A la contra

El verano interior

Por Jorge Nagore - Jueves, 7 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Ayer me llegó un SMS de mi piscina. Que la abren mañana. Me pareció que me estarían tomando el pelo, así que llamé. Y sí, que la abren. Vista la previsión hasta mediados de la semana que viene y algunos dicen que para todo junio o incluso más -el pastor del Gorbea dice que todo el verano, confío en que alguien le dé su merecido al pastor del Gorbea- creo que lo suyo sería montar una piscina en plan etnográfico, con visitas guiadas y descuentos para grupos y niños menores de 6 años y que si pasas de 10 te dan las castañas asadas gratis: Aquello de allá es la piscina grande. Hubo un tiempo en el que la llenábamos de agua para que las personas se lanzasen dentro a nadar y refrescarse. Esto es una toalla y lo que está al lado se llama Aftersun, servía para hidratar y proteger la piel después de una exposición prolongada al sol. A ver, ¿quién sabe lo que era el sol? ¿Lo sabes tú, Iosu Mikel Kevin? ¡No deis de comer al pingüino! Ya en el interior de las instalaciones, lejos de las tormentas, el agua y las rachas de viento, se podrían clonar las condiciones de los veranos de antes, tal y como hacen en los países árabes pero con las pistas de esquí. Pues aquí habría que montar un pabellonaco con sol artificial a base de lámparas halógenas y vinilos gigantes a tamaño real como si estuviésemos en Malibú y césped y todos los complementos típicos. Si no hay verano fuera, creemos un verano interior. Esto lo consigue mucho esa gente chunga que si te quejas del apestoso tiempo que hace y les dices que esto te afecta y te deprime y te baja el ánimo y que lo odias y que ya está bien te empieza a hablar de “las cosas que de verdad importan de la vida” y “mírate en el interior y saca fuerzas de ahí”. Yo si me miro en el interior, aparte que termino superpronto, enseguida me veo la crema factor 6 que me sobró del año pasado y me echo a llorar. Mírate tú, puto checoslovaco.