Viaje con nosotros

Carlos Herranz Dorremochea - Sábado, 9 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Este fin de semana no he podido ir en autobús de Madrid a Pamplona en ninguno de los horarios más convenientes, pues era la fiesta de San Bernabé. Se dirán, ¿qué tiene que ver el patrón de Logroño con el transporte a Pamplona? Si hace mucho que no viajan en autobús a la capital puede que no sepan que desde hace años no existe línea directa Pamplona-Madrid, pues las dos empresas que realizan este servicio dependen de Logroño. En el caso de ALSA, el viaje es combinado con Conda con trasbordo -¡en pleno siglo XXI!- en Soria: es decir, los viajeros de Logroño continúan viaje en su mismo autobús, y viajeros de Pamplona deben cambiar de vehículo. En el caso de PLM, salvo en contadas excepciones, se hace el trayecto por La Rioja a Logroño y luego sigue a Pamplona con los pocos viajeros que asumimos el largo viaje por este camino (cinco horas y cuarto). Todo esto hace que la mayor parte de los billetes sean adquiridos por personas que van o vienen de Logroño -pues el viaje les resulta cómodo, rápido y no excesivamente caro- mientras se llenan los trenes de Renfe a Pamplona con quienes no están por la labor de soportar tanta incomodidad (y lo pueden pagar). No se advierte mejora. Al contrario, ALSA ha ido quitando horarios que eran convenientes para Pamplona y la calidad de sus autobuses (y los de Conda) es una lotería. Además, una vez se llena el autobús, no se pone otro si a la empresa no le parece que las circunstancias lo requieran. Recuerdo que antaño “servicio público” significaba que se ponía otro autobús y nadie se quedaba sin viajar. Eso sí, bombardea con su plan de fidelización, cuando está disfrutando de la concesión administrativa exclusiva para ese trayecto. ¡Qué más fidelización se puede desear! PLM, al menos, inició su servicio con flota nueva de vehículos, más espaciosos y limpios (al principio). Creyendo que su disposición al cliente iba a ser también mejor, en dos ocasiones les he escrito con propuestas de horarios para mejorar el servicio a Pamplona (sin perjudicar el de Logroño), sin respuesta. Dejaremos para otra ocasión la escasez de personal en taquillas y el recargo en la compra de billetes por Internet. ¿Evalúa la administración todo esto a la hora de renovar la concesión? ¿Alguien tiene en cuenta la opinión de los viajeros? ¿Habrá algún emprendedor/a navarro/a que plantee una solución mejor (por ejemplo, por Almazán)? Un viaje en autobús lo más directo posible, con horarios lógicos (especialmente viernes y domingos) y duración razonable, que no nos quite la ilusión de volver a casa.

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