Mesa de Redacción

Alsasua, la desproporción es injusticia

Por Joseba Santamaria - Miércoles, 6 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

la desproporción es el denominador común en el caso Alsasua. Desproporción judicial, policial y mediática. La detención ayer en la localidad a primeras horas de la mañana de cuatro de los jóvenes condenados por desórdenes públicos para su ingreso en prisión por orden del tribunal de la Audiencia Nacional es otra desproporción, más aún cuando estaban cumpliendo las medidas cautelares impuestas a su libertad provisional. Se les podía haber citado para comunicarles el ingreso o haber evitado la prisión preventiva -que es una medida penitenciaria excepcional-, a la espera de la resolución del recurso contra su condena. Pero parece que esa situación legal está al alcance solo de aquellas personas condenadas por casos de corrupción vinculadas a las elites políticas, empresariales o financieras, no al común de los ciudadanos. Se alega “riesgo de fuga”, pero los hechos desmienten ese riesgo. Los jóvenes se han personado voluntariamente o siempre que han sido citados y seguían haciendo su vida diaria en Alsasua. Y fue también desproporcional la innecesaria, exagerada y militarista escenificación de la Guardia Civil para llevar a cabo las detenciones. Fue desproporcionado el relato mediático de los hechos como quedo acreditado en el propio juicio. Fue desproporcionada la acusación de terrorismo para trasladar el caso a la Audiencia Nacional y aplicarles penas de decenas de años de cárcel, como quedó igualmente acreditado en el juicio. El caso debería haberse juzgado en Pamplona como defendieron los jueces de la Audiencia Provincial. Han sido igualmente desproporcionadas las condenas por desórdenes públicos con las máximas penas posibles, una estrategia judicial para encubrir la desastrosa instrucción de la jueza Lamela, que acusó de terrorismo a los jóvenes de Alsasua con la única prueba de un informe de la Guardia Civil de Madrid, una prueba evidentemente de parte. Y fue desproporcionada la misma composición del tribunal que les juzgó. Un cúmulo de desproporciones que tienen más de venganza y provocación que de justicia. Queda esperar que los jóvenes de Alsasua -tres de ellos llevan ya casi 600 días de prisión preventiva-, tengan algún día acceso a una justicia imparcial, independiente y garantista, un derecho al que hasta ahora no han podido acceder.