Maite Ruiz de Larramendi pelotari

“La preselección no me parece justa. Además, ya es momento de vivir. Lo dejo tranquila y feliz”

Maite Ruiz de Larramendi (Beasain, 11/09/1973 -pero de Eulate desde los tres años-) se retira de las competiciones internacionales con un palmarés envidiable

Jon Viedma Carrera / Oskar Montero - Miércoles, 6 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Maite Ruiz de Larramendi golpea la pelota ante su sobrina Olatz en un festival en fiestas de Aoiz.

Maite Ruiz de Larramendi golpea la pelota ante su sobrina Olatz en un festival en fiestas de Aoiz. (Oskar Montero)

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Maite Ruiz de Larramendi golpea la pelota ante su sobrina Olatz en un festival en fiestas de Aoiz.

pamplona- Tras más de media vida disputando Mundiales, Maite Ruiz de Larramendi deja la selección nacional con siete medallas -bronce en San Juan de Luz 1994, oro en México 1998, plata en Pamplona 2002, plata en México 2006, oro en Pau 2010 y plata en México 2014-. La navarra no podrá agrandar más su palmarés internacional a pesar de haber sido preseleccionada para la Copa del Mundo de este año en Barcelona. Pero ella renuncia. “No se había incluido a todas las que se merecían”, alega. Un final tan triste como digno.

La pelotari más laureada deja la competición internacional. ¿Cómo está?

-Me da pena porque llevo 25 años en la selección. Ese mundo lo llevas ahí dentro si te gusta la pelota porque es nuestro máximo. Un profesional ve el Mundial como una pachanga, pero es la manera de conocer más gente de otros países que juega a pelota y esa vivencia es única. Este año iba a ser en Barcelona, estará muy bien pero por otro lado estoy contenta porque lo dejo en buen momento. Pensaba que me iba a dar más cosa pero me siento bien.

Más de media vida compitiendo en Mundiales. ¿Cómo y cuándo toma la decisión?

-Ha sido hace poco. El seleccionador que había antes me decía que con 40 ya era vieja, siendo campeona de España y de Europa. A Mikel, el actual, le agradezco que me preseleccionase, pero hay cosas que para mi criterio no tienen que ser así. Creo que la gente que está dando un nivel tienen que tener oportunidades, pero hay que tener esa oportunidad, y aquí no la veo. Es una selección mínima, y no me parece justa. Creo que por ahí no tengo que pasar.

Entonces cree que la preselección debería ser más numerosa.

-Sí, luego ya vendrían las excusas y los descartes. El Mundial es en octubre, es un aliciente para las chicas y creo que para ellas entrenar y saber que alguna irá al Campeonato es una motivación para esforzarse. Pero se quedan sin hacer esas pruebas y a mí eso no me gusta.

La preselección no debería ser un método, también una motivación.

-Y un premio. Yo he sido seleccionadora navarra y estábamos todas, y en el último momento decidía.

¿Cómo le comunicó al seleccionador que no iba a acudir?

-Decidí llamarle y decirle las cosas antes de la primera concentración porque lo sentía así. Me entendió y me respetó. Además ya es momento de vivir. Lo dejo tranquila y feliz.

Sin embargo, no va a dejar de competir...

-Yo eso lo tengo claro. Ahora estoy con Yanira Aristorena en semifinales del Open de España y de la Liga Vasca en trinkete, y luego estoy jugando a mano con mi sobrina Olatz y con otras. Voy a vivir la pelota de otra manera.

¿Qué valoración hace de su etapa como internacional?

-He viajado, he conocido muchísima gente, he aprendido... y lo he dado todo. Ha habido algunas cosas que no me han gustado, y me he quejado. Lo repetiría, pero me volvería a quejar de las cosas injustas que no me han gustado. Me ha dolido cuando por resultados hemos hecho para estar en una selección pero no ha valido para nada. Pero de todos los Mundiales he sacado algo bueno.

Imagino que uno de los premios más importantes para usted será el de Pau 2010. Mejor pelotari, tanto de chicos como de chicas, demostrando que es un deporte también femenino.

-Para mí ese Mundial es el más especial. Ese año, de la manera que estábamos las cuatro seleccionadas éramos como una. Teníamos claro que fuésemos suplentes o titulares éramos un equipo. Además ganamos con intensidad, 30-29, el frontón estaba lleno... y que me dieran la mejor pelotari de casi 500 deportistas fue un orgullo. En el de Pamplona, que yo pensaba que iba a ser más especial por ser en casa, no lo recuerdo tan bonito. Nos dieron hasta hartar porque hubo cosas que salieron mal.

Ahora parece que la pelota femenina está tomando importancia en torneos de mano.

-A mi lo que más me gustaría es que se viese la pelota femenina como un deporte más. Que es normal, que estamos ahí. No damos ningún trabajo. Yo pediría que se nos deje ese hueco, que hay quien nos lo deja, pero en otros sitios parece que nos miran mal. En el fútbol creo que pasa lo mismo, que se reconoce mucho a los hombres y no a las mujeres. Ahora ya se está moviendo más el tema de la mano, pero llevamos muchos años jugando partidos a pala, hemos hecho algunos buenísimos y no se entera nadie. Nosotras no lo podemos hacer, los chicos no empezaron de la nada a ser todos buenos. Se empezó a trabajar haciendo escuelas, ¿por qué no se hace lo mismo con la mujer? Parece que solo estamos obligadas cuatro. Yo llevaba a algunas en Mendillorri, Etxarri... ¿pero por qué no estamos en todo Navarra trabajando y fomentando este deporte en chicas? Y luego hay que tener una continuidad, porque a veces se empieza y se va todo al traste. Se llega a los 18 y ven que no importan a nadie y que son solo cuatro las que quieren, las que cubren los Mundiales. Y ese es el fallo. En estos 25 años cada vez que me hacen la pregunta respondo lo mismo.

Entonces opina que no ha cambiado mucho la pelota femenina.

-Está cambiando en que ahora se ve más la pelota a mano, que yo la tuve que dejar con 14 años, pero se trabaja muy poco en la herramienta. El hueco es mínimo.

En estos Sanfermines se va a disputar la final de un campeonato femenino, que también se va a retransmitir. Televisión y la fiesta, parece un gran escaparate.

-Eso es lo que llevamos trabajando todos estos años: un día en el Labrit. Lo conseguí dos años. Pero luego ya había pegas. “Venid de 14 a 17.30...”, nos decían, y deseando echarnos. Hemos intentado hacerlo muchas veces y parece que tengamos que hacer la reverencia porque nos lo dejen. No quiero que se me vea a mí, quiero que se vea a las chavalas pequeñas. A mi esto ya no me importa, he conseguido muchas cosas, pero el resto, aunque no haya conseguido nada, tiene derecho a jugar. Me parece muy bien que haya un partido el 14, pero durante el resto del año también jugamos.