Ana Berrade actriz

“Me resulta muy cómodo interpretar a Ana Montaña porque se parece a la niña que fui”

Una entrevista de Ana Oliveira Lizarribar Fotografía Oskar Montero - Martes, 5 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Durante la sesión de fotos, Ana Berrade se transmutó por unos instantes en la alocada y valiente Ana Montaña.

Durante la sesión de fotos, Ana Berrade se transmutó por unos instantes en la alocada y valiente Ana Montaña.

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Durante la sesión de fotos, Ana Berrade se transmutó por unos instantes en la alocada y valiente Ana Montaña.

las claves

Pamplona- La intrépida niña inventada por Miguel Goikoetxandía volverá al escenario el día 10 en una representación de entrada gratis que pretende agradecer la fidelidad de más de 100.000 niñas/os a un personaje que ya tiene seis espectáculos. En esta ocasión le toca el turno a Un cuento de miedo que da risa. Las invitaciones se pueden retirar en ilunaproducciones@gmail.com. Ana Berrade (Pamplona, 1971) volverá a ponerse al frente de la historia;junto a ella, sus inseparables David Larrea y Goikoetxandía, que es también el director de escena.

600 funciones. ¿Qué piensa cuando ve la cifra?

-Lo primero que me viene a la mente es cómo hemos llegado hasta aquí (ríe).

¿Se acuerda de la primera función de Ana Montaña?

-¡Mucho! La primera la hicimos en el Auditorio Barañáin, era el Cuento de detectivesy fue en Navidad de 2012. Me acuerdo mucho de ese estreno, sí. Los estrenos suelen ser incómodos, todo es nuevo y no empiezas a disfrutar de las obras hasta que haces unas funciones y te familiarizas con el personaje y juegas con él. Eso sí, nunca imaginamos que aquella representación iba a dar pie a toda una saga de seis títulos que funcionan tan bien.

¿Por qué cree que el personaje funciona tan bien?

-Creo que el secreto está en que Ana Montaña se parece mucho a las niñas de verdad. Le gustan y le disgustan las mismas cosas, reaccionan igual, tienen los mismos problemas... El mérito es de Miguel (Goikoetxandía);él creó el personaje así. Además de ser un gran observador de la realidad, luego sabe contarla. Y creó una niña muy normal, muy reconocible.

Normal, pero ya nos gustaría vivir las aventuras que experimenta.

-(Ríe) Y tanto que sí, no tiene un día tranquilo. Con el público infantil, el tema de las aventuras es lo que mejor funciona. La diferencia en este caso es que Ana Montaña es una niña como ellos, no una princesa lejana. De hecho, todos los cuentos comienzan con una discusión entre Ana y su padre por el desayuno, porque va a llegar tarde al cole... Situaciones muy cotidianas que reconocen los niños, pero también los padres.

¿Cómo es Ana Montaña?

-Tiene todas las cosas buenas que tienen los niños. Es decidida, alegre, valiente, muy inteligente, audaz... Pero a veces también es muy pedorra, cansina, acaba con la paciencia de su padre... Tiene todo lo que tiene un niño real.

¿Y qué tiene Ana Montaña de Ana Berrade?

-Pues yo creo que mucho. Lógicamente, yo le incluí al personaje cosas que me favorecían. De pequeña, yo era una niña que tenía las muñecas de adorno. Jugaba con palos, con piedras, me subía a los árboles... Y Ana Montaña también. Me resulta muy cómodo interpretarla porque se parece mucho a la niña que fui.

En ese sentido, el personaje también rompe con los estereotipos.

-Totalmente. Cuando acabamos las funciones solemos bajar a saludar a los niños y entonces nos cuentan cosas, nos hacen preguntas... Y recuerdo perfectamente una vez en la que vino una niña, me dio un abrazo y me dijo ‘Ana Montaña, eres muy valiente’. Y yo pensé qué bien que ella se iba a ir a casa con un cuento de una niña valiente. Me pareció que era un muy buen mensaje romper con los estereotipos de género, normalizar las cosas y poner en alza otros valores hacia las niñas, que sepan que también pueden ser cosas muy chulas.

¿Qué le ha aportado Ana Montaña?

