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Es solo una encuesta, pero…

Por Joseba Santamaria - Viernes, 8 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

La encuesta que hizo pública el miércoles EiTB sobre Navarra refuerza la mayoría política del cambio tanto en el Parlamento de Navarra como en el Ayuntamiento de Iruña. Es sólo una encuesta, pero apunta tendencias similares a los sondeos políticos anteriores que se han ido publicando desde 2015. La alta valoración de Uxue Barkos como presidenta del Gobierno de Navarra y de Joseba Asiron como alcalde de Pamplona es la clave que impulsa el crecimiento de los espacios del cambio político y social en Navarra. También que la intensa crisis interna que vive Podemos en el Parlamento debilita sus posibilidades electorales, pero menos de lo que se pudiera esperar de ese crudo cruce de acusaciones y reproches y con un trasvase de votos hacia el resto de fuerzas del cuatripartito. Y que la oposición burda, chabacana y estridente de UPN, PP y PSN no sólo no acaba de calar en la sociedad navarra, sino que pasa factura a sus principales protagonistas, Esparza y Beltrán. El PP, ya un partido residual en Navarra -Iruña es la única capital del estado donde el PP no tiene representación-, desaparecería del Parlamento, y UPN perdería otros dos escaños. Un discurso de confrontación permanente que tampoco aporta nada al PSN, que con 7 escaños sigue estancado en su peor resultado, y únicamente ha abierto la puerta a la irrupción de Ciudadanos con 3 escaños. Mala cosecha para la oposición. La encuesta refleja también en gran medida el cambio generacional que marca ahora la política navarra y que apuntaba el estudio del think tank Co.CiudadaNA publicado el martes. Un giro sociopolítico que comenzó en 2007, se acentuó en 2011 y se consolidó en 2015 con el vuelco electoral que desplazó al viejo régimen que había gobernado Navarra durante décadas del poder institucional y municipal. La correlación de fuerzas de las diferentes pluralidades de Navarra sigue ajustada y equilibrada, pero la encuesta de la empresa Gizaker confirma que, al menos ahora, las nuevas pautas políticas y la participación electoral de las nuevas generaciones de navarros y navarras están más cerca de las prioridades y políticas del cambio en Navarra que de las del viejo modelo y discurso que luce la oposición. Queda todavía un año.

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