Antzara, un año de experimento vecinal

usuarios defienden el espacio autogestionado de mendillorri, una “necesidad” para el barrio

Un reportaje de Mikel Bernués Fotografías Javier Bergasa - Martes, 5 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

De izquierda a derecha, Aingeru Etxeberria (dantzas Eluntze), Joseba de Miguel (Comparsa), Amaia Goikoetxea (Gazte Movimendu), Irene Hualde (Talde Feminista), Urki Etxeberria (músicos), Valeriano Raya (Jai Batzordea), Xabi Senosiáin (Bideberri), Ainhoa Ra

De izquierda a derecha, Aingeru Etxeberria (dantzas Eluntze), Joseba de Miguel (Comparsa), Amaia Goikoetxea (Gazte Movimendu), Irene Hualde (Talde Feminista), Urki Etxeberria (músicos), Valeriano Raya (Jai Batzordea), Xabi Senosiáin (Bideberri), Ainhoa Raya e Iñaki Coto (Jai Batzordea), delante de Antzara.

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De izquierda a derecha, Aingeru Etxeberria (dantzas Eluntze), Joseba de Miguel (Comparsa), Amaia Goikoetxea (Gazte Movimendu), Irene Hualde (Talde Feminista), Urki Etxeberria (músicos), Valeriano Raya (Jai Batzordea), Xabi Senosiáin (Bideberri), Ainhoa RaMesa redonda ‘Mujeres en lucha por la equidad’ celebrada ayer en Antzara con las deportistas Henar Etxeberria, Maitane Melero e Irati Etxarri, y el moderador Jorge Nagore.

“Los colectivos se han comido Antzara, ya se ha quedado pequeño”, cuenta Joseba de Miguel, miembro de la comparsa de gigantes y cabezudos, uno de los grupos que hace uso de este espacio autogestionado situado en Mendillorri. Un experimento vecinal que goza de buena salud en su primer año de vida y que sus ocupantes defienden a capa y espada.

Antzara es lo que cada persona quiere que sea Antzara;un gaztetxe, un centro comunitario, un lugar de ensayos para bandas de música, una filmoteca, un taller de costura... caben tantas realidades como realidades tiene el barrio. “Entre otras cosas por eso se llama Antzara -la oca, una vecina más- porque no queríamos ninguna etiqueta”, defiende Xabier Senosiáin. “Es un proyecto social comunitario que nace del movimiento vecinal de Mendillorri, que comparte una necesidad en torno a espacios donde las vecinas puedan sacar adelante sus propios proyectos, relacionarse, convivir y hacer vida de barrio”, añade. Y se remonta a 25 años “de trabajo de cientos de vecinas” para construir el barrio.

“Mendillorri estaba diseñado como un barrio para dormir y nada más. Pero con los años llega la vida, y empezamos a pedir el Palacio para el barrio. De hecho, en la premisa del PSIS se contemplaba como dotacional vecinal. Ha sido nuestra lucha constante, pero por lo visto es mejor que esté cerrado a que lo usen los vecinos. Cada vez hay más chavales, más necesidad de sitios para hacer actividades y juntarse... así que se llegó a este proyecto de Antzara como una forma más fácil y rápida de tener el local”, resume Aingeru Etxeberria, que reconoce que la reivindicación del Palacio sigue tan vigente como siempre. “También hay que decir que esto ha sido a raíz del cambio de Gobierno, porque con el anterior era impensable tener algo así”, considera por su parte Valeriano Raya.

“entender otros ombligos”Sus usuarios apuestan por los espacios autogestionados como algo necesario: “La necesidad de que la institución confíe en la población, que la garantía del propio bienestar de sus barrios es ella misma, porque de esos procesos se puede aprender muchísimo: a ser plural y entender otros ombligos y otras mochilas, y a la vez a conjugar muchos proyectos. Yo lo veo como una necesidad pedagógica que tiene que tener la sociedad. Impulsar proyectos como An-tzara refleja que en Iruña las iniciativas en las que la vecindad se organiza y participa, sin necesidad de que el Ayuntamiento lo garantice, son posibles. En este año no Antzara no ha parado de crecer gracias a esa filosofía”, resume Xabi.