-Es un personaje que me permite jugar y sacar mi lado gamberro. Como actriz es un regalo. Es divertido de interpretar, siempre tiene buena acogida. Tengo el mejor trabajo del mundo. Los niños vienen y me dan besos, me traen dibujos. Les resulto muy familiar, soy una especie de colega suya.

¡Y cómo cantan las canciones!

-Las canciones son fundamentales en los cuentos de Ana Montaña. Hay que tener en cuenta que están pensados para niños a partir de 3 años, por lo que es importante captar su atención. Es curioso, porque a veces hay un poco de revuelo en la sala, y en cuanto empieza a sonar la música, todos se callan. En cada cuento hay unas diez canciones, algunas muy cortas.

Iluna tiene que grabar un disco.

-O varios (ríe), porque con la cantidad de canciones que tenemos... Es un tema que nos comentan mucho y le estamos dando vueltas a la idea.

Dicen que el público infantil es difícil.

-Es un público muy exigente. Un niño aburrido es un niño que se mueve, que habla, por eso las funciones son muy rápidas, muy ágiles... Pero a la vez es un público muy agradecido. Es que me traen dibujos (ríe).

A veces se tienden a pensar que para los niños vale cualquier cosa, pero no.

-No vale cualquier cosa. Los niños de hoy están expuestos a muchos estímulos. Ordenadores, televisión, música... Su nivel de exigencia con los espectáculos es alto. Además, me molesta que se diga eso porque detrás de un espectáculo como este hay muchas horas de ensayos, de escritura y reescritura. Porque vaya dirigido a niños no se afronta con menos seriedad que si fuera dirigido a adultos.

¿Qué supuso la irrupción de Ana Montaña en el trabajo de Iluna en 2012, en plena crisis?

-Durante la crisis, todos los adultos tendimos a recortar mucho gasto propio, entre ellos el del teatro, pero no el del infantil. Así que mientras el teatro de adultos iba cayendo, el infantil se mantuvo e incluso ha ido creciendo. Para nosotros, Ana Montaña fue una tabla de salvación;nos permitió mantenernos y detectamos que el personaje llamaba la atención. Ahí comenzó la saga.

Y como grupo, ¿qué les han dado estas obras?

-Nos ha dado mucho. Nos ha hecho crecer a nivel profesional. Ahora mismo somos capaces de hacer Ana Montaña en un escenario enorme y en dos metros cuadrados de una biblioteca. Nos ha servido como un rodaje enorme y para consolidarnos en el teatro infantil, que es un mundo muy particular y muy bonito.

El año pasado volvieron al teatro de adultos con ‘Camioneta y manta’, una apuesta muy importante, ya que dieron el salto a la escena estatal sumando a Andoni Ferreño y a Carla Hidalgo a la ‘troupe’ de Iluna.

-Hemos hecho una apuesta muy grande. Tenemos claro que tenemos un compromiso vocacional con el teatro y que queremos dedicarnos solo a actuar y a producir. Este paso va en esa línea: vamos a intentarlo de verdad. También estamos intentando dar ese salto con Ana Montaña, con la que hemos estado en Madrid, en Alicante, en la provincia de Zaragoza...

¿Es importante salir de Navarra para sobrevivir?

-Es fundamental desde el punto de vista económico. Si quieres vivir de actuar, necesitas más funciones que las que te proporciona Navarra. Además, a nivel personal es un reto. Nosotros estábamos atascados, llevábamos muchos años repitiendo el mismo esquema, la misma gira por las mismas casas de cultura, y necesitábamos nuevos retos profesionales.

¿Cómo está siendo la experiencia?

-Está yendo bien, el espectáculo está logrando una buena aceptación y comenzando la gira a nivel nacional y que estamos en otro nivel se nota en muchos pequeños detalles. Estamos en una etapa de aprendizaje, pero ha supuesto una inyección de ilusión y de aire fresco.

Lleva 22 años en Iluna, ¿cómo se acercó al mundo de la interpretación?

-Yo estudié Sociología en la UPNA y recuerdo que a la vez que me matriculaba en la carrera me apuntaba al Aula de Teatro, donde conocí a Miguel. Ahí se formó Iluna y hasta ahora.

“Este personaje rompe con los estereotipos y pone en alza otros valores para las niñas, que también pueden ser cosas muy chulas”

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