Cuando ya no tenga remedio

Por Nieves Arigita - Sábado, 9 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

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kIDD Keo, que en realidad se llama Padua Keduma, tiene 22 años y de entre todas las mierdas contra las que podía dirigir su ira postadolescente, ha decidido cargar contra las tías, lo que a estas alturas tiene de rebelde y transgresor lo que yo de campeona de Moto GP. Les recomendaría echarle un vistazo a alguno de sus vídeos, pero no tengo tan mala leche. Yo lo hice el miércoles por la noche, después de recibir el comunicado de la treintena de colectivos que se oponen a su actuación en Cortes, y acabé intentando cortarme la cabeza con el cuchillo del pan. Entenderse, no se entiende lo que dice o pretende comunicar, salvo cuando grita “puta”, “chúpamela”, “me la voy a follar” y, venga, repetimos otra vez, “puta”, “guarra”, “zorra” y así. A mí, si a este chaval le falta un verano, no sabe hablar ni cantar, reafirma su rebeldía cargando contra las mujeres para sentirse más hombre y carece por completo de educación afectiva, me importaría bastante poco si no fuera porque su primer vídeo en YouTube suma casi nueve millones de reproducciones. Y, bueno, también me rechina porque, quieras que no, lo voy a tener casi al lado de casa lanzando su porquería, en un campo de fútbol que se levantó con los impuestos ciudadanos, también los de las putas, guarras y zorras a las que se dirige el pimpollo éste. Todo eso me rechina. Pero luego está lo que me duele. Cuando te dedicas a una profesión en la que a diario recibes, como poco, una decena de comunicados políticos que no son sino obviedades que no aportan absolutamente nada, el hecho de llegar hoy y ver que en el correo no había ni una sola nota rechazando la presencia de este criajo en la Ribera, me ha roto en pedazos. Esperaba algo del ruido que montáis los partidos cuando ya hay sangre en la ropa de la puta, la guarra, la perra.

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