Sangüesa, espadas al son de txistus

DANTZARIS DE ROCAMADOR BAILARON
POR LAS CALLES DE LA CIUDAD SUS VISTOSAS Y ANTIGUAS DANZAS DEL CORPUS CON MÚSICA DE LOS SIGLOS
| XVIII y xiX

Un reportaje de Marian Zozaya Elduayen - Martes, 5 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Campo y pistas de la escuela laboral, una de las propuestas que se votarán. - Foto. M.Z.E

Campo y pistas de la escuela laboral, una de las propuestas que se votarán. - Foto. M.Z.E

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Campo y pistas de la escuela laboral, una de las propuestas que se votarán. - Foto. M.Z.EImagen para el recuerdo de dantzaris, txistularis e invitados posando a las puertas de la Casa Consistorial. Fotos: cedidasDe vuelta a Santa María, tras los txistus de Madinabeitia y Vital, unidos por las espadas.

Se asomaron por el puente de entrada a la ciudad con pompa en la mañana soleada del domingo de celebración del Corpus. Diecinueve dantzaris de Rocamador Dantza Taldea ataviados con sus trajes de lino espadas en mano, atravesaron la calle Mayor con decisión ante la atenta mirada del público que discurría entre el mercado medieval.

Sangüesa ya se había transformado con la salida de la carrera popular La Conquista del Castillo y las actuaciones con ocasión del evento, cuando ellos aparecieron. Nada casual, porque vienen haciéndolo desde hace veinte años , cuando recuperaron las antiguas danzas fechadas en el año 1500, en los que repiten de forma ritual vestimenta y danzas, sin faltar a la cita en su calendario anual.

Como es costumbre, a primera hora de la mañana los dantzaris partieron para el convento de San Nicolás, al otro lado del puente, donde las monjas comendadoras guardan los trajes durante todo el año. “Allí nos vestimos y luego bailamos en la capilla en agradecimiento para ellas, que disfrutan de nuestras danzas sin dejarse ver”, explicaba Juan Pedro Aramendía.

Al toque de las campanas de la iglesia de Santa María, acudieron a la salida de la custodia gótica del Corpus en procesión, hasta la de Santiago: Mediavilla, Amadores, Placeta de Santiago y regreso por la calle Nueva. “Se turnan para guardarla de año en año”, recalcaba Aramendía, al tiempo que apuntaba que es un tesoro hecho por orfebres sangüesinos de la época. Alli, su primer Agurra, y de nuevo desfile con tres o cuatro cruces de espadas. Después, Zortziko,nuevos cruces, Espatajokuay Agurra final.

SIGLO XVIIILlamaban la atención. Indumentaria de corte del siglo XVIII, elegantes trajes cosidos por las amas de casa para unas danzas “de las milicias populares” de entonces. Sombreros con flores de vivos colores en la cabeza, por ser el Corpus , cintas cruzadas color del vino y escapulario bordado obsequio de las monjas de San Nicolás.

También del mismo tiempo era la música de txistu, que marcaba danzas y desfile, de Ricardo Madinabeitia y Luis Mari Vital. “Música litúrgica para órgano de autores sangüesinos de los siglos XVIII y XIX adaptada al txistu, explicaba Vital. De todo ello disfrutaron con sus especiales invitados y amigos del folklore: Iñaki Irigoien, Mariví Garitaonaindia y Ana Santa Coloma, viuda de Jon Pértica.