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“Mi abuela venía embarazada y con una hija a visitar a Andrés Zudaire al fuerte”

Carlos Vidondo, nieto del preso, introdujo una de las cartas de su abuelo en la botella que dio a los escolares

Jueves, 7 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Carlos Vidondo Zudaire junto a la alumna de Iturrama Ilazki Bidador.

Carlos Vidondo Zudaire junto a la alumna de Iturrama Ilazki Bidador.

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Carlos Vidondo Zudaire junto a la alumna de Iturrama Ilazki Bidador.

“Ongi dago ekitaldi hau eta egokitu zait botila eramatea, lekuko gisa, lehenengo txandan”

Ilazki Bidador

Iturrama ikastetxeko ikaslea

Pamplona- Carlos Vidondo Zudaire, nieto de Andrés Zudaire, no pudo contener la emoción a la puertas del fuerte mientras leía ante los alumnos una de las cartas de su abuelo. Natural de Azagra. En esas misivas, Andrés tenía una única preocupación: que su esposa (embarazada) e hija no pasaran penurias ni sufrieran por él. Sin embargo, ella subía siempre que podía al Fuerte desde su pueblo para verle. Sus palabras, basadas en la correspondencia cruzada, resonaron ante los muros del penal 80 años después como si las leyera su mujer en el pueblo: “Recibo cartas tuyas y no sé qué contestarte. Lo único que me sale es que me dejaste helada cuando me dijiste que no ibas a volver (...) No sé cómo te las arreglas -contestaba- en el campo y si te ayudan. No quiero que me des nada, yo te doy mis recuerdos. No vengas tan a menudo no vayáis a tomar mal tu y las chicas... Solo deseo que no te falte de nada...”

Su abuela falleció ya. No ha conocido este acto ni que los huesos que encontraron hace 40 años en una cuneta y que con todo el cariño trasladaron al cementerio de Zudaire no correspondían en realidad a los de Andrés. El trabajo de las asociaciones memorialísticas y del Gobierno, y los avances científicos con el ADN, han conseguido hace poco demostrar que su cuerpo en realidad yacía en una foso de Urtasun. “Mi abuela se murió tranquila pensando que ya estaba enterrado dignamente. Eso era lo importante, aunque nosotros, con mi madre Margarita de 85 años hemos seguido en la búsqueda y ahora ya sabemos qué paso”, comenta Carlos mientras camina con las viajas cartas en la mochila. - J.I.C.