. Voy allí desde los 13 años. Todo ocurrió un verano cuando estaba en las colonias de Sukarrieta y mis aitas, el día de visita, conocieron Mundaka. Se enamoraron del pueblo y desde entonces paso los veranos allí. Desde entonces Mundaka es como un refugio y como un paraíso.