defensa de la equivocaciónUna sola llave y 300 metros cuadrados a compartir por un montón de colectivos y gentes del barrio de todas las edades no son fáciles de gestionar. Y desde Antzara reconocen dificultades, por ejemplo para la limpieza. “Hay que aprender a convivir, y eso nos ha generado broncas, por supuesto. Pero eso también nos hace aprender”, esgrimen. Y hacen una defensa de la equivocación. “Nuestra fuerza radica en la fuerza de nuestras vecinas, sin miedo a equivocarnos, somos conscientes de que nos caeremos muchas veces y que de cada error sacaremos diferentes formas de mejorar y continuar conquistando ilusiones”.

“Continuamos trabajando para convertir este espacio en un espacio plural e inclusivo que comprenda la diversidad de nuestro Mendillorri. Nos gustaría invitar a cualquier vecina a tomar parte activa del espacio, empoderarse en la toma de decisión y ejercer la libertad comunitaria en cualquiera de sus planteamientos. Antzara nace para defender el mundo al revés, sin miedos, intentamos romper prejuicios y estereotipos, defendemos el placer artístico sin tabúes, sin cortapisas ni lecturas interesadas. Pretendemos un espacio donde nuestras vecinas se sientan cómodas, no es nada fácil y en este reto os necesitamos”, explicaron la semana pasada en el foro de barrio”.

detractores políticosA lo largo del año a Antzara no le han faltado detractores. Incluso ha sufrido un par de ataques a base de pedradas y pintadas. Desde la oposición municipal se ha criticado que se trata de un lugar de y para los amigos de EH Bildu -la cesión del espacio está recurrida al TAN por UPN-, o que sus actividades “partidistas e identitarias excluyen, dividen y ofenden a una buena parte del barrio”, como argumentó la portavoz socialista Maite Esporrín.

“Es un sistema que a ciertas siglas políticas no les gusta porque se escapa del control de la institución. Pero a sus vecinas sí le gusta”, dice Joseba de Miguel sobre “un modelo a exportar en otros barrios”. Y reconoce que “queda un año para las elecciones, así que vendrán más ataques”.

Para Xabi Senosiáin, el conflicto político se queda en el salón de plenos del Ayuntamiento, porque en la realidad del barrio no existe debate alguno. “Las vecinas están muy contentas en general porque se utiliza, sirve para empoderarse, para dar alternativas a la gente joven, por ejemplo a una bajera, y para generar un ocio compartido. Además, si en algo no tenemos escrúpulos es en el tema de la pluralidad;que sea un atractivo para las vecinas independientemente de a qué partido voten. Que lo vean como un servicio público, del barrio, que lo tiene merecido, y nada más. Aquí estuvo el rapero Valtonyc y el domingo siguiente un coro cantaba el Hallelujah. Es así. La pedagogía consiste en ser capaz de disfrutar de un espacio aún sabiendo que en ese espacio se hacen cosas que tú no compartes. Eso es lo bonito de compartir un sitio. No siempre vas a estar de acuerdo con lo que se hace. Y si no te gusta no lo escuchas y te vas”, dice.

“Esto no es partidista. Es político, porque Antzara defiende la libertad política y la del planteamiento cultural libre de todo, donde todo el mundo tiene cabida. Pero no hay ningún partido que gestione esto. Al revés, nos interesa que Antzara quede muy lejos de cualquier sigla”, finaliza Xabi.

Actividades

Nueve cada semana. Ocio en el tiempo libre par chavales de 11 y 12 años los viernes, ensayos de batukada, espacio comunitario para compartir la crianza (miércoles y viernes), taller de costura todos los lunes, espacio para disfrutar del tiempo libre e compañía, ensayos musicales semanales para siete grupos, espacio de estudio en la biblioteca, ensayos de gigantes (viernes) y ensayos de dantza.

64 actividades más. Cuentacuentos, conciertos, charlas, exhibiciones, talleres, proyección de películas y documentales, mercadillos, zumba, etc... se han celebrado a lo largo del año.