Isabel Baquedano y el Museo de Navarra

Por Mercedes Jover Hernando - Domingo, 10 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

El Museo de Navarra siente profundamente la desaparición por sorpresa de la pintora navarra Isabel Baquedano (Mendavia, 1936 -Madrid, 2018). El lunes 4 de junio se sintió mal y fallecía a las 48 horas, dejando un profundo vacío en la pintura figurativa española. Tenía edad, pero estaba llena de vitalidad y proyectos. Isabel Baquedano se formó en la Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid entre 1953 y 1957, con un brillante curriculum jalonado de premios. Ese año ganó por oposición la plaza de profesor de dibujo en la Escuela de Artes y Oficios de Pamplona, dando comienzo a una fructífera labor docente en Navarra que le permitió formar a varias generaciones de pintores y pintoras navarros que trajeron hasta esta Comunidad Foral las vanguardias artísticas y que propiciaron colocar a Pamplona y a Navarra en el mapa cultural nacional e internacional, que alcanzaría su culmen en los Encuentros de 1972. Esta figura clave de la pintura figurativa española en la segunda mitad del siglo XX ha sido trascendental en el arte navarro, gracias a sus enseñanzas en Pamplona. Su personal mirada introdujo la modernidad y libertad, renovando el panorama artístico en Navarra.

Empezó a exponer en 1960 y lo hizo con una regularidad que fue muy intensa al principio y más espaciada después. Siempre estuvo considerada una pintora fundamental y ha sido figura de culto en círculos culturales minoritarios y significativos. Sus numerosas exposiciones individuales y colectivas, se han visto tanto en Galerías privadas como en salas institucionales. Con algunas de estas galerías ha estado presente en varias ediciones de la Feria ARCO de Arte Contemporáneo en Madrid. Cabe destacar su significativa participación en la exposición Doce Artistas en el Museo del Prado, que en el año 2007 organizó la Fundación Amigos del Museo del Prado, “reuniendo 12 nombres indispensables de la creación actual”, integrándose en el selecto y reducido grupo de artistas contemporáneos que ha expuesto en este Museo, en una muestra que quería señalar la relación del arte contemporáneo con el arte de los grandes clásicos.

Su obra se encuentra en notables colecciones de arte contemporáneo como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, la Fundación Coca-Cola, el Banco Europeo de Inversiones o el Museo Ayllon (Segovia). En el ámbito foral tiene obra suya el Museo de Navarra, el Museo Gustavo de Maeztu de Estella y el Parlamento de Navarra, gracias a que fue generosa con Navarra y en el año 2011 facilitó la adquisición de su pintura Maniquí y bodegón (acrílico sobre lienzo, 146 x 146 cm, realizado en los años ochenta del siglo XX), por debajo de su precio en el mercado, pero con la ilusión de que estuviese integrada en la Colección Atrio del Parlamento de Navarra.

El Museo de Navarra le había ofrecido, pedido, casi suplicado, en numerosas ocasiones desde los años 90, una muestra de su obra en sus salas. Siempre se negó con dulce firmeza. Daba igual todas las facilidades que se pusiesen a su disposición. Isabel creía que después de una gran muestra no le quedaría nada.

Sin embargo, con gran amabilidad y cariño colaboró con el Museo de Navarra en todo aquello en lo que pudo. De este modo su pintura ha estado presente en las exposiciones temporales colectivas de los años 2011, Figuraciones en los fondos del Museo de Navarra, 2016, Reflexión/Inflexión: presencia de las mujeres en el Museo de Navarra y 2018 Grupo Danok. 1966-1967. Una modernidad incompleta.

Humilde y tímida se dejó entrevistar para el vídeo “Pensando en voz alta”, editado con motivo del proyecto “Reflexión/Inflexión: presencia de las mujeres en el Museo de Navarra” en 2016. En él señalaba como sus referentes “Todos los del mundo. Referentes, si son admiración por obras verdaderas de arte, son múltiples, muchos” y preguntada por “¿Qué mujeres artistas no han recibido en Navarra el reconocimiento y visibilidad que deberían?”, contestaba que “probablemente todas, pero no se puede nombrar así ahora una más que otra. Yo desde luego no me quejo, porque no me gusta la queja, de nada, y además yo estoy contenta de haber estado aquí y de mi estancia, y aquí he conocido buenos artistas, tanto femeninos como masculinos, o sea que yo en ese sentido estoy conforme, si no, no vendría. Es que para mi el arte es algo más sencillo, que lo que a lo mejor te puedes plantear cuando eres más joven. Y cuando eres muy joven, lo que pasa es que no te planteas nada más que hacer lo que tú tienes en el instinto y la cabeza, lo que tienes que hacer”.

El Museo de Navarra está trabajando en la renovación de su exposición permanente bajo la propuesta Todo el arte es contemporáneo, como se presentó a los medios de comunicación el 4 de mayo. El proyecto museológico prevé incorporar una obra de los artistas contemporáneos navarros que se encuentran entre sus colecciones. Se trata, por motivos de espacio, de artistas fallecidos. Un eje importante de esta renovación museológica es la presencia en las salas de mujeres artistas navarras. Y habíamos hecho una excepción, en reconocimiento a su labor dinamizadora del arte navarro en el siglo XX: Isabel Baquedano era la única persona viva cuya obra iba a colgar en las salas de la exposición permanente del Museo de Navarra a partir de octubre 2018. La Parca se nos ha adelantado y ha cortado el hilo de su vida antes de tiempo. Descanse en paz Isabel Baquedano. Su pintura, su arte le sobrevive aquí.

La autora es Directora del Museo de Navarra