Ausencias y amplitudes

Por Manuel Sagüés - Jueves, 7 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

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El mejor argumento que pueden esgrimir los rectores taurinos de la Meca para defender la calidad de los carteles de la ya próxima Feria del Toro en su 60ª edición, es la nómina de ganaderías, que, recordando el dato, se saben casi desde que finalizó la feria de 2017. El serial del año pasado aportó un buen resultado en cuanto a la materia prima corrida y es comprensible que se contraten los mismos hierros. Sólo la navarra Ganadería de Pincha en la telonera novillada picada del día 5 de julio, es nueva en Pamplona y respecto a 2017. Repiten los hierros de El Capea para alegrar los rejones del día del Chupinazo y las ocho corridas de lidia ordinaria que son propiamente la Feria del Toro. Del trapío que corresponde a esta plaza ni se duda: ni de los ganaderos ni de los veedores ni de los veterinarios pertinentes. No es poco. Ya metidos en la cartelería y combinaciones de coletudos otro año más toca inspirarse en el Espíritu de 1959 y de San Martín;aquel que dice que lo primero es el toro con trapío y bravura y después los toreros valientes que se atrevan a torearlos. Claro está que además de atreverse, en el toreo actual unas cuantas premisas más. De las figuras que de una forma u otra renuncian a torear en la Monumental pamplonesa no hablaremos más. Quizá solo un poco de Enrique Ponce, que me dijo hace un mes en Orduña que aspira a volver por estos buenos pagos en 2019. José Tomás, Morante y Manzanares se hacen ricos en otros torneos menores. Es como si el Real Madrid, habiendo ganado tantas xopas de Europa, dijera que el año que viene no quiere pasar apuros ni vérselas con las malas bestias del Bayern y de la Roma. Dicho esto y aceptada por estilo la esencia de esta feria, esta vez se puede criticar que, aún sabiendo del galimatías que es encajar nombres, toros y fechas y que el cierre aprieta, no será difícil compartir con los buenos aficionados y los no tanto que dos ausencias sí llaman poderosamente la atención: las de Alejandro Talavante y Álvaro Lorenzo, los dos toreros más importantes de la temporada en la plaza madrileña de Las Ventas, verdadero termómetro de esos valientes toreros que se atreven con el toro-toro, que diría la siempre recordada Dolores Aguirre. No se duda de que Talavante se habrá subido a la parra y que el joven Álvaro Lorenzo habrá exigido corridas de difícil ubicación, pero se tendría que haber logrado su contratación para responder con calidad a la siempre fiel parroquia pamplonesa, navarra, española e internacional.

Las no presencias de Talavante y Lorenzo tienen más peso en un lado de la balanza que los argumentos, sin duda atractivos, del emotivo regreso por un día de Pepín Liria, que del esportón de los recuerdos desempolva su aclamado adiós del 11 de julio 2008 con toros Jandilla;y de la presencia del pirata en retirada, Padilla. ¿Quién acierta en qué año reaparecerá Padilla en Pamplona?

El abono, por supuesto, aporta muchas cosas interesantes. La feria se asienta con fuerza en dos dobletes de dos figuras jóvenes: Ginés Marín y Roca Rey;y la vuelta tras una de feria de asueto de El Juli. Ginés Marín repite con el aval de ser el triunfador en 2017;y del peruano Roca Rey basta con decir que si abrieran mañana las taquillas se acabaría el papel para sus corridas en un pispás. Así ha ocurrido por San Isidro. Corridas que además cuentan con un Ferrera en sazón y la raza, poder y guapura de Cayetano.

La parte torista, que queda encajada en la primera parte del abono, salvo la miurada del pobre de mí, aporta también alicientes para los aficionados más puestos en materia, pero crea mucha amplitud respecto a las funciones de, a priori, de mayor calidad que demanda el gran público. Ureña, Román y Garrido son todo un aval de emoción en el día del patrón ante el sexteto de El Puerto. La corrida de Escolar del día 8 baja bastante, aunque aporta el aliciente de una de las presentaciones de la feria: la de Emilio de Justo, cacereño de poder y clase que ha sorprendido este curso con triunfos importantes en Vic Fezensac, Cáceres y la madrileña plaza de Vistalegre. Parecido ocurre con la corrida de Cebada del día 9, con el debut del gaditano Octavio Chacón, de cuya categoría saben en Madrid tras la reciente corrida de Saltillo y también en Francia, Tafalla y Sangüesa.

En las corridas de los días pares, 10 y 12 de julio, de una segunda parte de ciclo mucho más rematada, se ubican una tarde otras figuras: Castella, Perera y un recuperado López Simón, el 10;y el mentado Juli el 12, escoltado entre Pepín y la segunda tarde seguida de Ginés Marín. En la miurada se ha armado un interesante cartel con el especialista Rafaelillo, el enclasado poder de Pepe Moral y otro torero recuperado y con cuajo como es Rubén Pinar, otrora habitual triunfador en esta plaza. Las ausencias de los navarros Antón y Marín se debe, según se dice, por falta de bagaje. Marín no es peor torero que Caballero.