Colegio rural Santos Justo y Pastor

Mª Magdalena Carracedo Monreal Familia Aguirre-Carracedo - Martes, 5 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Hoy en día, que nos quejamos de la educación (falta de medios, de aulas, de profesores...), me gustaría ensalzar un centro público y rural: CP Santos Justo y Pastor de Fustiñana (Navarra). Por este colegio han pasado la mayoría de cientos de niños de esta villa ribera navarra, entre ellos mis hijos. Mi pequeña comenzó a los 3 años rodeada de sus seres queridos, amigos y de esas personas gracias a las cuales ha podido crecer con amor y protección. A los 3 años y medio empezó a pincharse insulina cada vez que comía (es diabético tipo I). Estos niños necesitan insulina para vivir, además de muchos controles y dieta con hidratos. Hoy mi dulce está en 6º de Primaria y sigue pinchándose, continúa con sus amigas pero pronto (pasa el tiempo volando) dejará su estupendo colegio y a esas grandes personas que la han acompañado, querido, protegido y enseñado. Ella es una niña más en su colegio. Corre, juega, aprende, estudia, va de excursión, se mide, controla la insulina y sus raciones de hidratos, hace los deberes, sufre y soluciona hipoglucemias;todo con sus compañeros y profesores, que apostaron por hacer de la diabetes de mi pequeña un reto y no un impedimento. Profesores, monitoras de comedor, conserje, le han prestado la ayuda que necesitaba con corazón y dedicación más allá de lo que muchas veces compete a cada profesional. El cuidado de estos niños es permanente, hora tras hora los 365 días del año. No hay descansos ni vacaciones. Los días del cole, los juegos en el patio, las actividades dentro y fuera del recinto escolar han sido tantas que gracias a ello han conseguido que A.A. sea una adolescente diabética y feliz. Por eso, sus padres quieren agradecer de corazón a todo el colegio su labor pedagógica y humana. A los tutores de cada ciclo, a la dirección, a las monitoras de comedor, conserje, a todos y cada uno de los docentes que se han informado y preocupado por formarse en la diabetes y así ayudar a mi pequeña. Nunca nadie dio una negativa a la familia y nunca mi saladita fue un problema sino una experiencia de vida de la que aprender. Habéis sabido llevar el centro con sensibilidad, empeño y dedicación, anteponiendo muchas veces el corazón. Vuestra recompensa será el maravilloso futuro de A.A. y de todos los alumnos.

Mil gracias a todas esas grandes personas del colegio público Santos Justo y Pastor: Lorena, Emiliano, Pilar, Maribel, Gonzalo, Mari, Ángel, Beatriz, Monic, Javier, Oscar, Eva, Luis Alberto, Verónica, Leyre, Mapi, Milagros y José Antonio.