Educación pública y Religión

Por Mikel Larraza y Marga Naranjo - Sábado, 9 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

como representantes de equipos directivos de centros de Infantil y Primaria de modelo D público de Navarra, entre los cuales se encuentran algunos con oferta en Secundaria, queremos socializar nuestra preocupación y posición con respecto a los últimos acontecimientos que se están dando en lo que concierne a la presencia de la asignatura de Religión en las escuelas.

Dicha asignatura, debido a su carácter optativo, provoca que en esas sesiones nuestro alumnado se vea segregado para adquirir unos conocimientos distintos sobre los valores cívicos, la convivencia, la tolerancia o el respeto, entre otros. En definitiva, no todo el alumnado recibe la misma formación en valores, al menos durante esas horas.

Tenemos la firme convicción de que uno de los pilares fundamentales de la educación es la equidad. No creemos justo que en el único espacio de tiempo que se dedica en exclusiva a la transmisión de valores (transversalmente se hace a diario y en cualquier momento), la escuela no garantice que dicha transmisión se haga fundamentada en el principio de igualdad que se le presupone a una educación pública ecuánime.

Creemos que dicha formación en valores es primordial en nuestra labor educativa, por lo que defendemos que esa construcción debe hacerse desde la unión en la diversidad, enseñando a apreciarla y respetarla, aprendiendo de la diferencia, construyendo desde la suma entre diferentes y propiciando el diálogo, pero no separando a las personas según sus creencias o doctrinas y mucho menos durante el horario lectivo obligatorio.

Por tanto, es evidente que el tiempo dedicado de manera obligatoria a las horas de religión o sus alternativas, condiciona a la escuela a la hora de llevar a cabo su proyecto educativo.

Entendemos que las distintas religiones (católica, musulmana, evangélica…) deben utilizar sus propios espacios para la transmisión de los contenidos relacionados con sus respectivas confesiones.

Consideramos que la educación en igualdad de las niñas y niños y la libertad sexual son elementos fundamentales. Estos principios mencionados anteriormente, sobre todo en lo relativo al papel de la mujer en la sociedad, se podrían ver cuestionados en determinados momentos o en determinados aspectos del cuerpo doctrinal de alguna enseñanza religiosa.

Por todo ello, solicitamos que no se utilicen ni la escuela pública ni las horas lectivas para impartir contenidos religiosos.

Pedimos también que, como pasos previos a nuestra demanda, la matriculación en las asignaturas de religión y su alternativa no se ofrezcan de manera obligatoria, siendo cada escuela quien escoja la posibilidad de ofertarla. Además, en el caso de que así fuera, demandamos que se imparta una sola sesión semanal, como ya está aceptado en la normativa educativa de distintas comunidades autónomas y no dos, como lo está actualmente en la nuestra.

Recientemente el propio Tribunal Supremo ha dado la razón al gobierno de Asturias, añadiendo incluso que es el propio Ministerio de Educación el que imparte una sola sesión de Religión en aquellas comunidades donde tiene competencias directas en Educación. La sentencia dice que la opción del Ministerio, en orden ministerial de abril de 2014, de dedicar una hora semanal a la Religión “sirve como elemento de confirmación de que, efectivamente, no es insuficiente ese tiempo para una enseñanza adecuada de la asignatura”.

Acreditado queda por tanto el soporte legal suficiente para que dicha decisión pueda tomarse sin ningún miedo a la inseguridad jurídica, que sí existiría a la hora de eliminar la asignatura por completo.

En representación de NIZE. Nafarroako Ikastetxe publikoetako Zuzendaritzakideen Elkartea NIZE. Asociación de Direcciones de Centros Públicos de Modelo D NIZE